Los podemitas no se fían del ex militar: La crisis provocada por el Grupo de Rita Maestre compromete el futuro de Julio Rodríguez en la lista de Manuela Carmena

La cercanía de las elecciones locales ha provocado la enésima crisis interna de Podemos en Madrid pero esta convulsión tendrá consecuencias son más graves e imprevisibles en todos los ámbitos. La más inmediato es medir en qué situación va a quedar la relación entre Manuela Carmena y Podemos, puesto que ahora mismo hay una realidad palmaria: el partido morado se acaba de quedar sin concejales en el Ayuntamiento de Madrid después de la suspensión de militancia de los seis ediles que han soltado amarras con Podemos al rechazar participar en las primarias oficiales del partido.
Está por ver si esta situación de quedarse sin concejales adscritos no se vuelve a repetir tras las elecciones de 2019.
Diversas fuentes de Podemos han confirmado a El Mundo que entienden que la suspensión de militancia de los concejales abre una confrontación directa con la alcaldesa de Madrid, una vez que se ha actuado con contundencia contra miembros de su núcleo de confianza en el Ayuntamiento. Personas con las que quiere contar en su candidatura y su equipo. Así que se está a la espera de su reacción.
Por su parte, desde la dirección nacional de Podemos se quiere enfriar la crisis y se reitera el compromiso de ir «sí o sí» con Carmena. Las fuentes confían en que no se llegue a consumar ninguna ruptura.
Pero es evidente que la situación ya enrarece la relación entre Carmena y Julio Rodríguez, el secretario general de Podemos en la capital y la persona que fue elegida por Iglesias para convertirse en la mano derecha de Carmena, con la vista puesta en sustituirla en un futuro. Sin embargo, el devenir de los acontecimientos complica ahora los planes que el líder de Podemos tenía tanto para él como para Madrid.
Rodríguez, que está muy enfadado porque, elección tras elección, es rechazado por el mundo podemita, fue el instigador el lunes de la represalia “manu militari” contra los ediles díscolos al promover la suspensión de militancia en la Ejecutiva de la Comunidad de Madrid e inició el camino de su expulsión. Un paso que ha profundizado la crisis y que le ha situado en el centro de ella.
Rodríguez vive en Madrid su tercera vida política en Podemos, después de sus dos intentos fallidos de ser diputado nacional. Primero por Zaragoza en 2015 y después por Almería en 2016.
Ninguna de las dos veces fue elegido pero Iglesias siente un profundo agradecimiento hacia él porque fue uno de los fichajes estrella con los que pretendió combatir la imagen de desconfianza en torno a Podemos, con personas con un perfil acreditado y que no dieran «miedo». Por ello, quiso recuperarlo haciéndole hueco en Madrid para que fuese el siguiente Carmena en el caso de que la alcaldesa no se presentara. Y, si no, pues como su segundo a la espera de su relevo.
El problema es que esto ha chocado con los planes de Carmena para su plataforma. Las presiones para que Rodríguez esté acompañado por una guardia pretoriana, desplazando a los ya concejales, llevó a estos a plantarse. Ahora Carmena tendrá que ver qué hace.





