Tejero usa la demagogia de “reforzar las zonas forestales de Pozuelo” para tapar el más grave acto administrativo de la legislatura, ese que aprobó un expediente que ya se estaba licitando

Empiezo a escribir esta columna con una gran desazón al ver con la demagogia que la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero trata de tapar el más grave y, presuntamente, punitivo acto administrativo de la legislatura.
No aprende. Solo huye. A dónde sea. Como sea. Que no se enteren en Madrid.
Y en lugar de pedir perdón y, a continuación, hacer que “rodasen las cabezas” de los culpables de la barbaridad que ha cometido su Gobierno, pone en marcha su capacidad de influencia mediática (pagando, claro, como en el chiste del catalán), le da la vuelta a todo (como una consumada demagoga) y vende a todo trapo que el Gobierno de Pozuelo de Alarcón es la repera porque reforzará el cuidado de sus zonas forestales para prevenir incendios a finales de agosto (cuando ya está todo el pescado vendido) con su nuevo contrato de mantenimiento de zonas verdes…
Y los medios de comunicación lo compran. Sin mirar. A ciegas. Da igual, si con esto cobramos. Dame algo, Paloma. No importa que me vendas humo verde para tapar un acto administrativo presuntamente delictivo porque esas cosas no interesan.
A El Correo de Pozuelo, sí le importan. Y como le importan publicó, el pasado día martes 26 (el día 27 miércoles había la JGL Ordinaria), que Tejero se había visto obligada a convocar una Junta de Gobierno Extraordinaria (otra más) con este Orden del Día:

Como puede verse, en este Orden del Día, en esa Junta se aprobaba “el expediente de contratación del servicio de conservación y mantenimiento de las zonas verdes municipales”.
Y se aprobó el expediente. Un expediente que, extrañamente, ya se están licitando como aprobado por una JGL desde el día 28 de mayo de 2025…

Un contrato de 42 millones y medio de euros…
Una barbaridad de contrato del que no se había aprobado el obligatorio expediente en Junta de Gobierno Local.
Un acto administrativo, presuntamente, punible. Y es que es muy grave hacer algo así. Tan grave que exige, cuanto menos, una explicación, una petición de perdón y el cese de los implicados.
¿Pero qué hizo la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero?
Volver a huir.
Y en lugar de ser una “tía legal”, convertirse en una demagoga de feria recurriendo a la propaganda. Y, con gran despliegue mediático, anunciar que Pozuelo “reforzará el cuidado de sus zonas forestales” para prevenir incendios gracias al nuevo contrato de mantenimiento de zonas verdes que se había aprobado.
Es más, se permite el lujo de decir que “la Junta de Gobierno Local ha aprobado esta semana el expediente de contratación de este servicio para el que se ha incrementado en más de un 35% el presupuesto de licitación respecto al contrato vigente”.
Y es verdad pero es acojonante. Es cierto que lo ha aprobado la Junta de Gobierno Local (Extraordinaria) pero se le ha olvidado decir que ya se estaba licitando desde hace tres meses sin haberse aprobado dicho expediente.
No se puede ser más demagoga.
La alcaldesa ha vuelto a utilizar la demagogia para encubrir lo que podría ser el mayor escándalo de la legislatura.
Sabe que hablar de bosques y jardines resulta intocable. Y más este año con los incendios arrasando España y habiendo tenido uno muy cerca de la ciudad que,afortunadamente, pudo apagarse pronto.
¿Quién va a criticar la prevención de incendios?
Y saca una foto de El Maisan, esa zona del Monte de Pozuelo que el Ayuntamiento compró a precio de oro por una cabezonería de otra alcaldesa forastera. Pero no saca ninguna foto de los caminos públicos de ese Monte de Pozuelo que no ha limpiado pese a prometerlo en campaña electoral.
Truco de trilera política. Con un titular amable, espera que nadie pregunte por qué un expediente de un contrato millonario se aprueba fuera de plazo y que, presuntamente, sea una prevaricación administrativa de libro.
El problema no es un contrato necesario, porque Pozuelo tiene mil hectáreas de zonas verdes y 230.000 árboles que mantener. El problema es el engaño. Tejero vende como un logro lo que en realidad es una cobertura política para evitar dar explicaciones de un presunto delito. Y lo hace mientras convierte el Ayuntamiento en un taller improvisado donde los errores se maquillan en lugar de corregirse con rigor.
Porque lo más grave es que no estamos ante un simple error técnico sino ante una posible vulneración de la legalidad.
Aprobar expedientes ya licitados es una práctica inadmisible, que atenta contra la transparencia y la confianza ciudadana. Y lejos de reconocerlo, la alcaldesa lo disfraza con propaganda institucional, intentando confundir a los vecinos en medio de un despliegue propagandístico obsceno.
Si Paloma Tejero manipula así la tramitación de un contrato millonario, ¿qué no hará con otros asuntos menos visibles?
La nota de prensa sobre las “zonas forestales” no es información, es una cortina de humo para tapar un escándalo.
Y cuando un gobierno local prefiere mentir antes que asumir responsabilidades, deja de ser un gestor y se convierte en un riesgo para su propia ciudad.
Y por eso he escrito esta columna desazonado.
Pozuelo no se lo merece.
Amén.
El Capitán Possuelo






