Torpeza política pura: ¿Cuántas peticiones de regularización de inmigrantes hay en Pozuelo? ¿Cuántas personas van a molestar al Ayto para poner este vergonzoso cartel en la puerta?

Si algo define el momento político actual en el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón es la desconexión con la realidad. Con la realidad de la ciudad. El alejamiento de su gobierno municipal de la realidad que viven sus vecinos empieza a ser de aurora boreal.
Y en el centro de esa desconexión política se encuentra la alcaldesa Paloma Tejero, cuya gestión empieza a estar marcada más por la torpeza política t el liderazgo.
La mujer anda, políticamente, como los viejos boxeadores sonados que se empeñan en golpear a su sombra… Se nota que le ha afectado mucho su fracaso faraónico. Algo, por otra parte, que se veía venir y se lo hemos dicho muchas veces en El Correo de Pozuelo…
Pero ELLA prefería escuchar los cantos de sirena de la gente de su alrededor. Cantos como aquellos que atraían a los marineros hacia los arrecifes, provocando su muerte… En este caso, su muerte política.
Y ese impresentable cartel que ha colocado en la puerta del Ayuntamiento sobre la regularización de inmigrantes no es solo un error de comunicación, es un síntoma preocupante de esa situación política que no controla y que roza lo despectivo. Mejor, lo ofensivo.
En lugar de informar, orientar o, al menos, mostrar una mínima voluntad de acompañar a los inmigrantes que se acercan a informarse en un proceso complejo, el mensaje es claro y seco: “not disturb”, que diría Maca. No molesten.
Una institución pública convertida en un muro, no en un punto de apoyo.
La política municipal exige cercanía, pedagogía y capacidad de respuesta. Exactamente lo contrario de lo que transmite ese aviso. Porque no se trata solo de lo que dice, sino de cómo lo dice.
Con una frialdad burocrática que parece ignorar que detrás de cada consulta hay personas, dudas y situaciones delicadas.
La imagen que proyecta es la de una alcaldesa incómoda ante las preguntas, como si gobernar fuera una molestia más que una responsabilidad.
Ahí se ve la vena autócrata de una alcaldesa perdida que lo paga con los que no tienen culpa de que el presidente Sánchez haya vuelto a complicarle la vida a los Ayuntamientos…
Pero la alcaldesa Tejero en lugar de salir y dar la cara e informar, aunque no fuese en persona-personal y delegase en alguien, usa este infame cartel…

No es casualidad que cada vez más voces hablen de su “tancredismo” político. Esa tendencia a no hacer, no explicar y no exponerse. Le ha pasado varias veces en la legislatura. Pero lo que en otros contextos podría interpretarse como prudencia, en el ámbito local se percibe como dejadez. Y cuando esa inacción se combina con gestos como este cartel, el resultado es aún peor ya que no solo no lidera sino que, además, se transmite desdén.
La comparación con otras administraciones resulta inevitable. Desde el Ayuntamiento de Madrid se han reconocido problemas reales de saturación en los servicios municipales debido a los procesos de regularización. Pero en una ciudad de millones de habitantes.
En Pozuelo, donde el volumen es incomparablemente menor, la respuesta no puede ser cerrar la puerta, literal y simbólicamente, a los que preguntan.
Eso no es gestión, es evasión. Y, encima, callarse como una puerta.
¿Cuántas peticiones de regularización de inmigrantes hay en Pozuelo?
¿Cuántas personas van a molestar a la alcaldesa al Ayuntamiento para poner este vergonzante cartel?
Mientras tanto, la oposición avanza.
Y lo hace con facilidad, porque encuentra un terreno fértil en la falta de iniciativa, en la ausencia de relato y en errores no forzados como este.
No necesita exagerar, le basta con señalar lo evidente.
Cada gesto desafortunado del gobierno municipal refuerza la idea de que falta rumbo político en la ciudad y, sobre todo, falta sensibilidad política cercana, que es mucho peor.
No me extraña que hayamos perdido otra legislatura…
Aunque el problema de fondo no es un cartel en sí. El problema es lo que representa. Y representa una manera de gobernar distante, poco empática y, en momentos clave como este cuando se le ha caído la legislatura, sorprendentemente torpe. Lo que ha sido todos estos años pese a esas reunioncitas con 10 vecinos que hace cada cada cierto tiempo para auto complacerse de su falta de empatía.
En política, especialmente en la más cercana al ciudadano, no basta con no equivocarse demasiado, hay que estar, explicar y dar la cara. Y cuando en lugar de eso se opta por colgar un aviso que suena a “no me molesten que ustedes no saben quién soy yo”, la sensación que queda es difícil de revertir.
En definitiva, la alcaldesa Tejero parece haberse caído y no sabe cómo levantarse. Se ha instalado en una posición de victimismo sin asumir el desgaste que conlleva atender a los ciudadanos.
Pero gobernar no es aislarse como dice ese vergonzante cartel ni mucho menos actuar como si las preguntas fueran una impertinencia.
Torpeza política pura.
El Capitán Possuelo






Comentario al artículo:
Excelente artículo. La decisión del gobierno municipal del PP de colocar ese cartel “vergonzoso” contra la regularización de inmigrantes es torpeza política pura y una desconexión absoluta con la realidad social del municipio. Priorizan el gesto ideológico sobre la gestión efectiva y demuestran una insensibilidad inaceptable en un servicio público.
El rechazo formal del Pleno al proceso de regularización y el veto al asesoramiento gratuito del PSOE evidencian una ausencia total de servicio y justicia social. Anteponen el rechazo ideológico a la ayuda humanitaria, construyendo muros burocráticos donde debería tenderse la mano a quienes más lo necesitan. Eso no es gobernar.
Lo más grave es la falta de dignidad humana al estigmatizar a menores migrantes, vinculándolos con “inseguridad” y “caos”. Criminalizar a niños que huyen de situaciones extremas niega su derecho fundamental a la protección. Un gobierno que humilla con carteles y excluye con políticas ha olvidado que su primer mandato es garantizar los derechos de todos.