El Centro de Bienestar Animal (del que Tejero presume a estas alturas de legislatura) nos va a costar más de 3 millones de euros y no estará terminado para mayo 2027 ¿Campaña electoral?

Y como la vida sigue en el 90% del Gran Pozuelo de Alarcón, hoy quiero comentar un tema importante que ya avanzamos en la previa de la JGL del día 26 de agosto (de la que aún no se ha publicado el Acta, por cierto, pese a haber pasado 14 días).
Hablo de la construcción del nuevo Centro de Bienestar Animal, un equipamiento recogido en el punto 115 del programa electoral con el que la alcaldesa Tejero se presentó ante los vecinos, prometiendo una instalación de referencia para el albergue, cuidado y adopción de animales abandonados.
Y es que todo también es muy raro…
No tiene mucho sentido que a ocho meses de agotarse la legislatura, el Gobierno haya puesto en marcha, por fin, la tramitación de ese centro ya que el calendario formal del expediente convierte este anuncio en un ejercicio de ilusionismo político.
La memoria justificativa asigna a la ejecución de los trabajos un plazo de 15 meses, lo que significa que, aun en el supuesto ideal de que la adjudicación y el acta de comprobación del replanteo discurran sin el menor contratiempo administrativo, las obras no concluirán hasta bien avanzada la siguiente legislatura.
La propia distribución presupuestaria del contrato lo confirma de forma explícita al imputar el gasto en dos anualidades futuras, fijando 2,18 millones de euros para 2027 y casi un millón adicional para 2028.
Cabe preguntarse, entonces, si nos encontramos ante una medida meditada de servicio público o ante la precipitada colocación de una primera piedra de marcado carácter electoral.
El desembolso económico tampoco resulta menor.
La adjudicación del contrato de obras supondrá un montante total de 3.152.931,49 euros con IVA incluido.
Un coste muy elevado que invita a cuestionar las verdaderas prioridades del gasto municipal, sobre todo tras la reciente 4ª ampliación de un presupuesto utópico para 2026 que ya supera los 211 millones de euros.
Dinero que se sostiene financieramente mediante la enajenación de parcelas de patrimonio público y el recurso al Remanente de Tesorería, justificándose en la urgencia de atender supuestas necesidades perentorias de la ciudad.
¿Estos tres millones largos de euros para este Centro de Bienestar Animal es una necesidad perentoria, a ocho meses escasos de terminar la legislatura?
Resulta paradójico que se destine este dineral a levantar un complejo edificio de esta envergadura cuando la administración local carece siquiera de un censo canino actualizado y riguroso que determine con precisión el volumen real de mascotas en el municipio y las necesidades objetivas del servicio.
Levantar infraestructuras millonarias a toda prisa cuando el mandato expira, dejando la factura y la gestión para quienes ocupen la corporación en los próximos años, dista de ser una gestión responsable.
La protección animal exige rigor y continuidad, no carreras de última hora motivadas por la cercanía de las urnas…
Como politiqueras menores…
Juan Manuel Sánchez






