Visto, oído y leído todo sobre los nombramientos de Pablo Casado en Madrid, no está claro que el cambio del PP sea para luchar contra VOX. Creo que es para acercarse a VOX. Sin duda

A bote pronto y a la espera de una reflexión más serena tras los acontecimientos que puedan devenir, expongo aquí a petición de El Capitán Possuelo, mis primeras impresiones sobre la decisión de Pablo Casado de nombrar a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida como candidatos para Madrid.
Y es que después de haber visto, oído y leído todo sobre dichos nombramientos no veo claro que el cambio del PP sea para luchar contra VOX. Creo, muy al contrario, que es para acercarse a VOX.
Y es que el PP que dejó Mariano Rajoy estaba desideologizado. Su empeño (muy loable) por resolver el problema económico de España le hizo dejar la política en manos de la izquierda. Viva la gestión, muera la política. Al revés de lo que suele hacer la izquierda.
Y la izquierda siempre tiende a la dictadura ideológica. Es así. Por eso, la apuesta en Madrid de Pablo Casado va más allá y al margen del resultado electoral que Díaz Ayuso y Martínez Almeida puedan aportar al partido.
La elección de estos dos miembros del PP, cuasi desconocidos y sin experiencia de gestión (Pablo no la quiere para nada), está en el rearme ideológico del PP. O el PP se rearma ideológicamente o será absorbido por Ciudadanos, donde da lo mismo da ocho que ochenta (el caso es conseguir votos), con lo que se convertiría en un juguete en manos de la izquierda, como ya lo es el partido de Rivera… Y ahora peor aún, estando tutelados por Macron.
La aparición de VOX, a quien la izquierda quiere extremar por la cuenta que le tiene, es consecuencia directa de la necesidad que tiene la derecha española de recuperar ideología. Esa ideología de la gente de a pie que se siente española sin complejos, que defiende la propiedad privada y la libertad individual. Y la igualdad ante la Ley. Y la familia y la tradición como cultura y que la izquierda quiere destruir a toda costa y lo acabamos de ver estas navidades un año más.
Ya vale de leyes tan radicalmente contrarias a la Constitución como la de Violencia de Género y la de Memoria Histórica. Discriminar por sexos a las personas, aunque lo digan las Cortes y lo trague el TC, es incompatible con la libertad y la igualdad de los ciudadanos ante la Ley de las que habla la Ley de Leyes.
Estas leyes, por mucho que nos la quieran colar, son propias de una ingeniería social totalitaria que no cesa desde Zapatero y que Rajoy no quiso ver.
Y, además, ya vale de humillaciones que ponen a la nación en peligro, que quiere igualar a víctimas y verdugos… Ya vale de ser políticamente correcto bajo el prisma de la izquierda…
VOX es el PP, ideológicamente hablando, nació del PP y yo creo que este PP de Casado está dispuesto a recuperar, a acercarse a ellos porque la derecha social existe en España y es necesario que el PP se acerque a ella. Y da igual donde esté.
No será fácil ese acercamiento. Y menos ahora que VOX se sabe in crescendo pero hay una realidad que, antes o después, se impondrá: VOX tiene votos pero no tiene partido y el PP tiene partido pero no tantos votos como cree. Es necesario tener una estrategia común que, sea cual sea el resultado de Mayo, garantice una continuidad política en la defensa de la Nación y del orden Constitucional. Y, si es posible, la unión de ambos aunque hubiese que refundar los partidos.
Y ese me parece el sentido último de la elección de Casado. Esa es la visión de futuro de un político regenerador que piensa en sumar.
Otro Pepero Pozuelero






