El general Salvador Díaz Ordoñez, después de inventar el cañón que lleva su nombre para aquel Ejército español, murió por España en la batalla del río Kert a manos de francotiradores

El general de división Salvador Díaz Ordoñez murió el día 14 de octubre de 1911 como consecuencias de las heridas recibidas mientras mandaba la División de Melilla durante las operaciones llevadas a cabo en las proximidades del río Kert (El D.O. de fecha 21 de octubre de 1911).
El general Díaz Ordoñez había nacido en 1845 en Oviedo, con 16 años ingresó en el Ejército. Soldado y científico, como soldado combatió en la Guerra Carlista, en Cuba y en África. Siendo teniente coronel de Artillería trabajó en la fortificación de La Habana, Santiago de Cuba y en la construcción y fortificación de la trocha de Mariel a Majana. Siendo ya coronel, cuando la flota norteamericana bloqueó y bombardeó la ciudad de Santiago de Cuba, Díaz Ordoñez fue herido gravemente por un proyectil enemigo, apenas recuperado de sus heridas, se reincorporó a las fuerzas combatientes, participando activamente en los combates del día 1º de julio en Las Lomas de San Juan y El Caney donde volvió a ser herido. Por su comportamiento en combate fue promovido al empleo de general de brigada. En 1908 fue ascendido a general de división, siendo en el momento de su muerte el único general de división del arma de Artillería.
Como científico fue el inventor de todo un sistema de Artillería de uso en el Ejército español. El cañón que lleva su nombre fue declarado reglamentario en el Ejército español desde 1891. Este era un cañón de 30 cm de calibre y 44 toneladas de peso destinado a la Artillería de Costa, cierre de tornillo de acero, carga de 120 kg y granadas de 380 kg, con una longitud total de la pieza de 9,65 metros. Además del citado cañón, Ordoñez tenía otro cañón de su invención de 15 cm de calibra para uso en costa y plazas. Invención suya fueron obuses y cañones de tiro rápido de diversos calibres.

En sus tácticas de combate habituales, los rifeños hostilizaban a las fuerzas que salían cada mañana de los campamentos y posiciones a hacer las descubiertas y las aguadas.
Como todas las mañanas, el día 14 de octubre salieron de Imarfen tropas de caballería apoyadas por dos compañías del Regimiento de Ceriñola 14 que, nada más abandonar el campamento, fueron tiroteadas por el enemigo desde las lomas de Talusits. Respondieron las baterías de Artillería y las fuerzas de Infantería desde las posiciones del campamento, protegiendo con sus fuegos a las fuerzas de la descubierta. Esto hizo que el harca se convenciera de la inutilidad del ataque y, a media mañana, lo abandonara y regresara a sus posiciones al otro lado del Kert. El ataque produjo seis bajas entre los soldados del Ceriñola, además de un policía indígena.
A primera hora de la tarde, el enemigo volvió a repasar el río ocupando las lomas de Talusit y reanudó el fuego sobre el campamento de Imarfen, fuego que fue contestado por la guarnición del campamento. El harca realizó un violento ataque nocturno que fue rechazado, manteniéndose el combate hasta las diez de la noche. En el ataque no hubo bajas en las filas españolas.
El general Ordóñez estaba en Ishafen desde donde dirigía las operaciones del general Carrasco en Imarufen. Ordóñez decidió visitar Imarufen para conocer lo que estaba ocurriendo y coordinar las acciones futuras con el general Carrasco. En el momento de montar en su caballo, recibió dos balazos que hicieron que cayera de él. Los francotiradores enemigos, los “pacos”, dispararon al grupo que formaba el general y sus ayudantes, hiriéndolo con dos gravísimas heridas en el pecho. En vista de su gravedad fue ordenado su traslado a Ras Medua, la gravedad de sus heridas hizo que muriera antes de llegar esta posición.

El ataque, a pesar de la muerte del general Ordóñez y las heridas del capitán de Artillería de la 3º batería del 3º Regimiento de Montaña Jesús Martínez, del teniente de Infantería del Regimiento del Ceriñola 14 y de 16 soldados, no tuvo importancia y fue rechazado.
En 1913, el general Ordóñez fue ascendido a teniente general a título póstumo.
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, economista e historiador
Para saber más:
- El Imparcial de los días 14, 15 y 16 de octubre de 1911.
- O. de 21 de octubre de 1911.
- ABC del 16 de octubre de 1911.






