¿Quién gobierna en Pozuelo? ¿La 2ª planta del Ayto o la 1ª de Génova 13? Hay quien asegura que la 1ª planta de Génova 13 y solo hay que observar quien lleva la manija en la 2ª del Ayto

Estimado director:
Le envío otro análisis político de la realidad actual del Gobierno de Pozuelo y de su preocupante anquilosamiento…
En política municipal, pocas cosas desgastan más que la sensación de parálisis. Y eso es precisamente lo que empieza a instalarse entre una parte importante del electorado tradicional del Partido Popular en Pozuelo de Alarcón. La percepción de que el Gobierno local ha perdido iniciativa, autonomía y capacidad de gestión en los grandes proyectos estratégicos de la ciudad es ya un rumor que recorre calles y plazas.
A apenas un año de las próximas elecciones municipales, el debate ya no gira únicamente en torno a si los proyectos prometidos llegarán o no, sino sobre quién está realmente tomando las decisiones en el Ayuntamiento cada día más lejos de la realidad de la ciudad.
Todo indica que nadie. Todo indica que la toma de decisiones en el Gobierno de Pozuelo es vicaria. Que todo se hace con telemando… A distancia.
Cada vez son más las voces dentro y fuera del PP que apuntan hacia la primera planta de Partido Popular de Madrid, en la calle Génova 13, como el verdadero centro de mando político de la ciudad…
La alcaldesa Tejero está afrontando un momento delicado tras varios años marcados por anuncios ambiciosos que no han terminado de materializarse. El llamado gran eje transformador de la legislatura (Palacio de Congresos, Recinto Ferial, Hotel y Plaza de toros) se ha convertido con el tiempo en el símbolo de una gestión cuestionada y emblema de expectativas incumplidas.
El problema para el Gobierno local no es solo la ausencia de resultados visibles, es también la erosión de credibilidad que provoca anunciar proyectos estratégicos sin capacidad real para ejecutarlos. En política municipal, los vecinos toleran retrasos pero castigan severamente la sensación de improvisación permanente.
En sectores históricos del votante popular de Pozuelo comienza a extenderse una mezcla de decepción y cansancio. Tejero ha resultado ser más de lo mismo. Y muchos de esos electores valoraban tradicionalmente al PP local por su imagen de solvencia, estabilidad y eficacia administrativa. Y, muy especialmente, porque no les complique la vida.
Hoy, sin embargo, perciben un Gobierno excesivamente pendiente de directrices externas, más preocupado por evitar errores políticos que por liderar decisiones y, encima, subiéndoles los impuestos.
La creciente tutela desde Génova no sería casual. En el PP madrileño preocupa especialmente que uno de sus grandes bastiones electorales transmita desgaste, desorientación y falta de autoridad política.
Pozuelo no es un municipio cualquiera. Pozuelo representa una de las franquicias históricas del voto conservador de alta fidelidad en la Comunidad de Madrid. Y precisamente por eso, cualquier síntoma de debilidad activa mecanismos de control interno.
Dentro del propio partido hay quienes consideran que la dirección regional habría reducido progresivamente el margen político de la alcaldesa para evitar nuevos frentes polémicos o anuncios fallidos.
El resultado, según esta lectura, sería una gestión más intervenida, más lenta, mucho menos autónoma y mucho más tutelada.
La consecuencia de todo ello es visible en la calle. Comerciantes, asociaciones y vecinos empiezan a preguntarse por qué algunos de los grandes proyectos anunciados hace años siguen sin avances tangibles. Y mientras tanto, la oposición encuentra un terreno fértil para instalar el relato de un Gobierno agotado.
El gran riesgo para el PP no es únicamente perder apoyo electoral, algo improbable en términos absolutos en Pozuelo. El verdadero problema es la desmovilización de su propio votante tradicional, de aquel que siempre estuvo pero que ahora empieza a cuestionar si merece la pena apoyar a un partido carente de liderazgo real en el Ayuntamiento.
Porque cuando un alcalde o alcaldesa deja de transmitir capacidad de decisión, la política municipal entra en una fase peligrosa: No se puede gobernar únicamente para resistir hasta las elecciones.
Y en Pozuelo, cada vez más vecinos tienen la sensación de que esa fase ya ha comenzado.
Dicho esto, la pregunta es:
¿Quién gobierna en Pozuelo?
¿La segunda planta del Ayuntamiento o la primera planta de Génova 13?
Hay quien asegura que la primera planta de Génova y no hay que observar quien lleva la manija en la segunda planta del Ayuntamiento…
Y no es la alcaldesa.
Juan Pozuelo






