El Gobierno de Pozuelo de Alarcón esconde su fracaso entre tapas fotogénicas y 1 hora gratis de aparcamiento con un sistema del Pleistoceno para reanimar un Centro del Pueblo moribundo

Pozuelo de Alarcón vuelve a ser, según el INE, la ciudad más rica de España. La más rica. La que más renta tiene. Pero también, probablemente, la más pobre en ideas. Porque mientras sus calles del centro agonizan, sus bares se vacían y sus vecinos se resignan, el Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón lanza dos medidas que rozan la parodia: una campaña de pinchos y tapas con premios simbólicos y una hora de aparcamiento gratis para intentar que alguien se atreva a acercarse al centro.
Viva la imaginación política…
Esto es lo que entiende la alcaldesa Paloma Tejero por “impulsar la economía local”. Una modernidad de Pleistoceno disfrazada de gestión municipal.
La primera genialidad se llama Saborea Pozuelo Gourmet Tapas y Pinchos. El nombre, largo e impostado, busca esconder su contenido ridículo. Es la evolución (por no decir el reciclaje) del fracasado “Pozuelo de Tapas”.
En esta edición, los bares pueden participar preparando una tapa o un pincho por 4,50 euros, con bebida incluida, mientras los vecinos votaran desde una aplicación móvil.
¿El premio?
Una “mención de reconocimiento” del Ayuntamiento y una estampita firmada por la Asociación de Hosteleros. Ni un euro. Ni un apoyo real. Ni una ayuda fiscal. Nada. Solo una palmadita en la espalda y un aplauso digital.
Para colmo, se eliminó incluso el jurado profesional que antes venía de la Escuela Le Cordon Bleu o de Hostelería Madrid. Ahora el jurado es la masa. “Participación ciudadana”, lo llama la alcaldesa. En realidad, es una forma de disfrazar el más que posible fracaso con populismo digital.
Y mientras tanto, los hosteleros (los mismos que pagan la Tasa de Basuras y los recibos más caros de toda la región) deben mandar fotos de sus pinchos, competir por un cromo-diploma y seguir esperando que alguien se acuerde de ellos de verdad bajándole los impuestos, por ejemplo.
Ah, eso sí que no… Que hay que recaudar 173 millones de euros y todo suma.
Y por si no fuera suficiente, el Gobierno ha decidido complementar la estrategia con una segunda “gran medida”: La campaña “Aparca una hora gratis”. Una hora. En los centros comerciales de la ciudad toda la estancia es gratis o al menos las dos primeras horas. Y sin papelito.
Manda güevos. El Gran Pozuelo de Alarcón con papelitos.
Se trata de regalar los primeros 60 minutos de aparcamiento en los parkings de la Plaza del Padre Vallet y la Plaza Mayor. 60 minutos. Y tienen la desfachatez de venderlo como un gesto de apoyo al pequeño comercio. Pero es, sencillamente, una limosna. Ni eso. Solo es una estupidez del año catapun chimpun que, hoy, no tiene sentido. Una medida ridícula. Una hora de aparcamiento no salva a ningún negocio, ni resucita un centro urbano que lleva años muriendo entre locales cerrados, calles muertas y políticas erráticas.
El Gobierno asume el 90% del coste del ticket y reparte talonarios entre los comercios que todavía resisten en el centro. Los mismos comercios que tienen que decorar sus escaparates con un cartelito de “Aparca una hora gratis”, como si esa pegatina pudiera sustituir a la planificación, la movilidad y la vida que Pozuelo ha perdido.
El Gran Pozuelo de Alarcón, el que presume de digitalización (ay, Molares), no necesita una tapa de 4,50 euros ni un ticket de aparcamiento. Necesita un plan serio, inversión, visión y respeto. Pero este Gobierno prefiere las campañas de atrezo, las fotos con hosteleros y los titulares vacíos.
Es más fácil fingir que se gobierna que hacerlo de verdad.
Y así, el Gran Pozuelo de Alarcón, la ciudad más rica de España, sigue pareciendo la más pobre cuando se trata de cuidar lo que más importa: su gente, su comercio y su dignidad.
Cada día estoy más convencido de que Pozuelo no tiene solución…
El Capitán Possuelo






