Pan y circo en el parking del ESIC o espectáculo frente a gestión: Tejero quiere desviar la atención de los graves problemas reales de Pozuelo impidiendo el uso del aparcamiento

La expresión “pan y circo” nació en la antigua Roma, cuando los emperadores, conscientes del descontento ciudadano, ofrecían distracciones y entretenimiento al pueblo para desviar su atención de los problemas reales: la carestía, la corrupción o la falta de infraestructura.
Dos milenios después, el concepto sigue vigente en Pozuelo de Alarcón, aunque sus escenarios hayan cambiado.
La reciente instalación de una carpa en el aparcamiento de ESIC parece ser una versión moderna de aquella vieja estrategia.
Bajo el argumento de “dinamizar la vida local” o “ofrecer actividades culturales”, se ha ocupado un espacio necesario para la comunidad educativa y los vecinos, impidiendo el uso habitual de un servicio público y esencial: El aparcamiento en esa congestionada zona.
Sin embargo, el verdadero problema no es la carpa en sí, sino lo que representa.
Mientras se destinan recursos, permisos y atención institucional a este tipo de eventos efímeros, el municipio muestra una preocupante falta de cuidado en aspectos que afectan al día a día de los ciudadanos: Mantenimiento urbano, limpieza, movilidad, o seguridad vial.
La carpa se convierte así en un símbolo del desvío de prioridades, una cortina de humo bajo la que se ocultan carencias estructurales.
El resultado es una ciudadanía que, durante unos días, se entretiene con la música y las luces, mientras su espacio público se deteriora.
El “circo” –en sentido figurado– se levanta donde debería primar la gestión responsable y el interés común. Y cuando las luces se apaguen y la carpa se desmonte, el aparcamiento seguirá sin utilizarse y los problemas seguirán esperando.
Quizá sea hora de recordar que el verdadero progreso no se mide por el número de eventos que se instalan, sino por la calidad de vida que se mantiene.
Roma cayó, entre otras razones, por creer que el pan y el circo bastaban para sostener un imperio.
Sería prudente no repetir la lección.
Pero creo que con esta alcaldesa es predicar en el desierto.
Juan Pozuelo, un vecino indignado






