Secretarios de Estado de Carlos IV. Pedro Cevallos Guerra (III) Transición entre Carlos IV y Fernando VII

Tras la derrota de Trafalgar, como comenté en el anterior capítulo, la situación de Godoy se fue complicando, tanto en el frente interior como en el exterior.
En el interior, la oposición, formada por aristócratas, encontró cobijo en el Príncipe de Asturias, el futuro Fernando VII, convertido en enemigo acérrimo del Príncipe de la Paz, hasta el punto de que se formó un partido en su entorno, el partido fernandino, dedicado a desprestigiarlo por cualquier medio.
Los principales actores de esta oposición despiadada, a Godoy y a los Reyes, eran el preceptor del príncipe, el canónigo Escóiquiz y la propia princesa esposa de Fernando, María Antonia de Nápoles. Desde este grupo se divulgaba todo tipo de críticas, sátiras, etc., contra los reyes y contra Godoy. El grupo de aristócratas de la oposición avalaba y legitimaba éstas acciones, logrando que se sumara el pueblo a su política anti-Godoy y antifrancesa.
El fallecimiento de la princesa María Antonia, en 1806, dejó a Fernando como la única esperanza de la oposición para lograr cambiar el rumbo de la política española, derribar a Godoy y hacer que Carlos IV abdicara.
En el frente exterior, en 1806, Gran Bretaña acababa de crear la Cuarta Coalición contra la Francia napoleónica.
En un momento determinado, Godoy pensó adherirse a la Cuarta Coalición y aliarse con las potencias centrales. La victoria de Jena del ejército francés sobre los prusianos fue decisiva en evitar el abandono del Emperador.
Estas maniobras en la sombra fueron conocidas por Napoleón que perdió la confianza en Godoy, momento que aprovechó Fernando para acercarse al Emperador.
España seguía pagando religiosamente todo lo acordado con Napoleón, pero éste exigió algo más, la adhesión de España al bloqueo continental contra los ingleses. Godoy se vio obligado a ayudar a Francia enviando una expedición a Dinamarca, la llamada División del Norte, formada por 10.000 soldados de infantería y 3.000 de caballería mandados por Pedro Caro y Sureda, Marqués de la Romana.
La situación empeoró con la llegada del año 1807. Las diferencias entre Fernando y Godoy a la hora de elegir a la segunda esposa del primero, contribuyeron a incrementar las enemistades entre ambos. Godoy postulaba a su cuñada, hija del Infante Don Luis y el entorno de Fernando trabajaba para que fuese una princesa Bonaparte y así estrechar los lazos con la familia de Napoleón.
En enero de 1807, el rey nombra a Godoy Almirante General de España con el tratamiento de Alteza Serenísima.
El rey había estado muy enfermo en otoño del año anterior, temiéndose por su vida. Fernando temía ser apartado de la sucesión al trono con el posible nombramiento de Godoy como regente a la muerte del Rey Carlos IV.
El bloqueo continental a Inglaterra no era completo porque Portugal, aliado tradicional de Inglaterra, no se sumó al mismo. Godoy propuso a Napoleón un tratado para invadir Portugal. El tratado conocido por Fontainebleau, se firmó en octubre de 1807. Estipulaba la invasión conjunta de ambos ejércitos de Portugal permitiendo el paso de tropas francesas por territorio español.
Conforme al tratado, Portugal se dividiría en tres zonas. El norte, con el nombre de Reino de Lusitania Septentrional sería entregado a un sobrino de Fernando, Carlos Luis de Parma, en compensación por sus territorios italianos cedidos a Napoleón. La zona central, seria reservada para un posible intercambio con Inglaterra por Gibraltar y la Isla Trinidad y la zona sur, pasaría a Godoy y su familia como Principado de los Algarves. Las colonias portuguesas serian divididas entre ambos estados, en una etapa posterior.
A los pocos días, las tropas españolas del norte tomaban Oporto y las del sur llegaban a Sétubal.
