El ridículo de los concejales del Gobierno en el Pleno es de aurora boreal: Tejero debería contratar un “negro” para que le escribiese discursos con argumentos político-pozueleros

El Pleno del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón debería ser serio. Muy serio. Un espacio para el debate político de altura. Un lugar para confrontar ideas. Para defender una gestión con argumentos importantes. Mínimamente coherentes. Pero no lo es. Aquí lo que hay es un espectáculo vergonzoso. Un Gobierno sin política. Unos concejales sin argumentos. Un ridículo espantoso tirando a vergonzoso. Vergüenza ajena, mejor.
Cada Pleno es lo mismo. Pregunta la Oposición. Y cuando llega la hora de responder, los concejales del PP hacen el ridículo. Absoluto. Bochornoso. Y el ejemplo bien podría ser el Pleno de Septiembre de la semana pasada.
Siempre es igual. Si pregunta el PSOE o Más Madrid, la respuesta es atacar a Sánchez. Siempre a Sánchez. Ese es su argumento. Pareciera que forman parte de la Oposición en lugar de ser Gobierno. Da igual de qué se hable. Y mira que la Oposición es respetuosa en esta ciudad a la hora de preguntar. Da igual si la pregunta es sobre las fracasadas Fiestas de la Consolación, la seguridad ciudadana o la decisión de un tribunal haciendo que la JGL rectifique el chanchullo de una adjudicación. La culpa es de Sánchez. El comodín de Sánchez. Y la imagen que trasladan a los vecinos es penosa aunque la mayoría piensa que el Gobierno de Sánchez es un desastre.
Y no digamos si pregunta Ainhoa García, la portavoz de Vox… Igual, aunque aquí el comodín cambia. A ella se le responde descalificándola porque piensa en Madrid más que en Pozuelo. Otro argumento infantil. Otro recurso pobre. Otro ejemplo de incapacidad política.
¿Esto es todo lo que tienen que ofrecer los concejales del Gobierno de Pozuelo?
¿Esto es todo lo que se puede esperar del Gobierno de una ciudad con 173 millones de euros de presupuesto y fama de excelencia?
Esto es, desgraciadamente.
Vacío. Nada. Ridículo.
El nivel es tan bajo que uno no tiene más que pensar que su altura política es ínfima. Que no saben. Que están ahí por la gracia de alguien no por méritos. O, mejor, por el mérito de hacer bien la pelota.
¿Y cómo hemos llegado a esto?
Sin duda degenerando. Legislatura a legislatura, el Gobierno de Pozuelo ha ido decayendo hasta llegar, políticamente, a lo más bajo.
¿Cómo es posible que la alcaldesa Tejero no se haya dado cuenta de tanta pobreza dialéctica y haya buscado soluciones?
Alguien que les escriba el discurso, por ejemplo. Alguien que les dé una idea base. Algo que consiga tapar su torpeza. Salvo, claro está, que sea una torpeza calculada para tapar los desastres de gestión imposibles de cubrir. Aunque no los creo capaz de esa sutileza política. Son malos y lo demuestran.
Debo reconocer que, salvo sus improvisaciones penosas de Señorita Rottenmeir, los de la alcaldesa son otra cosa. Sus discursos son otra cosa aunque tirando a relamidos. Vacíos de contenido. Llenos de frases huecas que no convencen a nadie pero, al menos, hablan de algo y están bien construidos. Los demás, nada.
Y ahí están Manuel Moreno y Macarena Lora, ejemplos vivos de la mediocridad. Eduardo Oria es un caso aparte. Su chulería y su arrogancia ocupan el lugar de cualquier argumento. Su poca vergüenza política es su argumento. Lo suyo es ir de perdonavidas. Se cree un ser superior y no tiene, políticamente, donde caerse muerto. Está aquí por ser pepero-pata negra. Pero un simple juguete roto cobrando lo que no merece.
La pobreza política en el Gobierno es tal que Tejero tendría que contratar un “negro”. Un “ghostwriter”, que diría Macarena. Alguien que, además, de escribirle los discursos haga que se los aprendan. Que los ensayen. Qué sepan siquiera de qué va. Que al menos intenten parecer serios en la “casa” de todos los vecinos. Porque hoy no lo parecen. Hoy hacen el ridículo.
Y lo peor es que hay dinero para contratarlo. Mucho dinero. Pero se gasta en asesores inútiles. Analfabetos funcionales que no saben ni hacer siquiera una foto en condiciones. Algún día, con su torpeza, sacarán al Secretario del Pleno sonándose los mocos (ya lo sacan rascándose la cabeza). Y esa será, finalmente, la foto que resuma el nivel del Gobierno de Pozuelo.
El problema no es que muchos concejales no hablen nunca. Eso ya lo sabemos. Se limitan a cobrar su sueldo en silencio. El problema es que los que hablan lo hacen mal. Muy mal. Tanto que dejan claro, delante de todos, que no tienen nada que decir.
El Gobierno municipal de Paloma Tejero está vacío. No hay proyecto. No hay discurso. No hay política. Solo propaganda. Solo frases huecas. Solo improvisación. Y un Pleno convertido en circo en el que la culpa es de Sánchez.
Y Pozuelo no se merece esto. La ciudad con la fama de ser la más rica de España no puede tener un Gobierno que hace del ridículo su estrategia política.
Una ciudad que se ha convertido en un espectáculo vergonzoso cada mes en el Pleno.
Y una vergüenza que ya no se puede tapar.
Manolo Pérez






