¿Por qué la mujer que abusa sexualmente de un niño no es una violadora?

Hace ya bastantes días que apareció en toda la prensa una noticia que, inevitablemente, llamó la atención del público. El caso tuvo lugar en la localidad de Swindon, en el sur de Inglaterra, donde una niñera de 21 años llamada Jade Hatt había tenido relaciones sexuales ilícitas con un niño de 11 años que se hallaba bajo su cuidado.
“Según los testimonios compartidos en la corte, Hatt estaba cuidando a su víctima un día que éste no tenía que ir a la escuela, algo que ya había hecho en otras oportunidades. La acusada llegó a eso de las 11:30 am y una relación sexual tuvo lugar’, acusó la fiscalía.
Cuando el padre notó una mordedura en el cuello de su hijo y encontró mensajes de texto de la niñera revelando lo ocurrido, llamó a la policía.”
Lo que más ha sorprendido de la noticia es que el juez encargado de sentenciar el caso, Tim Mousley, aparte de incluir a Hatt en el registro de delincuentes sexuales por siete años y establecer la prohibición de cualquier contacto no supervisado de la chica con menores por dos, desestimó el resto de los cargos que habrían supuesto la calificación de violación de un menor para la canguro, quedando pues en libertad.
Y lo gracioso del caso han sido las peregrinas razones esgrimidas por Su Señoría para justificar su sentencia. El juez dictaminó que la chica era muy inmadura para su edad, y el chico excesivamente maduro, ya que previamente su padre (que también había tenido relaciones sexuales con ella), afirmando que “Eso reduce la diferencia aritmética de edad entre ustedes”.
Tampoco están exentas de pintoresquismo las posteriores declaraciones de la baby sitter, quien ha declarado estar enamorada del chaval, como si eso -aparte de su dudosa veracidad- pudiera resultar un eximente.
Pese a que el caso ha generado casi medio millón de comentarios en Internet, los medios de comunicación convencionales una vez más han respetado esa especie de “pacto de silencio” cuando son protagonizados por mujeres, brindando una mínima atención al suceso que, desde luego, no se verá prolongado en el tiempo. Curiosamente, en muchos comentarios a la noticia se afirma que “tanto el testimonio de la chica como la decisión del juez de ordenar una sentencia suspendida de seis meses de cárcel, han sido duramente criticados en Reino Unido por machistas” (¿?).
Hay un par de puntos interesantes a destacar. Uno, obviamente, especular acerca de cómo se habría resuelto el caso si él hubiera sido un muchacho de 21 años y ella una cría de 11. Y en segundo lugar, analizar una de las razones exculpatorias más frecuentemente enunciadas, incluso por el padre, según la cual el chico estaría “plenamente dispuesto” para la experiencia y “para nada afectado” por la situación. “De hecho, añadió, seguramente lo verá como una marca de victoria”. ¿Esto significa que la sexualidad de hombres y mujeres sería tan radicalmente distinta, especialmente en casos de abuso?
Que no vuelva a suceder algo como pasó, allá por 2008, con la maestra norteamericana Debra Lafave, violadora de un alumno menor de edad que también se libró de estar entre rejas, cuando el juez encargado del caso, demostrando sus extensos conocimientos y su acendrado sentido de la justicia, afirmó que la acusada era “demasiado guapa para acabar en la cárcel”.
Y si esto no es machismo e injusticia, venga Dios y lo vea.
Abelardo Hernández





