A propósito de la política cutre del Gobierno y su culminación en la Feria de Abril de Sevilla en Pozuelo pero que, en realidad, toda ella es un copia y pega de lo que hace el Ayto de Madrid

Estimado Capitán:
Aún sobrecogido por la ordinariez de la Feria de Abril de Sevilla en Pozuelo y como no quiero quedarme atónito de cara a este puente, le mando mi opinión por si fuese de su interés.
Y es que me llueve sobre mojado porque este Gobierno no da una en su gestión política. Es algo así como aquel perro de los dibujos animados de Hanna-Barbera.
Y es que tras años de gobierno de copia y pega, la política chino-pozuelera copia cuanto ve al otro lado de la M-40, ya no aguanto más.
Como una especie de Sísifo empujando la piedra de la mediocridad, nuestro consistorio ha logrado convertir el prestigio de Pozuelo en un bucle de ese copia y pega pero en cutre…
Qué Madrid monta su Feria de Abril… Pues Pozuelo saca sus casetas de plástico y su albero de mercadillo, con sevillanas grabadas en un mp3.
Qué inauguran una pista de hielo… Nosotros lo clonamos con salchipapas de dudosa procedencia y un frío artificial que hiela más la voluntad que la superficie.
Cada ocurrencia madrileña es copiada al instante, con el entusiasmo de un mono de repetición que no entiende de escala ni de vergüenza.
El primer juguete roto fue un IFEMA, versión 5.0, un proyecto de pacotilla que se actualiza como el software mal parcheado, y todo bajo el absolutismo ilustrado de la alcaldesa sin rostro: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.
Ferias del libro de imitación y un BiciMad que muestra el gran desconocimiento de Pozuelo que tiene la alcaldesa…
La estrategia es simple: si Madrid tiene un evento icónico, nosotros tenemos su versión low cost, con la cutrez elevada a categoría de gestión. En la caverna municipal las sombras chinescas del ladrillo son más baratas que las ideas propias.
La alcaldesa desconocida se jacta de mantener el “ritmo de Pozuelo” hacia la excelencia. Excelencia que consiste en medir el éxito por el número de clones chapuceros.
Ya no somos aquel referente en urbanismo, sino un taller de remiendos sin licencia. Como Prometeo encadenado, pero en lugar de robar el fuego divino, robamos las ocurrencias ajenas y las pegamos con celo.
Pozuelo se ha vuelto ese fabricante chino que saca el “iPad” sin disimulo más barato para tratar de aparentar…
Y mientras el antiguo esplendor de la ciudad yace enterrado bajo capas de imitaciones cutres, el gobierno municipal aplaude su propia inventiva.
Inventiva que consiste en teclear “Ctrl+C” en el ordenador del Auntamiento de Madrid y “Ctrl+V” en el presupuesto pozuelero…
El mito de Narciso se queda corto: Aquí no nos enamoramos de nuestro reflejo, sino del reflejo del reflejo del vecino.
En conclusión, Pozuelo mantiene su firme compromiso con la mediocridad programada, paso a paso, clon a clon, error a error, seguirá copiando cuanto vea en la tele de la capital, sin rubor ni criterio.
Así que ya saben… Bienvenidos al municipio donde el encefalograma político es tan plano como la meseta y el prestigio es solo un espejismo de feria al mejor estilo de la España Profunda…
El Teniente de Alarcón






