A propósito de las ayudas por nacimiento en el Gran Pozuelo de Alarcón o el derroche de euros de un Gobierno forastero que desconoce la Villa. Incluso, ayuda a quienes ganan 74.999 € al año

Anda el Gobierno del Pozuelo de Alarcón, en su huída por ocultar su incapacidad política, publicando noticias sobre las ayudas por nacimiento. Anunciando periodos abiertos o pidiendo subsanación de solicitudes, como hace unos días. Y eso está muy bien. Todo lo que sean ayudas a la natalidad es bueno para Pozuelo, para la Comunidad de Madrid y para España.
Que nazcan niños es siempre una alegría. Y una medida de supervivencia. Con niños, dicen en Castilla, el mundo no se acabará nunca. Pero…
Pero en Pozuelo siempre hay un pero…
Pero el Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón no se entera de nada. Quiero pensar que se debe a que es forastero porque, de lo contrario, diría que vuelve a demostrar que la demagogia es su política social favorita.
Esto ya lo he comentado alguna vez porque me parece un dislate político pero en esta ciudad ¿qué no es un dislate político? Y eso me lleva a recordarlo de nuevo.
Esta ayuda se la inventó la olvidable Susana Pérez Quislant en su primera legislatura. Y, desde el primer momento, se vio que también era forastera.
Según las bases oficiales de las ayudas por nacimiento o adopción de 2025 (apenas se han cambiado desde Quislant porque siempre viene a gestionar el Ayuntamiento gente que no conoce la ciudad) una familia con ingresos de hasta 75.000 euros al año puede recibir 2.000 euros de dinero público por hijo. Y si además el bebé tiene discapacidad o es el segundo o tercer hijo, la ayuda puede llegar hasta 2.700 euros.
¿En serio alguien cree que una familia con 70.000 o 75.000 euros de ingresos anuales necesita una “ayuda” municipal?
¿En qué mundo vive el equipo de gobierno de Paloma Tejero y su concejala de Familia?
Porque en el mundo real, el ingreso medio en España ronda los 29.000 euros brutos anuales, y en muchos hogares de Pozuelo hay pensionistas o trabajadores que ni sueñan con esas cifras.
Cómo se nota que los miembros del Gobierno municipal y sus asesores viven fuera de este mundo mortal. Cómo se nota que no saben nada de la calle. Cómo se nota que siempre han vivido de la cosa pública, del partido o de su propio ecosistema de cargos. Cómo se nota que están más perdidos que el alambre del Bimbo.
Desde sus despachos y sus nóminas generosas (los 17 concejales del Gobierno tienen una media de sueldo de 74.471 euros brutos) han perdido toda referencia del vecino real, del que paga impuestos y no recibe nada a cambio.
Sus retribuciones anuales brutas de esos 17 concejales del Gobierno varían según el cargo y la dedicación (exclusiva, parcial o sin dedicación), pero suman un total de 1.197.840 euros al año.
Sin duda, viven en los mundos de Yuppy. Con esos sueldos, se entiende que hayan subido el derecho a recibir ayuda a los 75.000 euros. Ya lo hizo una concejala del Gobierno hace unos años (Y aún sigue en el Gobierno de Tejero)
Las ayudas públicas, señores, deberían servir para equilibrar desigualdades y apoyar a quienes lo pasan mal, no para repartir dinero entre los que mejor viven. Pero en Pozuelo se hace justo lo contrario: Se premia a las rentas altas bajo el disfraz de fomento de la natalidad. No es política social. Es populismo con dinero de todos.
O sea, que le estamos pagando la natalidad de muchas familias que viven en las grandes urbanizaciones. Me parece acojonante.
Los requisitos del programa son claros: basta con que uno de los progenitores lleve dos años empadronado, viva en una vivienda del municipio y esté al corriente con Hacienda y la Seguridad Social.
Ni una sola línea sobre renta familiar baja o vulnerabilidad económica real. La barrera de 75.000 euros se presenta como un “límite” pero en realidad marca el privilegio: Quien esté por debajo de esa cifra, aunque sea con 74.999 euros anuales, recibe la ayuda completa.
Mientras tanto, las familias realmente necesitadas, las que sobreviven con 20.000 o 25.000 euros al año, apenas notan la diferencia. El Gobierno podría haber diseñado un sistema progresivo, con ayudas más altas para los tramos bajos y una reducción gradual según renta. Pero no. Se opta por lo fácil, por lo vistoso, por el titular que dice: “Pozuelo da hasta 2.700 euros por nacimiento”. Lo que no dice es a quién se lo da.
Me parece tremendo.
El resultado es grotesco. Con un presupuesto global de casi medio millón de euros destinado a estas ayudas, buena parte del dinero acaba en hogares de rentas medias-altas. Hogares que, sin esas subvenciones, seguirían teniendo hijos igual. Es una política ineficaz, injusta y electoralista.
Sería interesante saber cuántos vecinos las han solicitado realmente. No hay datos públicos consolidados, aunque el Ayuntamiento publica cada cuatrimestre las listas de admitidos y de subsanaciones.
Tampoco es fácil saber cuántos nacimientos se producen en Pozuelo al año —según los últimos datos del INE, son alrededor de 600 nacimientos anuales—, lo que permitiría calcular el porcentaje de familias que realmente acceden a esta generosa lotería.
Pozuelo de Alarcón presume de ser un municipio de alto nivel pero eso no significa que deba tirar el dinero. Estas ayudas no corrigen desigualdad ni fomentan natalidad. Solo sirven para maquillar una política vacía y mantener contentos a quienes menos las necesitan.
Porque una cosa es ayudar…
Y otra, muy distinta, regalar dinero público para comprar simpatías.
Juan Manuel Sánchez






