Aprobado el proyecto del Recinto Ferial (12 millones) con el silencio torpe de Tejero y el Estudio Martín Caballero como estrella de una locura que le costará la Mayoría Absoluta al PP

El Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón vuelve a ser ejemplo, no de transparencia, sino de su ausencia. Según el Acta de la Junta de Gobierno Local del 1 de octubre pasado (que como siempre conocemos con retraso) aprobó, con la habitual unanimidad complaciente, el Proyecto Básico y de Ejecución de las obras del Recinto Ferial, es capricho tejerino que le va a costar al PP la mayoría absoluta (si no algo más) en las próximas elecciones municipales.
Y nos hemos enterado también que el proyecto que costará nada menos que 11.826.319,43 euros de dinero público. Del dinero de los que no lo quieren. Pero, pese al alto coste del capricho, el problema está en que los vecinos (esos que lo van a aguantar para su desgracia) no saben en qué consiste exactamente.
Ni ellos ni nadie.
¿Qué se va a hacer, exactamente, por esa enorme cantidad de pasta?
Es que se ha aprobado pero no se ha publicado ni una sola imagen, ni una memoria explicativa, ni un plano, ni una descripción comprensible. Solo una cifra y un nombre: El del estudio al que se le ha encargado el proyecto (Martín Caballero S.L.P.) que parece el estudio de arquitectura de cabecera de alguien. Otra cosa no se explica.
Y es que aquí empieza lo curioso. O lo sospechoso, según se mire. Cosas, en cualquier caso, de mi manera de ser pejiguera y fisgón. Resulta que este mismo Estudio Martín Caballero fue el que ganó el concurso del futuro Palacio de Congresos que la ambición egocéntrica de la alcaldesa Paloma Tejero quiere levantar en ese mismo ámbito. Aquel concurso, recuerdan, del que nunca se publicó el acta del jurado ni se explicó cómo se eligió la propuesta ganadora. Aquello olía muy mal pero alguien lo roció de pachuli y, hala, circulen.
Se aprobó y Punto Pelota.
Un silencio administrativo oscuro como boca de loco alsaciano. Ahora, con este nuevo proyecto del Recinto Ferial, la historia se repite.
¿Cómo es posible que el Gobierno de Paloma Tejero apruebe un proyecto de casi doce millones de euros sin ofrecer a los pozueleros una explicación pública?
¿Dónde está la transparencia de la que tanto presume la alcaldesa en sus discursos y notas de prensa con galardones, presuntamente, comprados?
La respuesta es evidente: no existe. Debe estar en el viento, como la de Dylan. En Pozuelo, las decisiones importantes se cocinan en los despachos. Como una Juana Palomo cualquiera. Ella se lo guisa y ella se lo come.
El acta oficial de la Junta de Gobierno de ese 1 de octubre de 2025 recoge la aprobación del expediente con todo lujo de formalidades, informes y tecnicismos. Pero lo que no recoge es lo esencial: qué se va a construir realmente, con qué diseño, con qué criterios y con qué sentido. Ni una línea dedicada a explicarlo. Ni una sola palabra dirigida a los ciudadanos que pagarán su gran factura.
Resulta insultante que se manejen presupuestos de más de once millones de euros con semejante oscurantismo. Más aún cuando el Ayuntamiento de Pozuelo está tieso. El caso es que siempre se usa la misma fórmula: se aprueba el gasto, (extrañamente, se cita al mismo estudio de arquitectos) y se guarda silencio de lo demás.
La Junta de Gobierno puede votar por unanimidad lo que quiera, pero eso no la exime de rendir cuentas. Los vecinos tienen derecho a saber qué se va a hacer con su dinero. Y también tienen derecho a sospechar cuando es mismo estudio se lleva los encargos más jugosos del Ayuntamiento sin que se publique una sola valoración técnica o económica.
Pozuelo merece algo mejor que esta política de oscuridad envuelta en actas administrativas de Juntas de Gobierno. Si el Recinto Ferial va a costar más de once millones de euros, el mínimo gesto de respeto sería explicar en qué se van a gastar, por qué ese estudio, y qué beneficios traerá el proyecto a la ciudad.
Pero, claro, eso sería transparencia. Y la transparencia, en Pozuelo, es una palabra prohibida.
Lo que no se dan cuenta estas señoras en que ya hay mucha gente tomando nota.
El Capitán Possuelo





