Distraídos con los MENAs se nos olvida la gran inseguridad actual de nuestros mayores en el barrio de la Estación (les cuento un caso) que mejoraría con presencia policial en las calles

Estimado director:
Me salgo un poco de mi estilo de comentarista político para contarle lo sucedido hace unos días en este Barrio de la Estación, cada día más abandonado por nuestra policía, esa que ahora es famosa en las revistas del corazón por alguno de sus integrantes.
Y es que, tanto centrar el tiro con los 400 MENAS que nos acabarán “colando” en Pozuelo o en cualquier otra ciudad gobernada por las huestes de Feijóo y en tanta fotito y entrevistas en medios notorios y de alcurnia política a nuestra alcaldesa Tejero para proseguir viaje hacia la nada, se nos olvida la seguridad ciudadana actual. La de ahora. Con la que convivimos a diario.
La última semana de julio, en Pozuelo Estación, en la Calle Heras, una vecina fue víctima de ese deterioro social que vivimos con el añadido, en su caso, del acoso por su edad. Nuestra protagonista es octogenaria.
A arecer, tras retirar en el cajero exterior, de su oficina bancaria de la calle Juan Pablo II para disponer de algo de efectivo, la mujer regresó a su casa.
En el momento que accedió al portal, dos mujeres entraron con ella al mismo y le preguntaron si allí había un dentista.
Nuestra buena amiga, incómoda y un tanto preocupada por las formas de ambas, les indicó que allí no había ninguno. A continuación, una de ellas, acercándole el móvil, le enseñó una imagen del supuesto dentista, momento en que su compañera sustrajo la cartera de nuestra anciana. Una vez llevado a cabo el hurto y tras disculparse por el “error”, se fueron ambas.
Nuestra protagonista subió a su casa, extrañada por la situación tan rara vivida y, al abrir el bolso, se dio cuenta que le habían robado la cartera.
Revisó nuevamente las cosas y viendo que le faltaba la misma (tarjetas, documentación…) volvió a la misma oficina bancaria de la que había detraído anteriormente el dinero, próxima a su casa, apenas 300 metros hasta la calle Juan Pablo II, para dar de baja la tarjeta…
Pero, cuando llegó a la misma (unos minutos apenas después) al gestionar la baja de la tarjeta se dio cuenta de que ya las delincuentes le habían sustraído, del mismo cajero automático, mil euros y tirado su cartera en el interior de la propia oficina bancaria.
Sin duda, estas miserables mujeres estaban vigilando el cajero y, cuando vieron a la anciana sacar dinero, la siguieron a su casa y una vez perpetrado el hurto en el portal, rápidamente se fueron a la oficina bancaria y, con la disculpa que se habían olvidado del pin y enseñándoles el DNI y la tarjeta bancaria, que acababan de robar, accedieron a sacar el dinero. En este caso, mil euros para que no sospecharan en la oficina bancaria.
Me temo que no será ni la primera, ni la última vez que hagan tal cosa, esta escoria de gente, mucho más con personas vulnerables por su edad, y más aún en las fechas del cobro de la pensión.
La denuncia fue puesta y seguro que nuestras fuerzas del orden harán lo posible para detenerlas.
Y tanto ellos como los trabajadores de las entidades bancarias podrán dar fe del nivel de incidencias delictivas que nuestros mayores tienen en esas jornadas…
¿Y qué solución hay para parar estos delitos?
Fácil. Una forma de frenarlo, inmediata, es con la presencia FÍSICA, en nuestras calles, de las fuerzas del orden, tan difíciles de ver en nuestras aceras de Pozuelo de Alarcón. En coche ya vemos que es otra cosa.
Se llama, amigos del PP y demás miembros de la Oposición, efecto disuasorio y se consigue al activar los recursos existentes, en beneficio del contribuyente que paga a nuestro Ayuntamiento jamón y recibe tocino rancio.
Por eso, querida Paloma Tejero, menos JGL Extraordinarias y Urgentes para dar soluciones a intereses de parte e imagen propia, que no de la ciudadanía, y más Seguridad de a pie en nuestras calles, especialmente, en todo lo referido a los barrios en los que se mueven nuestros mayores.
Alejandre





