La depuradora de Humera o ese gran problema que Tejero no quiere mirar, prorrogando el contrato de mantenimiento y conservación, en lugar de solucionarlo ya que ARPO está ahí

Cuando hicimos la previa de la Junta de Gobierno Local del pasado día 26 de noviembre nos extrañó que en uno de sus puntos se aprobase la “Prórroga del contrato de servicios de explotación, mantenimiento y conservación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Humera”. Era raro porque el problema es grave. Muy grave.
Ya conocemos el Acta de aquella JGL, como siempre ocho días después, y ya sabemos que prorrogan el contrato porque Paloma Tejero y Miriam Picazo no quieren líos. Qué corra el aire. Patada a seguir. Y el que venga detrás que arree…
Y, posiblemente, la solución de ese problema sería una de las mayores transformaciones de Pozuelo. Pero ellas vinieron a esta ciudad a divertirse o a abordar sus graves problemas. Y, además, Humera está muy lejos.
A ellas les van proyectos rimbombantes, embellecimientos, rotondas guapas adornadas con flores de temporada cuando la realidad huele —literalmente— a otra cosa. A aguas mal depuradas. A una instalación obsoleta. A un problema enquistado desde hace muchos años. Muchos. Desde los tiempos del alcalde Martín Crespo que ya preveía construir la necesidad de construir otra depuradora.
Pero nunca se hizo nada salvo una vez y terminó en los tribunales.
Y hoy, hablando claro, la EDAR de Humera es un problemón. Depuradora vieja, insuficiente y conflictiva que debería ser prioridad absoluta para cualquier Gobierno municipal serio y responsable. Pero este no lo es. El Ejecutivo que preside Paloma Tejero ha decidido mirar hacia otro lado, como si el tiempo -y los malos olores- no fueran con ella.
Y es que, mientras los pozueleros esperan soluciones porque, con el crecimiento de la ciudad se avecina tormenta, el Gobierno local ha optado por la vía más cómoda, más improductiva y más peligrosa: Prorrogar el contrato existente, el expediente 2023/PA/024, por el que la empresa DRACE GEOCISA S.A. seguirá explotando, manteniendo y conservando la depuradora del 27 de diciembre de 2025 al 26 de diciembre de 2026.
Mismo contrato.
Mismas condiciones.
Mismos problemas.
Ni un paso adelante.
Una prórroga que es, en el fondo, el reconocimiento de un fracaso. Tejero no tienen ninguna solución preparada. No hay proyecto técnico. No hay ampliación prevista. No hay inversión programada. No hay plan alternativo. No hay, en definitiva, gobierno.
La prueba está en el Proyecto de Presupuestos 2026 donde no parece que haya partida alguna que permita entrever una solución real. Nada. Y se acaba la legislatura. Como si la depuradora de Humera fuese un asunto menor, un ruidito lejano y una molestia de olores soportable que puede prorrogase. Y al que le pese que se joda.
Pero es peor. El propio acuerdo firmado entre el Ayuntamiento y el Canal de Isabel II, del que tanto presumió Tejero, ni siquiera menciona la EDAR. Ni una línea. Ni una referencia. Ni una intención futura.
Y eso pese a que el Canal es quien, en cualquier esquema lógico de saneamiento regional, debería asumir la gestión o la sustitución de la depuradora, dado que Pozuelo está plenamente integrado en el sistema madrileño de aguas.
¿Olvido?
¿Incompetencia?
¿Falta de valentía?
O quizá, simplemente, falta de voluntad política.
Mientras tanto, el tiempo corre y el horizonte urbanístico es demoledor. Está a punto de arrancar ARPO, un desarrollo que añadirá 25.000 nuevos habitantes a la ciudad. Veinticinco mil. Puf.
Si la depuradora de Humera no tiene capacidad, desde hace años, para atender las necesidades de la ciudad, si ya genera olores, molestias, vertidos discutibles y conflictos vecinales… ¿qué ocurrirá cuando Pozuelo crezca de golpe un 30%?
Lo que hoy es un problema serio, mañana será una crisis ambiental, sanitaria y urbanística. Y de esas, además, que no se tapan con notas de prensa ni con prórrogas administrativas.
Pero la alcaldesa Tejero prefiere hacer una fiesta con los vecinos que cumplan, en 2026, sus Bodas de Oro… Es que te tienes que cabrear con tanta chuminada.
Lo transformador de verdad -o que cambiaría Pozuelo para bien- sería afrontar este asunto de frente: Cerrar la vieja EDAR, sustituirla por una solución moderna, canalizar los vertidos hacia instalaciones adecuadas o integrarla definitivamente en la red regional.
Hablo de política.
Hablo de planificación.
Hablo de gestión.
Porque lo que tenemos hoy es lo contrario: una huida hacia adelante, un parche anual y un Viva Tejero que solo atrasa la explosión del problema.
Manolo Pérez
PdT:
Termino señalando que, en esa JGL del 26 de Noviembre, también nos colaron de tapadillo otros dos puntos por Urgencia:
-La Prórroga del contrato de servicios de asistencia técnica para la gestión del programa de regeneración y renovación urbana de los Cascos Histórico y Estación de Pozuelo de Alarcón, expte. 2022/pa/024
(Un tema importantísimo del que hablaremos porque significa otro fracaso de Tejero)
-Y la Adjudicación del contrato de suministro de licencias hiperconvergencia, expte nº 2025/pas/014.
No tienen perdón.






