Tejero oculta la liquidación del Presupuesto 2024 a los vecinos (dueños del dinero) mientras, autocráticamente, pide a la Oposición que, en agosto, prepare enmiendas antes del 2 de sept.

En la Junta de Gobierno Local del pasado 6 de agosto (en pleno verano, cuando todo parece dormido) se aprobó la liquidación del Presupuesto 2024. Sí, agosto de 2025, como dicen que hacen los autócratas.
Por ley, debería haberse cerrado antes del 1 de marzo pero, como dicen que hacen los autócratas, no lo hicieron. O mejor, no fueron capaces de cerrarla porque el tufo que desprendía no lo permitía ni con mascarillas. Cinco meses tarde, y creo que con mascarillas FFP3, un martillo y una sierra, lo consiguieron. En agosto, claro.
En El Correo de Pozuelo llevamos meses denunciándolo: Algo huele muy mal en la gestión económica del Ayuntamiento. Y cada día que pasaba sin que se publicase la liquidación, el hedor se hacía más insoportable.
¿Por qué no se publicaba?
¿Qué temía la alcaldesa que se viese?
¿Qué se trataba de ocultar?
El presupuesto de 2024 (más de 134 millones de euros con promesas rimbombantes de modernización y seguridad) tenía toda la pinta de ser un agujero negro.
No se habían ejecutado partidas clave, no se habían publicado los contratos menores de diciembre y no había explicación oficial alguna. Nada. Silencio.
Pero hay algo aún más grave. Han pasado 14 días desde aquella Junta de Gobierno y el acta sigue sin publicarse.
No aparece en la web municipal, no se informa a los vecinos, no se cuelga ni una simple nota. Y, sin embargo, sabemos que ya se la han entregado a los concejales de la oposición para que la revisen. Es agosto. Agosto y con la que está cayendo. Pero los concejales de la oposición tienen hasta el 2 de septiembre para presentar sus enmiendas. Sus pegas, vamos.
O sea, que en agosto, se tienen que leer un tocho escrito por especialistas en el camuflaje contable y en el eufemismo político mientras nuestras próceres Tejero, Picazo y Molares se broncean.
Sin duda, esto es cosa de la ya habitual autocracia que gobierna el Viejo Convento..
Es la imagen perfecta de este Gobierno municipal repartiéndose la información a puerta cerrada, tratándola como si fuese propiedad privada, mientras los vecinos, los verdaderos dueños de cada euro gastado, no tienen derecho ni a saber qué se ha hecho con su dinero.
A los políticos sí.
A los que pusieron el dinero, ni agua.
¿Se puede tener menos respeto por los vecinos?
¿Se puede gobernar con mayor mezquindad?
¿Qué esconden?
¿Qué pasó con las facturas impagadas que dejó la exalcaldesa Quislant y que se intentaron tapar en 2024 con Reconocimientos Extrajudiciales de Crédito?
¿Cuántos millones eran?
¿Se ejecutaron legalmente o se cubrió todo con una capa de alquitrán para que nadie viera la chapuza?
¿Y quién ha firmado la liquidación?
¿Acaso el vice interventor de la pajarita y cara de susto?
El Ayuntamiento de Pozuelo no tiene siquiera interventor. Por algo será.
¿Es el de la pajarita el tonto útil que necesitan?
Pero lo peor no ha sido el retraso que ha tenido.
Lo peor es el silencio cómplice de la alcaldesa.
Esto no es un error administrativo: Es una forma de gobernar a la manera de la autocracia.
Gobernar escondiendo papeles, tratando a los vecinos como si fueran intrusos, con la arrogancia de quien cree que la ciudad es su cortijo.
Cada vez está más claro que no quieren publicarla porque publicar es dar la cara. Y Paloma Tejero nunca la da. Prefiere dejar que corra el tiempo, a ver si se nos olvida, mientras entretiene a la gente con fotos de verbenas y propaganda de saldo.
Este no es un hecho aislado.
Es la norma de su Gobierno: Manipulación informativa sistemática, opacidad en lo importante y propaganda barata para tapar la incompetencia.
Y cada día que pasa se confirma que Paloma Tejero no es más que una política menor. Una pena.
Este silencio sobre la liquidación no engaña a nadie. Lo único que demuestra es que la gestión económica de este Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón ha sido un desastre monumental. Y que, para ocultarlo, prefieren despreciar a los vecinos: Los mismos que pagan las facturas que ellos esconden.
Algo huele muy mal en las cuentas municipales.
Al margen de que intentaremos contar las cosas raras de esa liquidación, ruego a Dios que la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid le ponga un ojo encima y la analice profesionalmente…
Porque si tenemos esa suerte, el informe de fiscalización que hicieron a la liquidación del presupuesto de 2020 de Susana Pérez Quislant será un juego de niños…
Amén.
El Capitán Possuelo






