Cuando no se sabe qué tipo de ciudad se quiere, como Paloma Tejero, se intenta transformarla llenándola de grúas y cemento aunque para ello tenga que meterse en una tierra de lobos

Hay políticos que llegan al Gobierno para mejorar una ciudad. Y hay políticos que llegan convencidos de que deben transformarla pero sin saber nada de dicha ciudad ni de lo que hay que transformar ni siquiera de la política que debe seguir…
Y, encima, sin dinero.
Y el problema aparece cuando esa transformación, que no se sabe en qué consiste, se convierte en una obsesión.
Y eso es exactamente lo que parece haber ocurrido en Pozuelo de Alarcón con la alcaldesa Paloma Tejero.
En apenas tres años de mandato, la alcaldesa ha decidido embarcarse, para transformar la ciudad, en una sorprendente colección de proyectos grandilocuentes y faraónicos que están terminando en fracaso…
La Plaza de Todos, el Palacio de Congresos y Hotel, el Recinto Ferial permanente, la aventura urbanística de Montegancedo, cientos de viviendas públicas de alquiler asequible sin saber por qué había que hacerlas o si se necesitaban y, ahora, el proyecto de una gigantesca Villa Deportiva impulsada por la Real Federación de Fútbol de Madrid.
Todo lo que no necesita realmente Pozuelo…
Dicen que la ignorancia es atrevida.
Y para toda esa locura, como dijo El Capitán Possuelo hace tiempo, Tejero se metió en tierra de lobos. Una tierra brutal. Y aunque no se conoce hasta donde se comprometió, su filosofía política ha sido construir, construir, construir y volver a construir…
Lo que sea, como sea, donde sea…
Paloma Tejero asumió que gobernar consiste en construir.
¿O es lo que le están exigiendo los lobos?
No lo sé. Y miedo me da pensarlo.
Pero lo cierto es que algo parecido a los de Villa de Deportes le pasó con el Proyecto del Palacio de Congresos. Un proyecto cuyas bases fueron duramente criticadas por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) y luego, no se sabe cómo, su presidente fue parte ¿única? del jurado que premió a un estudio famoso de Pozuelo.
Si aquello fue raro, esto de la Villa del Deporte es igual de raro.
Pareciera que este proyecto, incluso, sustituyese al defenestrado Palacio de Congresos…
Cuando te metes en tierra de lobos, lo normal es que te muerdan.
Sin embargo, las ciudades no se transforman únicamente a golpe de hormigón. Y menos Pozuelo.
Las ciudades se transforman creando comunidad.
Generando identidad.
Construyendo pertenencia.
Y ahí es donde Pozuelo tiene su verdadero desafío.
Aquí se ha dicho muchas veces.
Hablo de los Mil Pozuelos.
Pozuelo es una ciudad con enormes niveles de calidad de vida pero con escasa conciencia colectiva.
Y eso no se resuelve construyendo más.
Se resuelve generando un proyecto compartido de ciudad.
Quizá el error de Paloma Tejero haya sido pensar (o han hecho que piense) que su legado dependerá de los edificios que inaugure.
Y ahí está su fracaso.
Porque las mejores ciudades no son las que más construyen.
Son las que consiguen que sus vecinos sientan que forman parte de algo.
Y esa obra, mucho más difícil que levantar un pabellón o un hotel, sigue pendiente en Pozuelo.
Que Tejero esté fracasando tan estrepitosamente es lo menos que le puede pasar…
Incluso, la Villa de Deportes de la Real Federación de Futbol de Madrid puede terminar peor.
Pepero Pozuelero





