Carta abierta a la alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero que no ha querido homenajear a Miguel Ángel Blanco mientras que en Boadilla, donde ella vive, su alcalde Javier Úbeda sí se lo rendía

Señora alcaldesa:
Le escribo con profunda decepción, como vecino de Pozuelo de Alarcón y como ciudadano que, como tantos otros, no ha podido entender (ni mucho menos justificar) su incomprensible silencio este fin de semana.
Mientras ciudades de toda España, entre ellas Boadilla del Monte (su ciudad de residencia) rendían homenaje a Miguel Ángel Blanco en el 28º aniversario de su asesinato a manos de ETA, usted y su equipo decidieron no hacer nada. No convocar ningún acto. No emitir una sola palabra. No tener ni un solo gesto. Ni siquiera publicar un bando de alcaldía que lo recordase.
No es una crítica cualquiera. Es una llamada de atención grave. Porque el olvido o la negativa a rendir homenaje a Miguel Ángel Blanco no es un fallo administrativo ni un despiste de agenda: es una falta imperdonable para cualquier cargo público, y más aún si pertenece al Partido Popular, el partido por el que Miguel Ángel murió.
¿Qué explicación puede tener este silencio?
¿Ha considerado usted que no era el momento?
¿Acaso no hacía falta?
¿Es usted de izquierdas y quiere tapar aquel asesinato porque ya no le interesa a nadie?
¿O simplemente ha optado por no incomodar a quienes hoy prefieren hablar de reconciliación mientras blanquean a quienes aún no han condenado su asesinato?
Usted no merece ningún respeto como política y menos como alcaldesa.
Señora Tejero, en política no todo vale. Y en la memoria de Miguel Ángel Blanco no caben las excusas. En 1997, su secuestro y su brutal ejecución marcaron a toda una generación de españoles. Su muerte no fue solo un crimen, fue un punto de inflexión para la conciencia nacional frente al terrorismo. Y es por eso que su recuerdo debe mantenerse vivo, año tras año, en cada rincón de España. Especialmente en municipios como Pozuelo, donde el Partido Popular siempre ha tenido raíces profundas.
Qué tremendo es todo y que paradójico.
Y mientras en Pozuelo reinaba un silencio tan clamoroso como indignante, en Boadilla, insisto, su pueblo de residencia, se leía el manifiesto de la Fundación, se hacían ofrendas florales y se guardaba un minuto de silencio con representantes públicos, fuerzas de seguridad y vecinos en el monolito que se le recuerda.
(Por cierto, qué lección política de saber estar del alcalde de Boadilla del Monte Javier Úbeda: En la cónica oficial del acto ni se le menciona)
Señora alcaldesa, honrar a Miguel Ángel Blanco no es un gesto partidista. Es un acto de memoria democrática. Y más necesario que nunca en tiempos como los que vivimos, cuando quienes aún no condenan el terrorismo pactan leyes con el presidente del Gobierno. Cuando los presos de ETA ya están todos en cárceles del País Vasco, como pedía la banda a cambio de no asesinarlo. Cuando se sigue reescribiendo la historia reciente con una impunidad que asusta. Este fin de semana, dos destacados miembros de Podemos se han reunido con los herederos de ETA en un acto que insultaba la memoria de Miguel Ángel porque nada en política es casual…
Pero en el Gran Pozuelo de Alarcón (como dice El Capitán) ni siquiera se le recordaba ni siquiera en un bando…
Por eso, le digo con claridad: Su silencio duele. Y muchos vecinos de Pozuelo lo consideran una traición a los valores que usted dice representar y por los que la votamos.
Recuerde, el respeto a las víctimas del terrorismo no admite cálculos. Ni olvidos. Ni tibiezas. Dieron su vida por la Democracia.
Y, desde luego, la memoria de Miguel Ángel Blanco merece mucho más.
Tomo nota.
Atentamente,
Juan Pozuelo





