Tejero huye de sí misma y convoca un Pleno Extra y Urgente de Presupuesto 2026 del Ayto tras la prisa, el esperpento, y la cacicada de la rara Comisión de Hacienda y Presupuestos

A la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero se le ha debido olvidar que las prisas solo son buenas para los ladrones, los malos toreros y los políticos menores. Y ella tiene prisas. Muchas prisas por sacar adelante un Presupuesto 2026 del Ayuntamiento que, teniendo mayoría absoluta, debió aprobarlos hace un par de meses como poco, y ahora se está comportando como una política menor. Cumple con el dicho.
Quizá fue siempre una política menor que nunca debió cruzar el Arroyo Meaques. Le falta poso. Sindéresis. Y está ciudad se la está comiendo con patatas fritas.
Pero vayamos por partes que diría Jack el Destripador…
El día 2 de diciembre aprobó ese presupuesto 2026 en una Junta de Gobierno Local Extraordinaria y Urgente, a toda prisa, y vendiendo en nota de prensa manipulada las Cuentas del Gran Capitán ya que le sumó, a la remanguillé, el Remanente de Tesorería a los ingresos en una mentira que clamaba al cielo.
Aquello fue otro sainete porque se aprobó en contra del criterio de la propia concejala de Hacienda Lucía Molares y la dimisión del Director General de Hacienda con una consecuencia que no debería pasarle desapercibida a nadie… Lagarto-lagarto.
El pasado día 19 convocó, con el periodo de estudio de la Oposición pegado al culo, una Comisión Informativa de Hacienda y Presupuestos a toda leche y, encima, todo se le vino abajo porque presentó 75 folios de enmiendas contra su propio texto. Enmiendas que se aprobaron, cómo no, en medio de un esperpento y un despropósito indigno.
Creo que atropellando todo lo que se le ponía por delante y, por supuesto, en un claro fraude de ley…
Enmiendas que no eran correcciones menores, ni erratas, ni ajustes técnicos. Eran cambios de fondo. Otro Presupuesto distinto. Uno nuevo. El aprobado semanas antes ya no le servía.
Ay, las prisas, alcaldesa…
Vísteme despacio que tengo prisa.
Pero en la reunión, en lugar de bajar un poco los humos por los empujones habidos a la ley, los asistentes de sus partes (con perdón) mostraron toda la prepotencia del mundo, demostrando, una vez más que esta ciudad y este ayuntamiento le viene grande a esta alcaldesa…
Esa es la realidad.
Qué pena que esa vergonzosa comuusión no se hubiese grabado en vídeo, como tienen obligación de hacer.
Y mañana, día 23 de diciembre, Tejero ha convocado un Pleno Extraordinario y Urgente (solo sabe gobernar a base de convocatorias extraordinarias y urgentes como toda política menor) para sacar ese presupuesto adelante. Un presupuesto que nació mal y terminará mal porque está aprobado a toda pastilla y torticeramente.
Eso sí, dentro del Año. Necesita aparentar ante Madrid que lo hace dentro del año. Pero esa es otra mentira porque aunque mañana se apruebe “sin bajarse del autobús”, necesita de unos plazos reglamentarios para publicarse en el BOCM, aunque pague para que se haga también por urgencia.

Y ese Pleno del Ayuntamiento Extraordinario y Urgente en la sede de la representación de la soberanía de los vecinos, se convertirá en un paseo militar. El resultado está escrito antes de que empiece la sesión. El debate es decorado. La votación, un trámite. Y eso, cuando se usa así, tiene un nombre muy feo pero muy preciso: Se les llama CACICADA.
Todo un dislate político.
Y es que el Presupuesto 2026 del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón no es solo un mal presupuesto, es un manual práctico de cómo convertir una herramienta clave de gestión en una chapuza autoritaria. Y todo a base improvisación, prisas injustificadas y un desprecio absoluto por el debate democrático. Paloma Tejero parece haber confundido la mayoría absoluta con un cheque en blanco.
Es más, creo que en ese cheque en blanco va una cantidad escondida que la alcaldesa no quiere que se conozca. No tiene otra explicación tanta locura.
Esto no va de legalidad —que probablemente la tenga—, va de calidad democrática. De usar el rodillo porque se puede. De imponer porque no hay consecuencias. De gobernar como si el Ayuntamiento fuera un cortijo y no una institución al servicio de los vecinos.
Lo lógico, tras semejante cúmulo de errores, sería bajarse de la soberbia, explicar qué ha pasado y rectificar. Pero en esta sucesión de errores políticos sucede lo contrario: cuanto mayor es el desorden, mayor es la soberbia.
Tejero, una vez más, gobierna sin escuchar, sin rendir cuentas y huyendo hacia no sabe dónde…
Pozuelo no merece este numerito.
Es un intolerable abuso de poder.
El Capitán Possuelo






