Cuando la nula consideración al ciudadano se refleja, también, en el candidato forastero propuesto a la alcaldía de la “Casa Rosada” de Pozuelo por las huestes naranjas de Albert Rivera

En plena campaña nacional, el 28 de abril ya asoma por la puerta, me temo que cada vez está más complicado votar en clave Expaña, no ofreciendo esa dificultad la elección local, por presencia-ausencia de candidatos… que caracterizan a nuestro municipio.
En el terreno de la derecha, el nuevo adalid de C´S y candidato a la alcaldía Damián Macías es una muestra más del respeto que le provocamos a Albert Rivera y compañía los vecinos de Pozuelo y que, más allá de una cara, pesa el partido: de coordinador de expansión internacional a torear con calles, barrios y cascos que diría Ulecia de nuestro municipio.
Como los afiliados locales querían ser todos candidatos y ninguno segundón… “llegó el comandante y mandó a callar” que diría el cantante cubano Carlos Puebla, sin imaginarse que lo válido para Fidel, sería exportable a Rivera.
Para este viaje, no hubiese hecho falta apartar a Miguel Ángel Berzal, mandar calentar a Adolfo y enfrentar a la Agrupación. Con una llamada de móvil de cualesquiera de los afamados diputados naranjas de Húmera… todo resuelto y pelillos a la mar.
Y así ocurrió, pero por las bravas. Lo que pasa es que así, ni se hace partido ni se ganan adeptos, aunque se defina el territorio y se ponga en valor que tiene que ser la casta la que imponga principios y principales, conllevando primero la unión entorno al candidato obligado para, más tarde, agruparlos contra él, cuando los votos no llenen las urnas y nadie quiera ser padre de la derrota, ni causante del desaguisado. Y si no, al tiempo.
Es fácil que, en el pecado de sus diferencias internas, los naranjas pozueleros encuentren la huida de votos que se merecen por colocarnos como faro a una persona, ajena a Pozuelo, que no sabemos si sabrá ubicar a nuestra villa en el mapa, aunque lo internacional lo llene con pasión.
Nos dirán a los pozueleños que el programa es del partido, sin duda; trabajado por la agrupación local, ¿de qué corriente? y que el prestigio de Damián, con sus títulos y Masters, marcan la importancia que para el “partido” tiene nuestra villa.
Bueno, no lo dudo, pero cuando hablemos de La Cabaña, de las Viviendas de Coca Piñera, de la movilidad, de las viviendas VPO, de la desatención de los barrios antiguos, de la recuperación de las fiestas locales, la depuradora…¿podrá ubicarse el candidato o tendrá que mirar al lado y solicitar el apoyo de la corriente local que proceda?
¡Ay los disgustos que da la vida!
Todos olfateando la moqueta y lo suave que es caminar sobre ella y ahora llega Damián y se sienta en el trono. Pisar tapiz será distinto.
Dicen, las malas lenguas, que Susana entronizada en su candidatura azul cuenta a sus allegados que un rival menos y una oportunidad más. Mala cosa mejorar por el mal ajeno, aunque siempre nos quedarán los Vecinos, el PSOE y Somos. De Vox, por cierto, ni candidato tenemos.
Y mientras llega, primero, el veintiocho, una vez más recuerdo que Pozuelo nos espera y… en nuestros votos está.
A. Nogueiro






