Unión y conspiración de los concejales del Gobierno de Pozuelo ante las caprichosas medidas de Quislant relacionadas con su jefe de Gabinete y la reforma del ROP

El Gobierno de Pozuelo de Alarcón unido jamás será vencido. Nunca hubo gran unidad entre ellos ya que, desde el principio y como he contado varias veces, hubo una dura contestación a la elección de la propia alcaldesa Quislant y en contra de los concejales forasteros, pero ahora la cosa ha cambiado.
Tras pasar por distintas etapas, según actuaba la alcaldesa, y en las que, hasta hace unos meses, fluyeron los bandos según les iba la feria política, la división de los concejales del Gobierno de Pozuelo era casi siempre de estudio psicológico.
Los concejales clásicos de Pozuelo, los conocidos como Chicos de Oro porque al final de la legislatura se habrán levantado un millón de euros cada uno, nunca estuvieron contentos con la llegada de concejales forasteros pero tuvieron que tragar, primero, porque eran tiempos difíciles tras la salida de Sepúlveda y la transición de Aguado. Y luego porque pintaban bastos. Menuda era Esperanza Aguirre.
Después, la política cambió. Y Aguirre cayó en desuso político. Y los derechos de antigüedad de los viejos concejales volvieron a primera fila cuando Adrados cometió el error de irse y dejar a Susana Pérez Quislant con dos concejales forasteros. Ay… Todo era muy confuso y ‘conspiranoide’. Y aunque los viejos concejales se amotinaron, volvieron a pintar bastos y todos a callar.
Sin embargo, la situación se fue aclarando poco a poco. Y Aguirre perdía. Y Cifuentes ganaba. Y Susana se disipaba en su propio ego. Viva la alcaldesa, que soy yo. Y sus directivos dimitían a la carrera. Y los concejales del Gobierno empezaron a tomar posturas porque no había quien aguantara a Quislant. Viejos concejales contra concejales medio viejos y todos en contra de los concejales forasteros. Ya no había dos bandos. Ya había tres.
Pero todo volvió a cambiar porque, en eso, llegó Augustirrinin. El hombre fuerte de modales suaves, que dinamitó de nuevo la situación. Booommmm. ¡Qué viva Zapata!
Y los concejales se fueron armando en grupos para defenderse. No les preocupaba el Congreso Nacional del PP. Todo iba a seguir igual y siguió. Ni siquiera el Congreso Regional del PP. Va a ganar Cifuentes. Pero si les preocupa la Agrupación del PP de Pozuelo donde veían que se iba a atrincherar una Quislant desaforada políticamente.
En ese momento, Elena Méndez Leite decidió ir a lo suyo. Ella lo que quiere es entretenerse en el Ayuntamiento. No le debe fidelidad a nadie.
Paloma Tejero ya no aguantó más a Quislant y huyó de su lado. Su enfrentamiento es tal que la alcaldesa piensa que se equivocó con ella cuando le pidió a Adrados que la trajese de Móstoles por consejo familiar.
Tejero, para aliviarse, se refugió en Eduardo Oria, que es una especie de remanso de paz. Oria era el nirvana del Gobierno. También estaba cansado de Quislant, pero por fidelidad familiar y pachorra propia, la aguantaba.
Isabel Pita, Diego de Aristegui, Carlos Ulecia y Andrés Calvo Sotelo pasaban de todo. No querían líos. Solo De Aristegui asomaba de vez en cuando la patita política pero nada…
Luego estaba Mónica García Molina. Esta concejala siempre fue a su bola. Entonces también. Y no se puede decir que esté en contra de Quislant. Ha descubierto la Cultura y está encantada de haberse conocido. Si hay que apoyar a Quislant, la apoya. Si hay que estar en contra, pues en contra. A ella le gusta hacerse fotos con los artistas. Y lo único que le fastidia es que en esas fotos esté siempre la alcaldesa.
