La Hipertensión, ese mal silencioso y traicionero que más muertes y discapacidad causa. Afecta a un 40% de la población adulta aunque es fácil controlarla. Un artículo del doctor Juan José Granizo

La hipertensión es una de las enfermedades que más muertes y discapacidad causan en el primer mundo.
No solo es muy frecuente, afectando a un 40% de la población adulta. Sobre todo es un mal silente, que durante años lesiona el corazón y las arterias sin ocasionar síntomas pero que cuando se manifiesta, su daño es irreversible.
Actualmente está considerada como el factor de riesgo evitable más importante para padecer una enfermedad cardiovascular.
La hipertensión arterial ocasiona daños en las arterias y en el corazón.
Una arteria hipertensa tiene un alto riesgo de desarrollar arterioesclerosis, placas rígidas y gruesas de colesterol. En ocasiones, estas placas de arterioesclerosis son tan grandes que obstruyen el paso a la sangre, lo que ocasiona un daño crónico, lento pero progresivo, en algunos órganos.
Es lo que ocurre en las lesiones de la retina o del riñón, ocasionando ceguera o insuficiencia renal. En otros casos, es la propia musculatura la que falla, lo que produce dolor al andar (este signo se llama claudicación) y de manera muy característica, en hombres ocasiona impotencia sexual.
Sobre una zona de arterioesclerosis se puede producir una trombosis al coagularse la sangre sobre ella. De esta manera, el órgano que esté tras la trombosis quedará lesionado gravemente al perder bruscamente su irrigación.
Es lo que ocurre en la trombosis cerebral, pero otros órganos también pueden sufrir trombosis como el intestino.
Hay arterias en las que la arterioesclerosis debilita tanto su pared que una subida de tensión las puede romper. Cuando esto pasa en las arterias cerebrales ocasiona una hemorragia dentro del propio cerebro de catastróficas consecuencias. Si la rotura afecta a la principal arteria del cuerpo, la aorta, en la mayoría de los casos el desenlace es fatal.
El otro órgano que soporta los efectos de la hipertensión es el corazón. Cuanta más alta es la tensión arterial, más fuerza tiene que hacer para impulsar la sangre, lo que se consigue aumentando la masa muscular cardiaca. Es lo que se llama la hipertrofia cardiaca.
Las arterias que irrigan al propio músculo cardiaco no pueden aumentar su calibre para mejorar la perfusión y ello dispara el riesgo de isquemia (falta de riego sanguíneo adecuado). A su vez, un corazón hipertrofiado acaba por tener problemas, fundamentalmente arritmias y si no se pone freno al proceso, producirá insuficiencia cardiaca.
La inmensa mayoría de los casos de hipertensión no tienen causa conocida. Es lo que se llama la hipertensión esencial. Sabemos que una dieta rica en sal, la obesidad, el consumo continuado de alcohol y la vida sedentaria suben la tensión arterial.
Solo a veces se puede identificar la causa de la hipertensión: algunas mujeres desarrollan hipertensión en el embarazo.
Los tumores de las glándulas suprarrenales pueden causar hipertensión. Otras causas pueden ser la insuficiencia renal, la ansiedad y algunos problemas endocrinológicos como el hipertiroidismo.
Un medicamento puede subir la tensión arterial, sobre todo los corticoides, pero la lista es larga.
La hipertensión tiene tratamiento, pero para ello hay que ser constante y riguroso. Es bueno tomarse esto en serio a tiempo, antes de los órganos empiecen a dar síntomas de daño.
La limitación de sal, el ejercicio y la normalización del peso son importantes.
La medicación es eficaz y es la piedra angular del tratamiento. Es una medicación de por vida. La experiencia ha demostrado que el control de la hipertensión es mejor con varios fármacos, sobre todo a partir de cierta edad.
La tensión normal es la que está por debajo de 120 / 80. Sin lugar a dudas tensiones superiores a 140 / 90 son patológicas si son mantenidas en el tiempo.
Entre esos dos valores, se pueden encontrar muchas personas. La decisión de tratarlas o no con medicamentos depende de la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular (diabetes y colesterol principalmente).
Si usted ya tiene uno de estos problemas, lo sensato es que su tensión arterial no supere el umbral de 120 / 80 y la tendencia es que seamos cada vez más exigentes en el tratamiento de la tensión.
La hipertensión tarda años en provocar la muerte o secuelas. En ocasiones solo ocasiona un cierto dolor de cabeza, un poco de cansancio y eso en fases avanzadas, pero durante años y años puede estar minando muestro aparato cardiovascular con nefastas consecuencias. Consecuencias que pueden tardar 20 o 30 años en aparecer, pero aparecerán.
De ahí la importancia de hacerse un chequeo a partir de los 40 años, con una medición de la tensión arterial y una analítica básica.
En España, el infarto agudo de miocardio y la trombosis cerebral son las dos primeras causas de muerte. Ambas son enfermedades cardiovasculares con causas comunes: hipertensión, colesterol, diabetes, tabaco…
Podríamos retrasar mucho tiempo su aparición controlando estos cuatro factores, para lo que solo necesitamos ponernos en manos de nuestro médico de cabecera de vez en cuando.
Juan J. Granizo, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública





