El retraso del Congreso del PP de Madrid (por las elecciones generales) causa un colateral daño a Pozuelo, que necesita saber pronto quien gestionará su política en la próxima legislatura

A finales de septiembre lo advertíamos en estas mismas páginas.
El Congreso Autonómico del PP de Madrid, convocado para los días 27, 28 y 29 de noviembre, debía marcar un antes y un después para Pozuelo de Alarcón.
De dicho cónclave esperábamos, si no el nombre definitivo de la persona que encabezará la candidatura a la Alcaldía del PP en las elecciones municipales de mayo de 2027, al menos las líneas maestras políticas y el rumbo estratégico que Isabel Díaz Ayuso tiene pensados para nuestro municipio.
Pozuelo no puede seguir siendo esa plaza de segunda a la que se envía a dirigentes a «hacer prácticas» en la gestión pública.
Sin embargo, el escenario político nacional ha vuelto a trastocar los tiempos.
El adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre ha obligado a Ayuso a congelar el congreso regional y activar la maquinaria de campaña para esas elecciones.
Y el cónclave madrileño se pospone, en el mejor de los casos, hasta después de Navidades.
Un aplazamiento que, en la práctica, convierte a Pozuelo de Alarcón en una víctima colateral de la política nacional…
Es cierto que lo importante es echar a Pedro Sánchez de Moncloa y que, ante eso, todo es secundario. Incluso, la alcaldía de esta ciudad.
Pero este retraso no es neutral ni inocuo porque, en política municipal, se aumenta esta etapa de incertidumbre y parálisis.
Pozuelo necesita saber cuanto antes qué futuro le espera en la próxima legislatura.
El municipio requiere un proyecto sólido, planificado y pensado con ambición local, no una solución improvisada de última hora.
La dilatación de los plazos alimenta el fantasma de lo sucedido en 2023, cuando las prisas, las renuncias de candidatos (como fue el caso de Enrique Ruiz Escudero) y la falta de concreción acabaron derivando en la designación de Paloma Tejero como recurso de urgencia, una decisión cuyas consecuencias políticas y organizativas sigue padeciendo el municipio.
Ayuso ha manifestado públicamente su intención de apostar por la renovación, de «dar oportunidades a la cantera y a gente nueva» y de afrontar un debate de ideas riguroso.
Y para Pozuelo, esas palabras suenan a compromiso indispensable.
Pero el aplazamiento del congreso no deja las incógnitas en el aire pero las retrasa.
Cada mes de retraso en la fijación del proyecto y del liderazgo local reduce el margen para construir una alternativa sólida e integrada en la realidad del municipio.
Pozuelo de Alarcón no puede permitir repetir los errores del pasado ni quedar supeditado a los vaivenes del calendario nacional, aunque lo entienda…
Porque Sánchez caerá. Vaya si caerá. Y la ciudad exige respuestas, certidumbre y un proyecto a la altura de sus vecinos.
Esperemos que este retraso, aunque comprensible, no signifique la posibilidad de que Pozuelo siga sufriendo la falta de respeto pepera con la que lleva sufriendo 20 años.
Juan Manuel Sánchez






