Filipinas hasta el final del Siglo VXI (II): Tras la muerte de Gómez Pérez das Mariñas se nombró gobernador a su hijo Luis, bajo cuyo mandato estuvieron los increíbles Blas Ruiz y Diego Belloso

Cuando Gómez Pérez das Mariñas encabezó la expedición a las islas Malucas, donde encontró la muerte, dejó en Manila al maestre de campo Diego Ronquillo al mando de las pocas tropas que quedaban y a Pedro de Rojas para los asuntos de administración y justicia
Este era un asturiano de Tineo, letrado por la Universidad de Salamanca y miembro de la Real Audiencia de Manila.
Gómez Pérez das Mariñas había llegado a Manila con una orden real que le facultaba para elegir a un sucesor temporal hasta que el Rey nombrara otro gobernador titular si él fallecía. Esto se hacía para evitar situaciones de falta de autoridad, dada la distancia entre la península y las islas
Gómez había usado la citada orden real para mantener una política de adhesiones a su persona, mostrándola a los prohombres de la colonia dándole a entender que podían ser nominados.
Los más expectantes en relación con el nombramiento eran Luis Pérez das Mariñas, hijo del gobernador, y el capitán Esteban Rodríguez de Figueroa. Ambos formaban parte de la vanguardia de la expedición a las Molucas y ambos volvieron a Manila con la mayor rapidez al conocer la muerte del gobernador.
Esteban era de origen portugués, nacido en Jerez de la Frontera (Cádiz) y futuro conquistador, gobernador y capitán general de la isla de Mindanao.
Cuando se conoció la noticia de la muerte del gobernador en Manila, los españoles residentes en la ciudad se reunieron en casa de Pedro de Rojas para deliberar sobre las medidas a tomar.
La primera decisión fue elegir como gobernador y capitán general de las islas temporal a Pedro de Rojas. A continuación, enviaron en persecución de los chinos asesinos al capitán Juan Ronquillo del Castillo con dos fragatas. Como ya sabemos por capítulos anteriores no localizaron a la galera con los chinos.
Rojas envió un mensaje a la expedición informándole de todo lo sucedido, incluido su nombramiento como gobernador provisional, y ordenando el regreso urgente de la flota a Manila que se encontraba prácticamente indefensa.
Cuarenta días después del nombramiento de Pedro de Rojas, los dos posibles candidatos a ser proclamados gobernadores llegaron a Manila.
Se localizó en San Agustín la real orden por la cual Gómez Pérez das Mariñas podía nombrar su sucesor y el documento firmado por este por el cual nombraba gobernador y capitán general interino a su hijo Luis Pérez das Mariñas. Este fue nombrado gobernador el día 3 de diciembre de 1593.
Pedro de Rojas volvió a su condición de teniente asesor en materia judicial. Permaneció en Manila hasta allegada de su sucesor, el doctor Antonio de Morga, con el título de teniente general.
El doctor Antonio de Morga, conocido nuestro del capítulo de esta serie que trata de Oliver van Noort, el primer holandés que dio la vuela al mundo, escribió una Historia de las Islas Filipinas.
La flota de la expedición, por fin, regresó a Manila a finales de año. Su llegada fue providencial ya que en los primeros días del nuevo año llegaron a Manila champanes chinos que no llevaban mercancías, pero sí muchos hombre armados y dirigidos por siete mandarines.
El gobernador sospechaba que estaban el tanto de la salida de la flota expedicionaria a las Malucas y que, por tanto, Manila estaba desarmada. Pero a la vista de las tropas existentes en ese momento en la ciudad, desistieron de su empeño y regresaron a China.
El gobernador tomó medidas para el control de la población china en Manila.
El año 1593 no salió ningún galeón para Nueva España, los dos enviados por Gómez Pérez, el San Felipe y el San Francisco, enfrentados a fuertes temporales tuvieron que regresar al archipiélago y no pudieron reemprender el viaje hasta el año siguiente.
La ausencia de comunicaciones con Nueva España impidió comunicar las noticias sobre los sucesos ocurridos en las islas ni la muerte del gobernador Gómez Pérez.
Estas noticias no llegaron a Nueva España hasta el mes de noviembre de 1594, cuando arribó a Acapulco el galeón Santiago.
Conocidos los hechos, se preparó la salida de dos galeones, San Felipe y Santiago, con hombres y provisiones para las islas. En ellos embarco el nuevo teniente general Antonio de Morga. Arribaron a Cavite en junio de 1594.
Mientras tanto el gobernador Luis Pérez das Mariñas envió a su primo Fernando de Castro a Cantón y a Conchinchina, donde suponía se encontraban algunos de los asesinos de su padre. Reclamó la galera robada, la detención de los culpables, el estandarte real, los cañones y lo confiscado. No consiguió nada de lo reclamado.
