Investigar, investigar, investigar… Por favor, investigar…

(15-06-15) Sin duda, Israel no es precisamente un modelo de país virtuoso en todos los órdenes. Pero ya quisieran muchos poseer algunas ventajas de las que ellos disfrutan. Por ejemplo, de sus investigadores. Un buen ejemplo podría ser Ehud Gazit. En una entrevista realizada por Lidia Montes para el diario El Mundo, se señala que “su currículum proyecta la talla de un superhombre que a sus espaldas suma más de 140 artículos publicados en revistas científicas de prestigio. Ehud Gazit es uno de los investigadores más relevantes del mundo en nanotecnología y fue además responsable científico del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Israel.”
Muchas y muy interesantes cosas se dicen en la entrevista. Entre otras jugosas declaraciones, Gazit dice que “pensando en términos de nanociencia y nanotecnología, y no de biología, podemos manipular la formación de estructuras desde el concepto de la química y la física básicas. Esta idea puede curar enfermedades para las que es necesaria encontrar una solución”. Dentro de poco, con soluciones brindadas por la nanotecnología podremos tener baterías para el móvil que se carguen en un minuto o para el automóvil que nos permitan recorrer más de 400 km. con una carga de apenas 5 minutos. El científico israelí asegura que “todo el concepto viene de hacer nuevas estructuras, muy sencillas, muy baratas y hechas a partir de materiales simples que se pueden manipular fácilmente.”
Este tipo de soluciones vienen dadas por “startups”, nuevas empresas emergentes de elevado nivel tecnológico como Store Dot, que si han nacido y crecido al amparo del modelo desarrollado en su país es porque como Gatiz expone “el secreto de Israel se encuentra en que nosotros valoramos tanto la ciencia básica como la ciencia aplicada”.
Y aquí sería donde nosotros deberíamos prestar atención y tratar de implementar soluciones similares, pues Gazit sigue diciendo que “tenemos un mecanismo que potencia la creación de startups. Y es que Israel se posiciona respecto a la creación de empresas con ayuda económica, desde los primeros estadios de formación, y un acompañamiento para impulsar la startup en los años de desarrollo. La idea es clara: esto alimenta el capital de Israel”. Y cita un término que no suele ser demasiado aplicable a las empresas españolas, al afirmar que el enorme crecimiento tecnológico e industrial de Israel es atribuible a que “el ecosistema está potenciando el emprendimiento y haciendo el esfuerzo de asumir riesgos”.
Y no, no es el empresario español precisamente el más dado del mundo a asumir riesgos. Y pese a que en los últimos tiempos esta tendencia parece ir en disminución, según un informe elaborado por EAE Business School, en España se invirtió en 2013 en I+D+i, un 3% menos que en el año anterior con una caída acumulada del 11% desde 2008. Con todo ello, el porcentaje de inversión total en I+D+i respecto al PIB alcanzó el 1,24%, un 4,62% menos que lo invertido el año anterior (1,3%) y por debajo del porcentaje medio de la Unión Europea, que es de un 2,02%.
Pues no. Si queremos consolidar nuestra recuperación y el incipiente crecimiento que parece estarse produciendo, el camino es otro. Investigar, investigar e investigar. Más, más y más. Talento no nos falta, pero si la voluntad de hacerlo.
Abelardo Hernández



