La ridícula retirada de RTVE de Eurovisión (que no le importa a nadie): Un espectáculo de distracción para tapar la Corrupción Socialista y el machismo de alguno de sus miembros

En un año marcado por escándalos que han salpicado al PSOE y a su líder Pedro Sánchez, la decisión de RTVE de retirarse del Festival de Eurovisión 2026 ha emergido como el último capítulo de una farsa política que nadie pidió.
Anunciada el 4 de diciembre de 2025 tras la votación en la Asamblea General de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en Ginebra, esta salida histórica —la primera en 64 años de participación española— se presenta como un gesto “ético” contra la presencia de Israel.
Pero, como han denunciado múltiples voces en X, especialmente de medios y analistas, no es más que una maniobra burda para desviar la atención de la opinión pública de los casos de corrupción y machismo que rodean al Gobierno.
¿A quién le importa realmente Eurovisión cuando el país se ahoga en vergüenzas socialistas?
El detonante oficial: La UER rechazó vetar a Israel, con 738 votos a favor de mantener las normas inclusivas, 264 en contra y 120 abstenciones.
RTVE, cumpliendo un compromiso de septiembre, activó su retirada, argumentando “tensiones internas” y “presiones políticas”.
El presidente de la corporación, José Pablo López, tuiteó desde su cuenta oficial: “Lo sucedido en la Asamblea de UER confirma que Eurovisión no es un concurso de canciones sino un festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado”.
Pero, ¿quién se cree esta pose de neutralidad moral cuando RTVE es el altavoz del Gobierno de Sánchez?
Como apunta el medio @abc_es en un post del 4 de diciembre, López mismo reconoce que “no es un mero festival de canciones, su carga política es enorme”, citando su defensa en el Congreso meses antes.
La ironía es palpable: un ente público politizado hasta la médula finge pureza ética en un evento que, para la mayoría de los españoles, es solo un rato de kitsch televisivo.
Y aquí viene lo absurdo: a nadie le importa. Encuestas y reacciones en X lo confirman.
El portal @20m lanzó una encuesta el 4 de diciembre preguntando: “¿Qué te parece la decisión de RTVE de no participar en Eurovisión tras conocerse que lo hará Israel?”, y los comentarios fueron demoledores.
Usuarios como @FuegoPruebas replicaban: “Es el menor de mis preocupaciones, RTVE es Sánchez, eurovisión es otra más… corrupción… APESEBRADOS”.
Otro, @Lola1286518, sentenciaba: “Es una mierda de concurso… lo único que es para gastar dinero y no merece la pena”.
Incluso eurofans, que deberían ser los más afectados, respaldan la movida con tibieza, como reporta @jordi_ramos de RAC1: “Los eurofans respaldan la retirada de RTVE de #Eurovisión”.
En un país donde Eurovisión 2025 con Melody apenas rozó los 5,8 millones de espectadores —un pico en un mar de apatía general—, esta “crisis” es un globo que se desinfla solo.
Como resume @AlfonsoRojoPD, director de Periodista Digital, en un post del 7 de diciembre: “La RTVE de Sánchez sale de Eurovisión por la puerta de atrás y a nadie le importa un comino”.
La verdadera estupidez radica en el timing y el propósito. ¿Por qué ahora? Porque Sánchez necesita humo, y mucho.
Mientras el PSOE lidia con imputaciones por corrupción —como el caso Koldo, con exministros en el banquillo y mordidas millonarias en contratos públicos—, y escándalos de machismo que manchan su feminismo de postureo, RTVE lanza esta bomba distractora.
Feijóo, líder del PP, lo clavó en un vídeo compartido por @europapress el 5 de diciembre: “Feijóo acusa a Sánchez de usar Eurovisión para desviar su ‘agenda de corrupción’ y denuncia la ‘hipocresía’ de RTVE”.
En el clip, visible en el post, Feijóo arremete: “Sale de Eurovisión pero retransmite el mundial de Atletismo con israelíes compitiendo. Lamento que sus trabajadores estén sometidos a las indicaciones de Sánchez”. @20m
lo amplificó: “Feijóo acusa a Sánchez de usar Eurovisión para desviar su ‘corrupción’ y denuncia la ‘hipocresía’ de RTVE”, destacando cómo el Gobierno selecciona sus boicots a conveniencia. No es casualidad.
Medios como @eldebate_com han documentado desde mayo cómo RTVE ya usaba Eurovisión para ataques velados a Israel, con Manos Limpias pidiendo su expulsión por “ataques a Israel durante la emisión del programa”.
El post cita: “Es clamoroso que detrás de esos mensajes está la Presidencia del Gobierno de España, esto es, Pedro Sánchez”.
La corrupción y el machismo del PSOE no son “cosa menor”. Casos como el de Ábalos, con acusaciones de acoso y sobornos, o el “putiferio feminista” que menciona @kiteraider2022 en un hilo del 6 de diciembre —”Había que tapar con algo el acoso sexual en el PSOE, el putiferio feminista de corrupción y el escándalo Salazar… ¿Con Eurovisión?”—, claman por atención.
@Afilado2 lo resume: “Algo tenía que hacer Telepedro para desviar la atención de la CORRUPCIÓN y LOS GUARROS y PRESOS del @PSOE”.
Como dice @clar_amunt: “Parece que en Tele Pedro, es mejor crear polémica con la declaración de no ir a Eurovisión… Porque patatas tengo, no vayamos hablar de la corrupción del PSOE”.
En resumen, la retirada de RTVE es un chiste malo: un festival que apasiona a unos pocos se sacrifica para maquillar la podredumbre del PSOE. Sánchez y su maquinaria mediática han convertido un evento ligero en un circo geopolítico, pero la audiencia llama a disfrutar “de lo votado.
Como concluye @DSbarsky: “Y RTVE q oculta la corrupción de Sánchez desviando la atención a q no esté en Eurovisión? Claro, el tema siempre será Israel”.
Hora de que la opinión pública exija cuentas reales, no canciones ausentes.
Porque, al final, Eurovisión volverá a sonar en privado, pero la corrupción de Sánchez resuena en los tribunales. Y eso, sí que importa.
El Atalayero






