Crónica del último Pleno entre una bronca descomunal de Quislant y una gesticulación de Adrados más absurda aún

(30-04-15) Hacía tiempo que no asistía en directo a un Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo. Me gusta verlo desde casa para trasmitir más cómodamente lo que está pasando en él. Pero, hoy, era el último de la legislatura y, pese a que estaba descafeinado sin las mociones, pensé que debía volver para hacer la crónica de la despedida. Y acerté.
Políticamente es más interesante ‘tuitearlo’, pero, a cambio, me he estado perdiendo todo lo que sucede en el salón de plenos y que no recogen las cámaras en él. La cantidad de cosas que pasan al margen de los concejales que intervienen es infinita y maravillosa para alguien que considera el gesto como algo importante en política.
Hoy, sin ir más lejos, el Pleno ha sido un espectáculo fantástico y eso que no había mociones, como digo. Y, para mí, ha sido una gozada asistir en persona.
Debo reconocer, no obstante, que ha habido más debate del que pensaba. Un debate menor, en cualquier caso, porque, desgraciadamente, todo vuelve a poner de manifiesto que el debate se produce en la comisiones. Y como las comisiones forman parte de lo secreto de este Gobierno o, en cualquier caso, de lo oculto en esa web-laberinto pozuelero, no hay manera de enterarse de ellos.
Cosas de una forma, como otra cualquiera, de entender la transparencia.
Isabel Pita trató de explicar lo inexplicable y eso que usó pedagogía de maestra de escuela. David Cierco se despidió con alegría. Vania Bravo se lió tanto o me lió tanto que no sé como lo terminó haciendo. Y a Isabel González se le entrecortó la voz al despedirse.
A Paloma Lorenzo, en cambio, le mandaron hacer una pregunta onanista en su despedida. Estas cosas pasan también en un Gobierno poco sensible con las formas.
En general, en la bancada se respiraba final de trayecto. Próximas estación: Elecciones. Correspondencias con… (Y aquí cada uno ponía su destino) Como en el metro.
El caso es que, mientras el Pleno discurría con más pena que gloria, me entretuve en observar a la Alcaldesa-Presidenta. Era lo suyo, había que hacer tiempo. Y me sorprendió la cantidad de muecas y gestos que hace. Como eso no se ve en pantalla, ya que la realización es unidireccional con el que interviene, me lo he perdido durante toda la legislatura. Supongo que es gesticulación la hace siempre, pero yo me la he perdido.
Se producen, fundamentalmente, cuando habla la oposición. Y son gestos de burla, de incredulidad, de sorpresa, de desprecio, de descrédito y, en una palabra, gestos impropios de la presidenta de una cámara.
Supongo que la señora Adrados, si es que me lee (que lo dudo), en este momento se sacará de su alforja del 17-4, 17-3 y 17-1, esa parte suya insoportable de mayoría absoluta y dirá que estaría bueno que alguien le dijese a ella lo que ella tiene que hacer. Y nada más lejos de mi comentario. Solo digo que son gestos impropios para una presidencia de Cámara de representantes de ciudadanos. No veo yo esos gestos, por ejemplo, en Jesús Posadas, como presidente del Congreso de Diputados. No los veo.
No se puede ser juez y parte, señora Adrados. Eso está feo. Si usted quiere hacer esos gestos, cosa que está en su derecho, cambie su rol en la próxima legislatura. Deje, por poner un ejemplo, a Félix Alba de presidente del Pleno y pase usted a ser portavoz. O a Gerardo Sampedro. Ambos asumirían su papel dándole la dignidad que merece la presidencia del Pleno. Y usted entraría en combate desde la portavocía del grupo. Sería lo suyo. Aunque no creo que se atreva a hacerlo. Los toros se ven mejor desde la barrera.
Pero si absurdos eran los gestos de Paloma Adrados, lo de Susana Pérez Quislant ha sido de traca. UPyD tiene la virtud de sacarla de quicio. Y, hoy, Enrique López la sacó de quicio de nuevo. Pero, esta vez, cinco pueblos más. La señora Quislant, de pronto, sacó ese genio oculto que descubrió Sira, en su columna de este periódico, y le montó un número descomunal a López y a UPyD.
Tuve la sensación de que los de UPyD me brindaron la faena. Sólo para que viera, en directo, a la auténtica Susana Pérez Quislant y no la que yo creía que era. A la primera teniente de Alcalde solo le faltó bajar de la palestra y hacer cualquier barbaridad… Incluso, algunos de sus propios concejales estaban asustados.
Puf, que muestra de ira. Qué falta de argumentos. Qué soberbia. Qué numerito fuera de lugar. Qué manera de desnudar su alma y mostrarse como es. Qué falta de talento político. Qué absurdo. Qué desgracia para Pozuelo.
Anda que como, al final, se vaya Adrados y se quede ella de alcaldesa, la cosa tendrá perejiles. Qué Dios coja confesados a los concejales. A todos los concejales, incluidos los de la oposición. Y a los funcionarios. Y no sé si hasta los que desayunan en la Plaza Mayor.
Para este periódico, en cambio, será todo un espectáculo muy divertido.
Y poco más. Se acabó la legislatura. Una legislatura en la que con el superávit que se ha tenido se podía haber transformado la ciudad. Pero no se hizo. Política del Tío Gilito. Esperemos que, en la siguiente, este dúo que también se entiende, según muestran en la presidencia del Pleno, además de ira y desprecio, tengan ideas.
El Capitán Possuelo






