¿Por qué, si todo es mentira, el Gobierno de Tejero no demanda a la Real Federación de Fútbol de Madrid por usar el buen nombre de Pozuelo? ¿O es verdad y la nota es postureo?

La crisis política provocada por el macroproyecto deportivo anunciado por la Real Federación de Fútbol de Madrid en Pozuelo sigue creciendo.
Y lo hace, curiosamente, por culpa de las propias explicaciones del Gobierno de Paloma Tejero.
Han sacado una nota de prensa oficial extraordinariamente dura. En ella, la primera teniente de alcalde Miriam Picazo acusa a la RFFM de generar “falsas expectativas”, actuar con “temeridad e irresponsabilidad” y anunciar un proyecto sin el beneplácito de las administraciones afectadas.
La reacción ha sido tan contundente que parecía anunciar una batalla institucional de gran calibre.
Si la Federación ha mentido de forma tan grave, si ha difundido públicamente un proyecto inexistente, si ha utilizado el nombre de Pozuelo para captar la atención de clubes e inversores, lo suyo sería llevarla a los tribunales…
¿Van a hacerlo?
La respuesta a esa pregunta tonta ha sido sorprendente:
No.
“Lo que ha hecho la RFFM es tirarse un farol con sus clubes”, sostienen desde el Gobierno municipal. Y aseguran que “los faroles no se demandan, se desmienten”.
Una frase preciosa pero estúpida.
Cuánta torpeza y cuánta soberbia reflejan.
El Gobierno de Pozuelo pretende con el desmentido que los vecinos crean que una institución como la Real Federación de Fútbol de Madrid (con más de cien años de historia) decidió inventarse una ciudad deportiva gigantesca en Pozuelo, con cuatro campos de fútbol 11, dos campos de fútbol 7 y un pabellón cubierto, simplemente para impresionar a sus asociados o convencer a posibles inversores…
No sé, Rick, pero es poco creíble…
Y es que estamos hablando de una entidad que representa a cientos de clubes, que mantiene relaciones permanentes con administraciones públicas y que basa buena parte de su actividad en la credibilidad institucional.
Si el Gobierno de Pozuelo tiene razón, la Federación habría protagonizado una maniobra tan irresponsable como absurda.
Y si la conducta ha sido tan grave, ¿por qué no actúan en consecuencia?
¿Por qué limitarse a una nota de prensa bastante estrambótica, dicho sea de paso?
¿Por qué conformarse con un simple desmentido?
Si una entidad cualquiera estuviera utilizando falsamente el nombre de Pozuelo para generar expectativas económicas o atraer inversiones, lo lógico sería defender el prestigio institucional con todas las herramientas disponibles.
Sin embargo, el Gobierno municipal ha decidido no hacerlo.
Mucho enfado.
Muchísima indignación.
Acusaciones muy severas.
Pero ninguna acción.
Y cuando la reacción institucional no guarda proporción con la gravedad de las acusaciones, la sospecha política aparece de forma automática.
Y es que existe una posibilidad que, cada vez, parece más plausible.
Que la Federación no haya inventado nada.
Y que tiene pruebas de todo.
Y que eso dejaría a la alcaldesa mirando a Cuenca en los tribunales.
Y yo creo que no demandan por miedo a destapar del todo la olla exprés y que termine explotándoles en la cara.
De hecho, la nota de prensa tiene un defecto evidente desde el principio. No desmiente la existencia del proyecto. Desmiente la existencia de un acuerdo cerrado.
Y son cosas completamente distintas.
Nadie había afirmado que existiera un convenio firmado, una licencia concedida o una aprobación definitiva.
Lo que se publicó fue la existencia de una iniciativa impulsada por la Federación para instalarse en el Gran Pozuelo de Alarcón.
Un chollo para ella.
Y eso, curiosamente, el comunicado municipal nunca llega a negarlo de forma expresa.
Porque si todo era una fantasía, un invento o un simple farol, el Gobierno tendría motivos sobrados para exigir responsabilidades.
Y si no las exige, es legítimo preguntarse por qué.
Quizá porque en política hay pocas cosas más peligrosas que afirmar que no existe “absolutamente nada” cuando puede aparecer mañana un correo electrónico, una reunión, una llamada, una propuesta preliminar o cualquier documento que demuestre lo contrario.
La experiencia demuestra que cuando una administración utiliza expresiones tan categóricas como “absolutamente nada”, “ningún acuerdo”, “falsas expectativas”, “temeridad” o “irresponsabilidad”, está elevando enormemente el riesgo político de que aparezca posteriormente algún elemento que contradiga esa versión.
Y por eso la respuesta del Gobierno de Paloma Tejero sigue dejando una incógnita sin resolver.
Insisto, si la Federación ha mentido de forma tan grave como aseguran, ¿por qué no la demandan?
Tienen abogados gratis…
(Bueno, pagados por los vecinos…)
Qué mal huele todo…
Juan Manuel Sánchez






