Concha Velasco y el Prestigio de Pozuelo


(19-03-14) Debo reconocer que, a veces, me pierdo en temas menores y dejo pasar los grandes asuntos de Pozuelo. Tengo que corregir ese afán mío por buscarle tres pies al gato y debo prestarle más atención a lo que realmente lo merece. Sé que no es fácil. Es muy difícil que un viejo cocodrilo de la información y la crítica no le tire un bocado a una gallina que pase a su lado.
Digo esto porque, entretenido en asuntos de andar por casa, me pierdo cosas maravillosas como empiezan a ser las fantásticas actuaciones teatrales en el MIRA y por las que tanto he peleado en los últimos años ya que, a través de ellas, este pueblo ganará en prestigio que es lo que necesita.
Estoy hablando, claro está, de la actuación de la gran señora Concha Velasco en nuestro teatro franquicia, como dicen los americanos cuando hablan de lo mejor de lo mejor. Los cardos no me están dejando ver la yerba. Y no quiero que esto suceda.
Y el caso es que no pude ir a ver a la Velasco el sábado pasado. Cosas de familia. Otra vez será. Pero es igual. Creo que debo hacer referencia a su actuación porque las crónicas cuentan que fue memorable. Concha ha sabido ir acompasando su carrera profesional a la evolución de su cuerpo y se ha convertido, en este momento, en la gran dama de la escena en España. Su capacidad artística le ha hecho dominar la interpretación en todos sus registros y eso no es nada fácil.
Pero no voy a hacer la crítica de la actuación de Concha en el MIRA como protagonista de ´Hecuba’. Hay gente más preparada que yo para ello. Ni tampoco voy a descubrir el buen hacer de esta gran artista. Lo que hoy quiero destacar es el orgullo que siento de que artistas tan grandes vengan a actuar a Pozuelo. Felicidades a quien corresponda.
Hace unas semanas, recuerdo, destaqué la programación del MIRA de esta temporada. Hoy, me rindo a sus pies. Cosas así nos dan lo que necesitamos.
Es una pena que el Ayuntamiento no haya encontrado aún una vía de comunicación y publicidad para hacerlo saber no solo en Pozuelo. Pero todo se andará. Caminemos.






