Si yo fuera concejal de la Oposición y actuase en el Debate sobre el estado del Municipio tocaría un solo tema: La judicialización de la legislatura por culpa de la soberbia política

Si yo fuera concejal de la Oposición (Dios no lo quiera) y pudiera intervenir en el Debate sobre el estado del Municipio de mañana evitaría perderme en casos concretos.
Es el último Debate de la legislatura y hay que hacer resumen político global. Ya no queda tiempo para nada y mi discurso estaría basado en la crítica a la soberbia de un Gobierno que ha sustituido el diálogo político y vecinal por los tribunales.
A pesar, y no debemos olvidarlo, de tener 17 concejales de 25.
O quizás por eso y no lo supieron digerir…
En un Debate sobre el Estado del Municipio suele ganar quien consigue imponer el relato. Y el relato de la alcaldesa ya se sabe que lo basará en la nadería por mucho tiempo que emplee y mucha justificación que haga…
Por eso, lo que más puede incomodar a Paloma Tejero no es discutir sobre una vivienda pública más o menos, una fiesta aquí o allá, o una tasa concreta e injusta sino plantear que su legado político está siendo escrito por jueces, recursos, medidas cautelares e impugnaciones vecinales.
La idea central podría resumirse en una frase muy potente:
“La legislatura de Paloma Tejero en el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón será recordada por una tasa recurrida, proyectos paralizados, demandas vecinales y resoluciones judiciales”.
Y es que, cuando los vecinos dejan de acudir al Ayuntamiento y empiezan a acudir a los tribunales, el problema ya no es jurídico. Es político.
Si hubiera que definir esta legislatura en una sola palabra, esa palabra sería JUDICIALIZACIÓN. Ha sido una legislatura judicializada.
Cuando Tejero llegó a la Alcaldía prometió diálogo, consenso y una nueva forma de gobernar. Tres años después, lo que encontramos es una ciudad cada vez más enfrentada a su Ayuntamiento y unos vecinos que han terminado buscando en los tribunales la escucha que no encuentran en el Viejo Convento.
Cuando pasen los años y alguien intente analizar y ¿por qué no? hacer una tesis doctoral sobre lo que pasó realmente en esta legislatura gestionada por unas señoras que nos impuso el PP de Madrid, no encontrará grandes proyectos transformadores. Qué va.
Encontrará recursos, demandas, medidas cautelares y resoluciones judiciales.
Encontrará los recursos presentados contra la Tasa de Basuras, una imposición fiscal que ha provocado un profundo malestar vecinal y que ha unido a miles de contribuyentes frente a un gobierno incapaz de explicar por qué una de las ciudades con mayor renta de España necesita seguir aumentando la presión fiscal…
Encontrará también del Recurso Potestativo de Reposición impulsado por ‘Vecinos por Pozuelo’, ejemplo de una ciudadanía que ha tenido que recurrir a mecanismos jurídicos para defenderse de decisiones políticas adoptadas sin consenso.
Encontrará Montegancedo y las medidas cautelares que han puesto en cuestión actuaciones urbanísticas abiertas, incomprensiblemente, por este gobierno de forasteras que no tenían ni idea de lo que era la ciudad ni del significado de esa hermosa zona.
Encontrará el proyecto del Recinto Ferial, Palacio de Congresos y Hotel, una operación urbanística faraónica que también ha terminado en los tribunales y sobre la que pesan medidas cautelares solicitadas por los vecinos.
Encontrará, igualmente, otra demanda admitida a trámite por los problemas de ruido asociados al Recinto Ferial. Otro conflicto que jamás debería haber llegado a los juzgados si el Gobierno hubiera escuchado antes a quienes viven en la zona en una muestra brutal de desprecio a sus propios votantes…
Y encontrará, por supuesto, las dos ocasiones en las que tuvo que intervenir el Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid para corregir actuaciones relacionadas con procedimientos impulsados desde el área de Fiestas que estaban a tres centímetros del enjuague por no usar una palabra más dura y definitoria.
Demasiados tribunales. Demasiados recursos. Demasiadas impugnaciones.
Demasiada arrogancia.
Y siempre con el mismo denominador común: Vecinos que sienten que el Gobierno ya no les escucha, instalado en una cultura política basada en la autosuficiencia y la soberbia administrativa.
Con estas señoras que nos mandó el PP, quien discrepa es ignorado.
Quien protesta es descalificado.
Y quien insiste acaba acudiendo a los tribunales aunque le cueste dinero.
Sin olvidar, eso sí, que este Debate sobre el Estado del Municipio vuelve a nacer viciado. Entre otras cosas, porque ni siquiera es un verdadero debate.
La oposición escucha ataques, reproches y propaganda sin posibilidad real de réplica. No se confrontan argumentos. No se responden preguntas. No se rinden cuentas.
Es un debate terapéutico para que la alcaldesa se desfogue y saque sus demonios políticos contra la Oposición…
Y quizá ahí esté el origen de todo.
Que sabe que ha fracasado políticamente y necesita echarle la culpa a alguien.
El Capitán Possuelo






