¿Alguien sabe por qué la Policía Municipal de Pozuelo, incomprensiblemente, se mantuvo impertérrita ante los sucesos de la Nochevieja pese a las peticiones de los vecinos afectados?

¿Alguien puede explicar por qué la Policía Municipal de Pozuelo decidió mirar al techo en Nochevieja mientras la ciudad ardía en ruido, suciedad e impunidad?
Es una pregunta legítima que hacemos aunque, de una forma retórica porque nadie va a contestar… Cosas del “Soplapolismo” y de que todo da igual en esta ciudad que Tejero está convirtiendo algunos barrios en odiosos…
Y hacemos la pregunta porque es lo que los vecinos de la Avenida de Europa como del barrio de Humera nos han hecho estos días. Dos zonas distintas. Un mismo patrón. Y una misma sensación de abandono institucional deliberado.
Lo ocurrido en Nochevieja no fue un accidente. Fue un resultado predecible. El fiestón poligonero del Recinto Ferial convirtió la Avenida de Europa, la gran arteria del supuesto “Gran Pozuelo de Alarcón”, en un vertedero ruidoso y nauseabundo.
Botellones bajo las ventanas. Música atronando durante horas. Vómitos en aceras y jardines. Actos vandálicos. Borrachos deambulando sin control. Exactamente lo que cualquiera con dos dedos de frente sabía que iba a pasar. Y pasó. Todo. Sin excepción.
¿Responsable político?
El capricho de Paloma Tejero y su obsesión enfermiza por transformar el caprichoso Recinto Ferial en una fábrica permanente de ruido, suciedad y degradación.
Pero aquí hay algo aún más grave. Porque no hablamos solo de una mala decisión política. Hablamos de cómo se ejecutó. O, mejor dicho, de cómo no se ejecutó nada para evitar el desastre.
No fue por falta de medios. Fue por falta de voluntad. Los botellones se desarrollaron delante de agentes de la Policía Municipal sin que se actuara. Sin disuasión. Sin sanción. Sin intervención.
Y lo que es peor, cuando los vecinos, ya desesperados, se acercaron a denunciar la situación, la respuesta de algunos agentes fue tan reveladora como escandalosa: Que se quejaran a la alcaldesa, que ellos “también están hartos”.
Hartos, dicen, cuando iban a cobrar más de 200.000 euros en horas extraordinarias.
Se quedaron quietos. Inmóviles. Impertérritos. Como estatuas bien pagadas con dinero público.
Y si la Avenida de Europa fue el escaparate del caos, Humera fue directamente un campo de batalla. Jóvenes emborrachándose en la vía pública. Drogándose debajo de las casas. Destrozando mobiliario urbano. Fornicando a la vista de todos. Gritando. Orinando. Vomitando. Un catálogo completo de miseria cívica servido en bandeja a un barrio residencial.
Todo ello ante una policía estática, impasible, que parecía haber decidido no ver lo que ocurría en la calle de al lado. Más preocupada de contestar de malas maneras a los vecinos que regresaban a sus casas que de hacer cumplir la ley.
En algunos casos, incluso amenazando con denunciar a quienes exigían algo tan básico como que se actuara contra el desorden.
¿Es verdad todo esto?
¿Tenían los agentes órdenes de no intervenir?
¿Tenían órdenes de mirar hacia otro lado, dejar hacer, no molestar al desmadre porque el desmadre vende votos, fotos y titulares?
Y si los vecinos sufren, que se aguanten. Son ricos. Todo se olvidará. Pagan impuestos por vivir en Pozuelo.
¿Es verdad que algunos agentes de la Policía Municipal hicieron esos comentarios olvidándose de su obligación de servicio público?
¿Qué está pasando en Pozuelo con su Policía Municipal?
¿Tan crecidos están algunos agentes porque el comisario Antolínez les da todo lo que piden?
¿A qué viene publicar en Instagram esta mentira edulcorada y obscena?
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¿Cómo se puede publicar la actuación de los drones si no pueden volar más alto de 20 metros?

¿Por qué la alcaldesa Tejero le consiente tanto al comisario Antolínez?
¿Acaso por la teoría política del “Y tú de quien eres”?
Es que lo ocurrido en Nochevieja en el Gran Pozuelo de Alarcón no fue solo una barbaridad a tres centímetros de la arrogancia. Fue una advertencia. Y si nadie asume responsabilidades, será también un precedente.
Y entonces, posiblemente, el problema ya no tenga solución.
Tejero va a dejar Pozuelo como un solar…
(Para construir vivienda pública asequible, claro)
Juan Manuel Sánchez






Estos desórdenes y el abandono por parte de lap autoridad, desconozco si es siguiendo instrucciones, se dan en Pozuelo desde hace muchos años.
Hap habido años, muchos, celebrándose (por decir algo) las fiestas de Pozuelo, las de Septiembre, en plena calle de San Juan de la Cruz.
Lo que se describe de ruidos, borracheras, etc se hap sufrido por toda la población que vive por aquí. Se metían en los garajes para el botellón, una vez treparon fachada de una vivienda que está frente al edificio de la Policía local, a los que hubo que ir a avisarles….y dejó de estallar porque no acabaría.
Pozuelo es la ciudad SIN LEY.