Las tropas francesas, al mando del General Junot, cruzaron el Bidasoa el 18 de octubre, antes incluso de la firma del tratado, y entraron en Portugal por Alcántara, llegando a Lisboa el 30 de noviembre. La familia real portuguesa salió para Brasil de donde no volvió hasta 1821.
Ese mismo mes de octubre ocurrió la famosa Conjura del Escorial, cuando el rey conoció la conspiración que, el entorno de Fernando, tramaba contra Godoy para conseguir su abdicación en su hijo Fernando. Los conjurados, miembros todos de la nobleza, contaban con la aprobación del Príncipe de Asturias y habían solicitado apoyo al Emperador.
Fernando fue recluido en sus habitaciones y los conjurados más destacados, entre ellos Escóiquiz, fueron desterrados.
El perdón a Fernando por su padre, el rey, creó una fuerte desconfianza hacia el mismo y terminó por favorecer al partido fernandino. La mayoría de los españoles sospecharon que Godoy había tramado la conspiración para desacreditar al Príncipe de Asturias. Fernando ganaba crédito y a Godoy le supuso un terrible incremento de impopularidad.
Las principales ciudades españolas estaban guarnecidas por tropas francesas. Napoleón exigió trasladar la frontera hasta el Ebro.
España estaba hundida y Godoy propuso que la familia real abandonara el país como lo había hecho la familia real portuguesa. Ésta se trasladó a Aranjuez para iniciar, desde allí, el camino hacia Cádiz para buscar refugio en América.
Al conocer los detalles de la propuesta de Godoy, el pueblo se alarmó y le hizo culpable de todas las desgracias políticas ocurridas hasta entonces.
En la noche del 19 de Marzo de 1808, un motín popular, el Motín de Aranjuez, organizado por los partidarios de Fernando asaltó la residencia de Godoy, en Aranjuez, donde se encontraba la familia Real. Era una prolongación de la Conjura del Escorial con los mismos protagonistas e idénticos propósitos solo que mucho mejor organizado.
Al día siguiente, Carlos IV se vio obligado a destituir al valido de todos sus cargos y honores. Godoy fue preso en el Castillo de Villaviciosa.
El rey pidió al Secretario de Estado, Pedro Cevallos, que comunicara al príncipe que iba a abdicar a su favor, así, el 25 de marzo, firmó su abdicación elogiando ampliamente a Pedro Cevallos y recomendándolo a su hijo, pidiéndole que continuara como Secretario de Estado, lo cual fue aceptado por el nuevo monarca Fernando VII.
Por tanto Pedro Cevallos Guerra fue el último Secretario de Estado de Carlos IV y el primero de Fernando VII.
No obstante tras las penurias pasadas, en el período de 1801 a 1806 también hubo aspectos positivos, progresos que eran continuación de los cambios ilustrados del reinado anterior.
Entre estos podemos considerar el censo de Godoy que permitió conocer la población del país, 10.541.221 habitantes, además del nombre de todos los ciudadanos de España por primera vez en la historia.
Se terminaron las carreteras de Madrid a Barcelona y Valencia, acabando el plan de carreteras impulsado por Floridablanca.
Se creó el Cuerpo de Ingenieros de Caminos y la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos y Canales. También se crearon, los Colegios de Farmacia con capacidad para emitir títulos de bachiller en Farmacia y doctor en Medicina.
Se publicaron unas Ordenanzas Generales para el Ejército, con la novedad de creación del Estado Mayor.
Se organizó la Real Expedición de la Vacuna contra la varicela, que dio la vuelta al mundo.
El aventurero Domingo Badía, alias Ali Bey el Abbasi, realizó un viaje por el Mediterráneo levantando cartas marinas de Marruecos, Argelia, Arabia, Palestina, Anatolia y Constantinopla.
Contra la oposición de los nobles, de la Iglesia y de los Ayuntamientos, el Estado empezó a construir cementerios municipales fuera de las ciudades, sacando los enterramientos de las iglesias, y de los camposantos sitos en los laterales de las mismas, para mejorar la salubridad de los pueblos y ciudades.
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, economista e historiador.






