Tejero, Penedo y Lera tienen abandonadas las Oficinas de Atención al Ciudadano: No valoran que son la cara amable del Ayto frente a vecinos con problemas y que en ellas se los resuelven

Las Oficinas de Atención al Ciudadano (OAC) deberían ser la cara amable del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón. Son la puerta de entrada. La imagen del Gobierno municipal frente al ciudadano que paga todo el tinglado con sus impuestos. Pero, hoy por hoy, son todo lo contrario gracias a tres mujeres (la alcaldesa Paloma Tejero, la concejala Susana Penedo y la Directora General Noemí Lera) que no entienden nada. Ni les interesa.
No entienden que a las OAC es donde los vecinos llegan buscando ayuda, información y soluciones y muchas veces con cara de pocos amigos. Que allí es donde esos vecinos se topan con la realidad de un Ayuntamiento que no los suele tratar bien. Y son los empleados de esas Oficinas la cara pública de ese Ayuntamiento. Los que ponen el rostro y la voz. Los que aguantan insultos, malas caras y amenazas. Los que pagan la incapacidad de sus jefas políticas.
La realidad es tan dura que, este año, ya se han marchado cinco funcionarios. Cinco. Han huido a otras administraciones porque no podían soportar más. Porque aquí, en el “Gran Pozuelo de Alarcón”, el trabajo en las OAC es un castigo. Galeras.
La conciliación es imposible. Se niegan cambios de turno. Se avisa con menos de 24 horas para mover a un trabajador de oficina. Las vacaciones son una odisea. Los días de libre disposición, un favor. Y mientras tanto, se les obligan a realizar funciones de superior categoría sin reconocimiento alguno. Ni económico ni profesional. El caos.
Por supuesto, el teletrabajo no existe. Los complementos, tampoco. Pero las broncas del público sí. Y la inseguridad también. Porque cuando un vecino desespera y busca una explicación, la alcaldesa no está allí. Ni la concejala. Ni la directora general. Solo están los funcionarios. Ellos son los que aguantan los insultos y las amenazas.
La falta de personal es crónica. Tanto que la OAC de la calle Volturno cerró las tardes desde el 16 de septiembre. Cerrada sigue. Y es una zona de las más pobladas de Pozuelo pero estas forasteras lo mismo no saben dónde está. Y estamos en un Ayuntamiento con un presupuesto millonario y una alcaldesa que presume de eficacia. El resultado es alarmante: Vecinos sin servicio y trabajadores al límite.
Las colas son interminables. Más de 60 minutos para un trámite sencillo. El vecino se enfada. El trabajador se quema. Y el Ayuntamiento (Tejero, Penedo y Lera) mira para otro lado. Ellas no dan nunca la cara.
La situación es insostenible. Los trabajadores lo han puesto por escrito. Los vecinos han presentado quejas en “Pozuelo Responde” y en el registro. Pero ni Tejero, ni Penedo, ni Lera hacen nada. Ni siquiera escuchan. Su única respuesta es la crítica destructiva contra los empleados cuando cogen la baja o cuando cuidan de un hijo enfermo.
La alcaldesa lo sabe. La concejala lo sabe. La directora general lo sabe. Y callan. Callan mientras la fachada se les cae a pedazos. Porque las OAC no son un servicio cualquiera. Son, insisto, el escaparate del Ayuntamiento. Y hoy ese escaparate es una vergüenza.
Paloma Tejero prefiere el photocall. Susana Penedo prefiere los discursos vacíos y el paripé del INNPAR. Noemí Lera prefiere hacerse la “dura” imponiendo normas y rigideces para salvar el sueldo. Ninguna sabe lo que es un cara a cara con un vecino. Ninguna afronta el problema. Ninguna respeta a quienes sostienen cada día la imagen del Ayuntamiento.
Los trabajadores de las OAC están solos. Permítanme que insista, son los únicos que dan la cara. Son los que representan al Ayuntamiento en cada mirada y en cada palabra. Y hoy esa cara está cansada, maltratada y humillada por un gobierno municipal incapaz.
Esto no es un error puntual. Es un fracaso político. Es un no saber de que va un Ayuntamiento que vive de los impuestos de los vecinos. Y tiene responsables con nombre y apellido: Paloma Tejero, Susana Penedo y Noemí Lera. Ellas han convertido las Oficinas de Atención al Ciudadano en un infierno. Ellas son las culpables de esta vergüenza.
Aunque, a decir verdad, ellas no saben de verdad lo que es una Oficina de Atención al Ciudadano. Un ciudadano, no lo olviden, que pone el dinero para que las tres cobren todos los meses.
Juan Manuel Sánchez