Pero unos días más tarde se logró capturar alguno de los chinos asesinos que fueron llevados a Manila. Por ellos se supo lo ocurrido con el anterior gobernador. Fueron ajusticiados.
A primeros de 1594 llegó a Manila un junco grande (especie de embarcación pequeña usada en las Indias orientales) con camboyanos, siameses, algunos chinos y tres europeos, un español llamado Blas Ruiz de Hernán González y dos portugueses Pantaleón Carnero y Antonio Machado.
Blas Ruiz, natural de Calzada (Ciudad Real), junto a su compañero de aventuras el portugués Diego Belloso, son unos desconocidos como otros tantos hombres de su tiempo. Personajes dignos de la mejor novela de aventuras y su correspondiente serie televisiva.
Estaban en la capital de Camboya, Chodermuco (actual Phom Penh) al servicio de rey Prauncar Lángara cuando el rey de la vecina Siam (actual Tailandia) invadió Camboya con un gran ejército, ocupó la capital y se apoderó del tesoro, obligó al rey camboyano a huir con su familia al vecino país de Laos y apresó a los tres europeos.
Conseguido sus objetivos volvió por tierra a su país con su ejército y parte el botín obtenido dejando una guarnición en la ciudad.
A los extranjeros prisioneros, Blas Ruiz y sus dos compañeros, los envió por mar con el resto del saqueo.
Abordo del junco de los prisioneros había una guardia siamesa y unos marineros chinos. La habilidad de los europeos fue tal que consiguieron apoderarse de la nave logrando que los chinos se rebelasen contra los siameses y los liberasen para, a continuación, combatir con los chinos y derrotarlos. Una vez dueños del buque, pusieron rumbo a Manila.
Por otra parte, Diego Belloso que había sido enviado por el rey de Camboya un año antes a Manila como embajador a solicitar al, por entonces, gobernador Gómez Pérez das Mariñas amistad y alianza contra sus vecinos de Siam. Como sabemos de capítulos anteriores, Gómez devolvió al embajador al rey con buenas palabras y regalos, pero decidió no acudir en su ayuda.
Diego fue hecho prisionero a su vuelta a Camboya y enviado al rey de Siam.
Extrañado el rey de Siam por la tardanza en la llegada del junco donde iban los europeos presos, y pensando que había ocurrido un naufragio, envió a otro junco a recorrer la costa en su búsqueda.
Diego Belloso, hombre buen conocedor de los mares inmediatos, ofreció al rey su servicio para buscar el junco desaparecido, además de convencerle de la importancia de establecer relaciones de amistad y comercio con los españoles.
Persuadido, el rey envió un diplomático en un junco cargado de regalos para el gobernador de las filipinas. En junco también se embarcó Diego Belloso bajo la custodia de un guardia de la confianza del rey.
Pero los temporales obligaron a la nave a tocar la ciudad de Malaca (actual Malaca o Melaka, en la península de Malaca, en Malasia) donde conocieron lo sucedido con el junco donde iban los tres europeos, por lo que el jefe siamés decidió vender los tesoros que llevaba con destino al gobernador y regresar a Siam.
Pero Belloso consiguió hacerse con el mando del junco y puso rumbo a Manila donde arribó dueño del barco y conoció a los otros tres europeos.
Entre todos convencieron al gobernador Luis Pérez das Mariñas para que enviara una flota a Camboya para ayudar del rey Lángara a recuperar su trono y, al mismo tiempo, establecer fortificaciones en el terreno como primer paso para conquistar el reino.
Pidieron un religioso y todos los hombres posibles.
Contra la opinión de personas sensatas de la ciudad, consiguieron que el gobernador autorizara una flota de tres buques. El de más porte al mando de Juan Juárez Gallinato como jefe superior de la flota, y dos menores, mandados por Blas Ruiz y Diego Belloso.
Zarparon a principios de 1596 llevando a bordo a 120 españoles, algunos japoneses y unos filipinos.
(Continuará)
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y «135 Presidentes del Ejecutivo español en la Decadencia española (1788 -1905)»
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Morga, Antonio de. History of the Philippine Islands Vol. I y II.
- Fernández Duro, Cesáreo. Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. VII, Expediciones a Ultramar. Instituto de Historia y Cultura Naval.
- Fernández Duro, Cesáreo. Los españoles en Camboya y Siam Blas Ruiz y Diego Belloso (1582-1594). Sociedad Geográfica Española.
- Govantes, Felipe M. de. Compendio de la Historia de Filipinas.
- Baranera, Francisco X. Compañía de Jesús. Compendio de la Historia de Filipinas.
- Luis Pérez Das Mariñas, Capitán General de Filipinas y organizador de expediciones de conquista de Camboya. El Correo de Pozuelo.






