La entrevista masaje de Telemadrid a Paloma Adrados, en la que anunció el cheque bebé, fue un error en todos los sentidos

(30-04-15) No me gustó la entrevista que le hicieron en Telemadrid a Paloma Adrados. No me gustó. Y no creo que la candidata a la alcaldía de Pozuelo de Alarcón saliese reforzada de ella. Fue un error continuo en su planteamiento, su desarrollo y su desenlace. Y lo digo sin acritud y sólo analizando la entrevista desde el punto de vista de comunicación.
Debo empezar reconociendo que fue muy importante conseguir que Telemadrid entrevistase en solitario a la actual alcaldesa de Pozuelo. Y tuvo mucho talento que se la hicieran ahora cuando aún es posible. En cuanto empiece la inminente campaña electoral sería absolutamente imposible. Durante la campaña, la ley solo permitirá, en un medio público, propaganda electoral en lugares concretos y señalados expresamente, y las entrevistas a los candidatos sólo serán posibles con pactos políticos muy difíciles de conseguir por no decir imposibles. Por la tanto, felicidades a quien lo lograse. Pocos candidatos a alcaldes pasarán por ese programa para que les hagan una entrevista en solitario.
Pero la entrevista, como digo, no me gustó. Fue un error de concepto. Desde el minuto uno olía a entrevista masaje. A entrevista obligada. Y eso es rechazado, inconscientemente, por el espectador por mucho que se quiera camuflar con temas de actualidad genéricos como se intentó.
Se notaba demasiado que era una entrevista carretón. Como el que se usa en los encierros chiquis de las fiestas. En todo momento, dio la sensación de que los temas elegidos habían sido preparados, simplemente, a base de titulares de noticias de los últimos meses. Propios de una entrevista compromiso. De becario de tercero de periodismo.
Se notaba demasiado que eran preguntas sin profundizar y respuestas sin repreguntas. Al presentador le daba igual. No se implicó nada. Ponía balones en el punto de penalti para que Adrados chutase a una portería sin portero.
Es más, creo, sin cortarme un pelo, que algunos temas fueron, incluso, sugeridos por la propia Adrados o por su equipo. Hecho por el que no hay que escandalizarse, dicho sea de paso. Se hace en todos los sitios en entrevistas parecidas. Pero es un error.
A los políticos les gustan estas entrevistas sin problemas. A sus equipos de comunicación también. No quieren líos. No arriesgan. Quieren solo exponer su imagen en la televisión durante un tiempo (por aquel error de creer que una imagen vale más que mil palabras) y que todos queden bien, aunque no se transmita nada al final. Un error proteccionista tremendo, basado, generalmente, en la poca confianza que se tiene en el candidato. Incluso, yo diría que apoyado en un cierto desprecio a su talento. Prefieren un modelo de entrevista así, propia de un cantante en promoción de su disco, que un modelo de entrevista más dura en la que el candidato demuestre que tiene madera de político, que tiene cosas que decir y que tiene dotes de liderazgo.
En el caso de de Paloma Adrados se optó, sin duda, por la entrevista masaje. No voy a entrar en sus razones. Allá cada cual. Pero fue un error. Al no tener contrincante, Paloma hablaba de carrerilla. Como una chiquilla a la que el profesor le pregunta en la pizarra. Pero con respuestas deslavazadas. Queriendo decir mucho y diciendo poco. Sin estructura. Había cosas que se las dejaba atrás y tenía que volver sobre ellas. No contestaba a preguntas sino a temas y eso no llega al espectador. Error. Error mayúsculo.
Paloma hacía tremendos esfuerzos por contestar. Nada era natural en ella y, por lo tanto, casi nunca traspasaba la pantalla. No comunicaba nada. Unas veces se enfadaba sin razón, en un intento de poner énfasis en las repuestas, y otras veces se aburría ella misma contestando. Creo que sacó lo del cheque bebé porque ella misma se dio cuenta de que aquella entrevista no iba a ningún lado.
Es posible también que no fuese así y que llevase preparado soltar la noticia en medio de la entrevista. No sabría decir qué es peor. Porque lo que se demostró es que no habían trabajado suficiente dónde colocar el anuncio de la propuesta, ni cómo arroparlo, ni siquiera si convenía decirlo en la entrevista. Una propuesta socialista en boca de una mujer tan derecha en la ciudad, en teoría, más de derecha de la Comunidad, no sonó creíble. Es más, creo que le perjudicará.
Me da que Paloma Adrados y su equipo no valoraron suficientemente la oportunidad que les brindaba TeleMadrid y no la trabajaron o no supieron trabajarla.
La Tarántula





