S.O.S desde la calle Benigno Granizo: Sus vecinos y sus negocios suplican a la Excelentísima ¿? Señora Alcaldesa de Pozuelo Susana Pérez Quislant que ABRA LA CALLE al tráfico rodado, ¡YA!

Acostumbrados a unos políticos que, en el mismo día, son capaces de decir una cosa y la contraria y rectificar ambas, poco nos puede sorprender que, pasada la noticia y la gravedad de lo acontecido, pelillos a la mar y a otra cosa mariposa.
Cuando el pasado mes de agosto, madrugada del día 12, acontecía la explosión del local chino de comida y la bombona echaba a la calle a todos los vecinos afectados, empezaba para todos los allí establecidos un purgatorio, ajeno a su voluntad, que en algún caso acabará llevando a los negocios establecidos en dicha calle, colindantes al número 8, a su cierre y ruina.
La historia ya pintaba mal, pues en la escalerilla del avión bronceador en mano y sombrero caribeño, se encontraba Susana y familia, que tras un año muy atareado con concejales que dimiten, presidente local que no suma, asamblea del partido en la que se introduce como compromisaria Yolanda, los de prensa que vienen y van…, más bien se van, hermanísima del consejero de sanidad que sigue erre que erre sin dimitir, los delitos que suben, los municipales que se la montan de cuando en vez…
Decía, para no perdernos, que en la escalerilla del Jumbo le comentan lo acontecido, pero, entiendo yo, vista la calle, el barrio y que nadie se trasladó a la otra vida… subió al cielo, mojito en mano y venga sol caribeño que la cremita me la pongo yo.
A la espera del billete seguimos, que estará en su cartera. O lo habrá quemado… Cualquiera sabe.
Y entonces comenzó el viacrucis para todos los afectados: que si una habitación para muchos, que si solo podían comprar en sitios concretos, que si el calentador para los niños no podía ser…, y la calle ¡ay! seguía cortada.
La plataforma de afectados contó con la suerte de que también estaban los del Psoe y se fueron corrigiendo cosas, mejorando ayudas…, despacito que es como se hacen las cosas en la villa y se dio acceso por una de las aceras y parecía que la cosa, más pronto que tarde se encaminaba hacia una pronta apertura de una calle con vida, personas y negocios.
Pero casi cuatro meses después, Benigno Granizo sigue siendo una isla para los autos que obliga a reorganizar la zona y a olvidarse, incluso al descubrir nuevas oportunidades y sitios, para los fieles que en tantas ocasiones utilizábamos su asfalto para movernos a nuestro destino.
Por supuesto que tiene que primar la seguridad, hasta ahí podríamos llegar, pero hay negocios, como el de Cristina, que necesitan luz y tránsito, movimiento y vida para no verse abocados a la reducción primero y, visto como sigue el tema, a su posible desaparición.
Sra. Quislant, igual que la llegada a la Plaza de España – ¡felicidades! – nos recuerda con esa iluminación que es Navidad, una calle cortada, cuatro meses después, solo puede significar desidia, abandono y despreocupación.
Pónganse las pilas, aceleren tramites, garanticen la seguridad del edificio siniestrado, faciliten pisos -los tienen- a las familias afectadas en condiciones iguales a los alquileres anteriores y permitan a los empresarios, los mismos que crean riqueza y pagando sus impuestos protegen sus sueldos, tan inútilmente utilizados, desarrollar su actividad, generando vida para el barrio con la única opción plausible: ABRIR LA CALLE al tráfico rodado ¡YA!
A.Nogueiro




