A propósito del extraño equilibrio presupuestario de la concejala Lucía Molares sin que la bajada del IBI y la supresión de la tasa de vado conlleve la rebaja de los gastos corrientes

Estimado Capitán:
Tras leer atentamente su artículo sobre el presupuesto de 2027 del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón que está elaborando la concejala de Hacienda Lucía Molares, le mando unas consideraciones sobre ello.
Con los datos que disponemos, la afirmación no solo es inconsistente. Es técnicamente insostenible si se mantiene el gasto corriente en términos reales.
1. Cuantificación del impacto fiscal en Pozuelo de Alarcón
Las medidas aprobadas por la Junta de Gobierno Local el 12 de agosto de 2026 suponen una minoración de ingresos corrientes de 2,3 millones de euros anuales:
Reducción del coeficiente del IBI del 0,425% al 0,40% (mínimo legal) 1,5 millones €
Eliminación íntegra de la tasa de vados 800.000 €
Total, 2,3 millones €
Estos datos están confirmados por el propio Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón en su nota de prensa oficial.
La reducción del IBI se aplica sobre valores catastrales que no se actualizan desde hace 25 años, lo que agrava el efecto estructural de la medida.
La tasa de vados gravaba la reserva de espacio en aceras y calzadas para el acceso de vehículos a garajes.
2. ¿Es posible mantener el equilibrio sin bajar el gasto corriente?
El presupuesto municipal de Pozuelo para 2026 que asciende a 150 millones de euros, ya son 211, de los cuales muchos proceden de remanentes de tesorería y de la venta de parcelas públicas.
El gasto de personal se sitúa en 56 millones de euros, y las inversiones reales alcanzan cerca de 50 millones.
Con estos datos, la afirmación de que se puede suprimir 2,3 millones de ingresos corrientes sin reducir gastos corrientes solo sería viable mediante una de estas tres vías:
a) Compensación con nuevos ingresos corrientes.
No existe en la documentación pública ningún anuncio de nuevas tasas o incremento de las existentes para 2027.
La única tasa nueva aprobada recientemente es la de residuos, pero ya está presupuestada para 2026 y no compensa esta minoración.
b) Uso de remanente de tesorería.
Pozuelo dispone de remanentes significativos: En ejercicios anteriores se han utilizado 28,3 millones de euros para cuadrar el presupuesto.
Sin embargo, financiar gastos corrientes con remanente de tesorería es una práctica estructuralmente insostenible: el remanente es un recurso no recurrente que, por definición, no se genera cada año.
Si se destina a cubrir el funcionamiento ordinario, el desequilibrio se traslada al ejercicio siguiente.
c) Reducción efectiva del gasto corriente (no solo “no bajarlo”).
La frase dice “sin que conlleve la bajada de gastos corrientes”, lo que en la práctica significa que el importe absoluto del gasto corriente se mantiene.
Si el gasto corriente se mantiene en términos nominales y los ingresos corrientes caen en 2,3 millones, el ahorro bruto se reduce en esa misma cuantía.
3. El contexto presupuestario de Pozuelo agrava la inconsistencia
Pozuelo de Alarcón tiene una deuda viva de aproximadamente 40 millones de euros, según consta en el programa económico municipal. Además, el presupuesto de 2026 ya incorpora 28 millones de euros de remanentes, lo que indica que el equilibrio se está sosteniendo, en parte, con recursos acumulados.
Si en 2027 se minoran los ingresos corrientes en 2,3 millones y se mantiene el gasto corriente, el ahorro bruto (ingresos corrientes menos gastos corrientes) se reduce exactamente en esa cantidad.
Para compensar, sería necesario:
Aumentar otros ingresos corrientes en 2,3 millones, o bien
Reducir gastos corrientes en 2,3 millones, o bien
Utilizar remanente de tesorería por 2,3 millones, lo que no es sostenible en el medio plazo.
4. Conclusión: la frase es insostenible con los datos de Pozuelo
La afirmación de la concejala Molares no es solo inconsistente en su formulación. Es técnicamente inviable si se mantiene el gasto corriente en su importe actual.
Los 2,3 millones de euros de minoración de ingresos corrientes tienen que salir de algún sitio. Y las tres posibles fuentes (nuevos ingresos, reducción de gasto o remanente) o no están cuantificadas, o no son sostenibles, o contradicen directamente la propia frase (“sin bajar gastos corrientes”).
En términos de intervención municipal, un informe favorable a un presupuesto de 2027 que incorpore estas medidas exigiría la identificación expresa de la partida de ingresos compensatoria o del remanente afectado.
Sin esa concreción, la frase es, en el mejor de los casos, una simplificación engañosa.
En el peor, una inconsistencia técnica disfrazada de equilibrio presupuestario.
O de manera más clara, un intento de tomar el pelo a la Oposición, a la vez que engañar nuevamente al votante sumiso…
Teniente de Alarcón






