Una lectora, avergonzada por la pinta de Quislant y su marido Regodón en la toma de posesión de Ayuso, denuncia la mala imagen de Pozuelo que da la pareja: No puede ser más cateta. Imposible

Las reacciones al artículo que publicamos hace unos días son continuas… Y la mayoría (por no decir todas) no son buenas…
Denuncia de lectora:

Respuesta de Sira:
Muchas gracias por manifestarnos su opinión. Todos los pozueleros nos sentimos avergonzados. Pero de donde no hay no se puede sacar nada… Antiguamente se decía: Lo que natura no da, Salamanca no presta.

Lo de esta pareja es un problema de clase…
No se engañe, no es por dinero. Entre los dos deben estar en torno a los 150.000 euros anuales, dinero más que suficiente para tener un asesor (no pagado por el Ayuntamiento, claro) para comprar ropa. Un personal shopper, que diría Vicky. Y que, además, le disimulasen la pinta de catetos que tienen…
Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?
Esa es la pregunta del millón. No existe nadie en el mundo capaz de aconsejar a esta parejita… Encima son unos soberbios de tomo y loco…
Lo del brazo de Regodón por encima de los hombros de Quislant (muy habitual en la pareja) es una paletada total. Que se puede esperar de esta pareja cuando ella le llama “Migue”.
Disfrutemos, pues, lo votado (incluida la Oposición con mayoría absoluta).
Sira






