La jueza del caso envía al banquillo al Real Madrid por los conciertos del Bernabéu y el Ayto de Pozuelo está ya en la rampa de salida con el Recinto Ferial por una rara cabezonería

Este articulo, si no fuera porque es algo muy serio, lo titularía con una frase popular de una película del Oeste:
“Yo que vosotras no seguiría adelante con el Recinto Ferial, forasteras”.
A las forasteras que me refiero son la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero y su 1ª teniente de alcaldía Miriam Picazo y esa rara cabezonería suya de construir el Recinto Ferial en contra de la voluntad de los vecinos…
Y es que, ayer, se supo que el Real Madrid, nada menos, se asoma ahora al banquillo por un presunto delito medioambiental relacionado con los conciertos celebrados en el estadio Santiago Bernabéu. Tela.
No hablamos de una multa administrativa sin más sino de un procedimiento penal que avanza porque una jueza considera que existen indicios racionales suficientes de que se superaron de forma reiterada los límites legales de ruido, con el consiguiente perjuicio para los vecinos.
Y, oiga, conviene subrayar el hecho. Si al club más poderoso del país y primera Marca España en el mundo, con su ejército de abogados, su peso institucional y más de 500 millones invertidos en la reforma de su estadio, la Justicia lo “manda parar”, alguien cree que, en Pozuelo, esto del ruido le va a salir gratis al Ayuntamiento…
Pregunto.
La jueza del Juzgado de Instrucción nº 53 de Madrid ha cerrado la instrucción iniciada tras una querella vecinal y deja abierta la puerta a juicio contra Real Madrid Estadio S.L. y su administrador.
No hay condena, lógicamente. Pero sí hay algo mucho más incómodo: Indicios claros de delito medioambiental.
Conciertos multitudinarios, celebrados en un entorno residencial, sin el aislamiento acústico necesario y con mediciones que superaban sistemáticamente los límites permitidos.
Taylor Swift, Karol G, Luis Miguel o Manuel Carrasco, etc, fueron un éxito… Pero hicieron mucho ruido… Y eso tiene consecuencias…
Y ahora miremos hacia Pozuelo. Más concretamente, hacia el empeño, casi personal de la alcaldesa Paloma Tejero y de su teniente de alcaldía Miriam Picazo, en mantener el Recinto Ferial y el futuro Palacio de Congresos al final de la Avenida de Europa, pegados a viviendas y en una de las zonas más densamente pobladas del municipio.
Una cabezonería política que empieza a parecerse peligrosamente a la que llevó al Real Madrid a pensar que todo valía porque “es el Bernabéu”.
El argumento es siempre el mismo: Dinamización, grandes eventos, proyección exterior, impacto económico.
El problema es que la ley no distingue entre iconos, clubes históricos o alcaldes con mayoría absoluta. La normativa sobre ruidos existe, los límites están claros y el derecho al descanso y a la salud de los vecinos no es negociable ni compensable con conciertos, ferias o fuegos artificiales.
El caso del Bernabéu es especialmente revelador por un detalle clave: El Ayuntamiento de Madrid se ha desmarcado del procedimiento penal. Ha sancionado administrativamente, sí, pero ha dejado claro que la responsabilidad es del organizador. Traducido a lenguaje local: cuando lleguen las denuncias, las querellas y los informes periciales, nadie va a asumir culpas políticas en abstracto. Las decisiones tienen nombres y apellidos.
En Pozuelo ya hay vecinos que advierten de lo evidente. Ruido, tráfico, colapso, suciedad y eventos incompatibles con un entorno residencial. Y el organizado es el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón.
Ignorar esas advertencias no es valentía política, es temeridad jurídica. Porque hoy puede parecer una batalla vecinal menor y mañana convertirse en un procedimiento penal que nadie podrá frenar con comunicados ni mayorías plenarias.
El Real Madrid suspendió los conciertos solo cuando la querella fue admitida a trámite. Demasiado tarde.
¿Van a esperar en Pozuelo a que un juez haga lo mismo?
¿O alguien va a aprender, por una vez, de los errores ajenos?
Porque cuando el ruido deja de ser metáfora y se convierte en delito, ya no hay escenario, ni recinto ferial ni relato político que valga.
Solo queda el silencio incómodo de los juzgados.
Así que “Yo que vosotras no seguiría adelante con el Recinto Ferial, forasteras”.
Juan Manuel Sánchez






