Un año más soportando la depuradora ilegal: La Peste que aguantan los vecinos del barrio pozuelero de Húmera y el Gobierno pasa. Un artículo de Javier Caballero, Presidente de ADEPO

“La Peste que aguantan en el barrio Pozuelero de Húmera”. Así comenzaba un artículo de Tono Rueda en este diario publicado el día 11 de octubre de 2016. Parece que fue ayer. Pero ya han pasado casi dos años.
Cuando se publicó ese artículo los vecinos de Humera llevábamos tres meses insufribles. Noventa días y noventa noches con el olor hediondo de la depuradora metido en nuestras casas. Pero no era la primera vez que lo teníamos que soportar. Una depuradora siempre huele.
No en vano consiste en estancar el agua residual de la ciudad, concretamente los restos fecales de todos, en un estanque y darle vueltas hasta que las bacterias se comen el detritus. El resto sólido se extrae de la balsa y el agua restante se supone que queda clara. Un proceso nada vistoso. Y mucho menos sano. Por algo ese negocio se encuentra catalogado por las leyes como actividad molesta, insalubre, nociva y peligrosa.
Y por eso mismo a ningún Ayuntamiento se le ocurre mantener una EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) en un casco urbano, junto a las viviendas de los vecinos.
…¿A todos? No. A ninguno, excepto al Ayuntamiento de Pozuelo.
Este Ayuntamiento lleva manteniendo una EDAR municipal a once metros de las casas (inútil porque no depura absolutamente nada) desde el año 1979. Y eso aunque en el año 1994 prometió a los vecinos alejarla del casco urbano tal como exige la Ley.
Pero veintitrés años después allí sigue. Oliendo. Molestando. Creando insalubridad y enfermedades. Contaminando. Y haciendo sufrir a los vecinos de Humera.
A los que solo nos queda oler, aguantarnos, llamar a la Policía Municipal, protestar y quejarnos a la Técnico municipal, que cuando contesta el teléfono nos dice que la depuradora funciona perfectamente. Que solo es que de vez en cuando entran vertidos ilegales y la pobre depuradora se desajusta.
Así estuvimos ese verano del 16: Vomitando, llamando, oyendo tonterías y aguantando.
Y en esas el Correo de Pozuelo publicó aquel artículo de la peste. Y sentí que alguien levantaba la voz. Alguien decía que este Municipio tan verde, tan ecológico, que gasta tres millones de euros en jardines, estaba recortando en lo verdaderamente importante. Que de dos empleados en la Depuradora se había pasado a uno. Y del gasto habitual a la mitad. Eso decía el artículo.
Y así es: Al Ayuntamiento le sale barato dar vueltas a la mierda ante las narices de unos cuantos vecinos. Concretamente la licitación es de 72.000 euros.
Gasta 72.000 euros en una empresa que supervisa la ciénaga e ingresa del Canal por “depuración” trescientos mil. No es mal negocio. Doscientos treinta mil euros de beneficio por solo darle vueltas a los restos fecales de 36.000 vecinos en la puerta de unos pocos de los que viven en Humera.
Animado por el artículo recogí otras denuncias: La Plataforma “Salvemos la Casa de Campo” también había publicado criticas poniendo a la vista el deterioro del arroyo Antequina. Recordé la publicación del ABC que aún tenía guardada en la que el Alcalde Martín Crespo prometía sacar la EDAR del casco urbano de Humera. Y con esto y mucho más elaboré un dossier que finalmente convertí en la denuncia que presenté, por recomendación de la Policía Municipal, en el Juzgado de Pozuelo.
El Grupo Municipal Somos Pozuelo nos escuchó, comprendió la magnitud del problema, consiguió nueva documentación y presentó una moción que solicitaba al Gobierno de Pozuelo que atendiera a los vecinos sufridores de la peste y clausurara la obsoleta instalación poniendo en marcha la prevista EDAR del PGOU aprobado en 2002.
Animados por el eco de nuestras quejas un colectivo de vecinos organizamos el grupo de whatsapp “ATUFADOS” e hicimos que el Concejal de Medio ambiente atendiera nuestras propuestas. O al menos las escuchara.
Las fiestas de San Gregorio, hace un año, marcaron la diferencia. Colgamos pancartas y algunos vecinos con máscaras antigas le dijeron a la Alcaldesa, que repartía paella en la plaza, que la peste era mucha y el Ayuntamiento no hacía nada. La señora Quislant prometió de inmediato una reunión e invitó a unos cuantos vecinos al Ayuntamiento para que escucharan su solución: Aprobar por vía de urgencia un crédito de casi cuatro millones de euros con el fin de ampliar una vez más la depuradora y que así pueda recibir aún más caudal sin causar más olor.
Pero a esa invitación nos colamos y pudimos decirle a la Alcaldesa que no. Que la solución no es ampliar. Que la solución no es traer a esta instalación más caudal contaminado. Que la solución pasa por cumplir la Ley y llevar esa actividad insalubre fuera del casco urbano. Y le mostramos además los documentos que evidencian la ilegalidad de esa instalación. Le expusimos casos reales de enfermedad y de contaminación, en el parque, el arroyo y el barrio. Pero parece que tampoco nos escuchó. Ellos erre que erre con la ampliación.
Así que con la peste como bandera y bien documentados argumentos en el dossier me fui al juzgado. ¡Y sorpresa! la justicia sí quiso escuchar nuestra voz y abrió diligencias.
Hoy, un año después, se está demostrando que todo lo que decíamos era cierto. Esta instalación municipal carece de legalidad, está llena de irregularidades y contamina gravemente. Y por eso, por posible delito
contra el medio ambiente, están siendo hoy investigados tres alcaldes, ocho concejales y dos técnicos municipales. Todos los que han tenido algo que ver con la suciedad de la depuradora.
Así que estamos de aniversario. Hace un año de la denuncia y son de nuevo las fiestas de Humera. Pero del Ayuntamiento no hemos vuelto a saber nada. Y la EDAR sigue igual. Solo que quizás porque cumplimos un año de todo esto sin que el Ayuntamiento haya hecho nada por cambiarlo, la EDAR ha empezado a oler de nuevo.
¡Vuelve la Peste a Humera!
Javier Caballero, Presidente de ADEPO (Afectados Depuradora Pozuelo)
adepohumera@gmail.com