Por su parte, Almudena Ruiz vivía en un sin vivir constante. Ella no quería a Quislant. Quería y quiere que venga su hermano Enrique de Presidente de la Agrupación pozuelera pero, al mismo tiempo, no quiere que se le note que quiere. Ay, Almu, que complicada es la vida.
Y, por último, los concejales del colmillo retorcido. Pablo Gil, Félix Alba, Gerardo Sampedro y Juana Beatriz Pérez Abraham. Todos a una. Como los cuatro mosqueteros.
Gil necesitaba la conspiración porque ese es su único patrimonio. Alba porque ya estaba cansado de sufrir el desgaste que está sufriendo para salvar a Quislant. Sampedro porque se sentía y se siente ninguneado. Y Pérez Abraham porque no perdona las faenas que le ha gastado la alcaldesa, a la que considera una advenediza. Ella tenía que ser la alcaldesa.
Pero, cuando esa situación se estaba consolidando, viene la alcaldesa Quislant y comete dos errores, como en la película de Clint Eastwood. Decide mantener al descarado de su Jefe de Gabinete en su puesto, algo inaudito, políticamente hablando. Y decide reformar el Reglamento Ordinario del Pleno (ROP) por puro capricho. Para mostrar sus reales y para que la oposición la deje en paz, en una acción absolutamente antidemocrática.
Y claro, estos errores, para muchos concejales ya son inasumibles. Algunos, aunque no trabajen, son demócratas y no soportan la carga política que tienen esas decisiones. No entienden que Quislant tenga un comportamiento político tan infantil.
Otros concejales consideran que Susana ya está políticamente amortizada y, tras estos errores, saben que no seguirá de alcaldesa en Pozuelo ni será Presidenta de la Agrupación del PP de esta villa y huyen de ella como de la gripe.
Y luego están los concejales corchos. Les da lo mismo todo con tal de salvarse ellos. Pero ahora cuestionan, incluso, que Cifuentes dé a Quislant una salida como hasta ahora hacía el PP con sus ángeles caídos y poder arrimarse a ella. Los tiempos están cambiando. En el PP también.
Y claro, en el Ayuntamiento todo ha cambiado de nuevo. Ahora están todos unidos por un denominador común: No a Quislant. Sálvese quien pueda.
Y esta es la situación real… Situación que se agravará según se vaya acercando la votación en la Agrupación de la Vía Dos Castillas.
El Capitán Possuelo







No pongo ninguna duda a que esta sea la verdadera situación política de la alcaldesa y sus concejales, porque la realidad es que en estos dos años de mando de Quislant es ella y sólo ella la que manda, ordena y decide.
En algunos casos los concejales han sido y son ninguneados, el ejemplo más elocuente es el de Tejero. Porque no la ha dejado adoptar decisiones correctas, porque no la ha dejado tomar decisiones, porque no la ha dejado mandar en nada, porque no la ha dejado corregir errores, porque se ha tenido que llevar por delante a gerentes, técnicos y empresarios. Y o se da cuenta y rectifica -es joven- o caerá en el más absoluto de los olvidos políticos.
En otros casos ha aplicado la frase del Padrino “ten a tu enemigo lo más cerca”. Y es lo que ha querido hacer con Gil. Sólo espero que este se haya dado cuenta de su estrategia, porque Pablo merece la pena -de acuerdo, por lo que cuentan debe de ser un gran conspirador político, pero eso a los ciudadanos nos resbala- Y él conoce Pozuelo, pisa la calle y escucha a la gente.
Muchas gracias por su participación. Saludos
Desde luego la Gerencia de Paloma es un auténtico desastre, no hay personal suficiente, te lo admiten ellos mismos cuando vas a realizar algún trámite, todos los asuntos están parados, nada sale adelante, no sé si todo esto será consecuencia de la falta de interés de la Alcaldesa por su concejal, o de la propia concejal, pero es una falta total de interés por el urbanismo de nuestro pueblo …
Muchas gracias por su participación. Saludos