El próximo jueves 4 de junio puede marcar un antes y un después en la historia política de Pozuelo: Su mensaje no irá dirigido únicamente a la alcaldesa sino también al PP de Madrid

Hay semanas que pasan desapercibidas.
Y hay semanas que pueden cambiar una ciudad.
La que comienza hoy puede ser una de las que pueden cambiar políticamente Pozuelo de Alarcón.
La concentración convocada para el próximo jueves 4 de junio en la Plaza Mayor, a las 19:30 horas, no es una protesta más. No es una reivindicación sectorial. De unos cuantos cabreados. No es una manifestación de un colectivo concreto defendiendo un problema específico. Lo que ocurrirá frente al Ayuntamiento tiene una dimensión política mucho mayor.
Porque, por primera vez en décadas (yo no recuerdo ninguna), una parte importante de los vecinos de Pozuelo parece haber perdido el miedo a enfrentarse públicamente al Gobierno de Pozuelo que es lo mismo que enfrentarse a un Partido Popular que lleva años faltándole al respeto.
Y eso, en esta ciudad, es una auténtica revolución.
Durante años, el PP ha disfrutado de una posición de hegemonía política prácticamente absoluta. Elección tras elección. Mayoría tras mayoría. Sin apenas sobresaltos. Pozuelo era considerado un territorio inexpugnable donde el resultado parecía decidido antes incluso de abrir las urnas. Algo que había engañado al PP de Madrid y no hacía más que mandar a políticas menores y políticos que trataba de compensar por algo pero que nada tenían que ver con esta ciudad…
Todo valía.
Pero ninguna hegemonía es eterna.
Y ninguna paciencia es infinita.
La realidad es que la gestión de Paloma Tejero llovía sobre mojado. La alcaldesa heredó una ciudad cansada tras dos mandatos de Susana Pérez Quislant marcados por errores, polémicas, caprichos y una creciente sensación de desconexión entre el Ayuntamiento y los vecinos.
Muchos pensaron que Tejero supondría un cambio.
Sin embargo, en apenas tres años ha conseguido algo que parecía imposible. Ha unido a colectivos vecinales que nunca habían estado juntos.
Vecinos de Húmera preocupados por los ruidos.
Defensores de Montegancedo.
Ciudadanos enfrentados al proyecto del Recinto Ferial y Palacio de Congresos.
Contribuyentes indignados por las subidas de impuestos.
Asociaciones ecologistas.
Entidades vecinales.
Y partidos de la oposición.
Todos ellos comparten ahora algo que hasta hace poco parecía inexistente en Pozuelo. Un sentimiento común de hartazgo.
La consecuencia política de esta concentración es evidente.
Si la asistencia resulta importante, el mensaje no irá dirigido únicamente a Paloma Tejero.
Irá dirigido también al Partido Popular de Madrid.
Porque durante demasiado tiempo la dirección regional ha tratado Pozuelo como una plaza segura, un lugar donde colocar candidatos procedentes de fuera convencidos de que las siglas bastaban para ganar elecciones.
Quizá esa estrategia esté empezando a agotarse.
Quizá el verdadero mensaje del jueves sea que los vecinos han dejado de conformarse.
Que quieren ser escuchados.
Que quieren participar.
Y que no están dispuestos a aceptar decisiones tomadas desde despachos alejados de la realidad local.
Son muchos errores…
– Plaza de toros
– Tasa de basuras
– Lista electoral de forasteros
– Enchufados forasteros
– Ceses y fugas de talento
– Caso recinto ferial y Palacio de Congresos
-Montegancedo
-Soberbia política
-Subida de impuestos…
-Desconocimiento de la ciudad.
Demasiadas cosas…
Incluso, subió las tasas…
Por eso, lo que ocurra el jueves no decidirá unas elecciones.
Pero sí puede cambiar algo mucho más profundo.
Puede cambiar la relación entre los vecinos y el poder municipal.
Puede despertar una conciencia ciudadana que durante años permaneció dormida.
Y puede demostrar que Pozuelo no es propiedad de ningún partido político que no respete a sus vecinos…
Y cuando una ciudad que parecía políticamente dormida empieza a despertar, los gobernantes inteligentes escuchan.
Los soberbios suelen descubrirlo demasiado tarde.
Basta ya de tanta falta de respeto…
El Capitán Possuelo




