Ahora resulta que Las Zonas de Bajas Emisiones no “las exigía Europa” sino que era cosa de Pedro Sánchez pero Tejero, acojonada, está a punto de implantarlas en Pozuelo para recaudar

Tiene gracia la cosa. Mientras que en el Pleno de mayo del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón, en las preguntas para respuesta escritas, el Grupo Municipal Socialista preguntaba:
“Sobre la ubicación de todas las estaciones de medición existentes en las zonas de bajas emisiones y su funcionamiento”.
Y esto fue lo que respondió la Teniente de Alcaldía Miriam Picazo:

Pero, con tan mala suerte que, este fin de semana, se ha publicado que “La Comisión Europea ha confirmado al Partido Popular en el Parlamento Europeo que las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) no son una obligación europea.
De hecho, Bruselas confirma oficialmente que es el Gobierno de Pedro Sánchez quien las impone a través de su Ley de Cambio Climático, sin que sea la Unión quien se lo haya exigido”.
O sea que aquello de que lo exigía Europa fue otra milonga sanchista. Lo de la política sanchista de este personaje que preside el Gobierno de España es acojonante…
No puede engañar más a los ciudadanos…
Y más en Pozuelo de Alarcón donde las alcaldesas que ha tenido han sido incapaces de recurrir (aunque se perdiera) o protestar porque esta no es una ciudad cualquiera. Pozuelo no tiene contaminación ni la va a tener.
Pozuelo nunca ha sido Madrid. Ni Barcelona. Ni una gran urbe con problemas crónicos de contaminación. Pozuelo es una ciudad abierta, con una calidad del aire privilegiada y una configuración urbana que poco tiene que ver con las ciudades para las que originalmente se diseñaron estas medidas.
(Increíblemente, solo hay atascos para salir a la M-40 por las mañanas pero ahí no hay bemoles para poner la ZBE)
Sin embargo, aquí seguimos.
Por supuesto, los tribunales están desmontando ZBE por toda España. Madrid. Barcelona. Valladolid. Castellón. Gijón. Logroño. Guadalajara. Y otras muchas ciudades esperan sentencia,como ya publicamos en El Correo de Pozuelo.
Los jueces repiten una y otra vez el mismo argumento: ausencia de estudios económicos rigurosos y falta de evaluación real del impacto sobre los ciudadanos.
Especialmente sobre aquellos que no pueden permitirse cambiar de coche cada pocos años.
Y ahí aparece otra contradicción incómoda.
Porque, extrañamente, las ZBEs se presentan como una medida progresista, moderna y sostenible. Pero en la práctica suelen castigar precisamente a quienes menos recursos tienen. Los propietarios de vehículos antiguos. Las familias que no pueden gastar treinta o cuarenta mil euros en un coche nuevo. Los trabajadores que utilizan su vehículo para desplazarse diariamente.
En Pozuelo, además, ni siquiera existe una necesidad objetiva que justifique semejante intervención.
Esta historia para no dormir comenzó en Pozuelo en 2022 y ha consumido dinero público, horas de trabajo, informes, proyectos, señalizaciones y propaganda institucional, y en junio de 2026 sigue sin resolverse.
Cuatro años después.
Pero ahora ha ocurrido algo especialmente incómodo para quienes llevaban años justificando estas restricciones con aquella frase mágica de “Lo exige Europa”.
Pues resulta que no… No lo exige.
La Comisión Europea acaba de confirmar oficialmente al Partido Popular en el Parlamento Europeo que las ZBE no son una obligación impuesta por Bruselas. Son una decisión del Gobierno de Pedro Sánchez a través de la Ley de Cambio Climático aprobada en España.
Traducido al castellano: Europa no obligó a nadie a hacerlo.
Y eso deja a muchos alcaldes en una posición delicada.
Entre ellos, a Paloma Tejero como antes dejó a Susana Pérez Quislant.
Se nota que son forasteras y no defienden de verdad a sus vecinos…
Vienen, cumplen y se van…
O, mejor, cumplen a medias…
Tejero tragó.
Como tragó con la Tasa de Basuras.
Como tragó con proyectos que nadie reclamaba con especial entusiasmo.
Como tantas veces ocurre cuando falta liderazgo político y sobra gestión burocrática.
Ahora la alcaldesa corre el riesgo de encontrarse con una ordenanza cuestionada judicialmente y sustentada sobre un argumento que acaba de saltar por los aires, que Europa obligaba a implantar estas zonas.
No era Europa.
Era Sánchez.
Y la pregunta que queda en el aire es muy sencilla:
¿Cuánto dinero de los vecinos de Pozuelo se ha gastado ya en una medida que esta ciudad no necesitaba y que puede acabar convertida en otro monumento municipal al absurdo?
¿O era porque había que recaudar?
Madre mía…
Y quiere repetir montando fiestas…
Juan Manuel Sánchez






