A propósito de la lamentable entrevista a la alcaldesa Tejero en un periódico nacional en relación al próximo traslado de 400 MENAs a Pozuelo y la realidad que se nos viene encima

Estimado director:
Tengo por costumbre tomarme en esta época de verano un café a primera hora del día en una cafetería de mi vecindario. Allí nos juntamos un grupo de vecinas y nos ponemos al día sobre las novedades que nos depara la actualidad. La semana pasada tuvimos ocasión de comentar la inefable entrevista a la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero que publicó un periódico digital en relación al próximo traslado a este municipio de 400 MENAs.
El titular ya nos dejó estupefactas. Parece ser que el problema que tiene Paloma Tejero es que se vaya a realizar sin ningún tipo de planificación y sin que se le haya comunicado a ella. Solo eso. Tremendo. Pero en el fondo de la cuestión no entra la alcaldesa. Por lo visto, no tiene ningún problema con las políticas de inmigración ni con la inmigración ilegal.
Dicho esto, director, le escribo porque quizás convenga recordarle algunas cosas.
La mayoría de estos individuos, alcaldesa, vienen indocumentados. Consecuentemente, es imposible saber si son menores de edad. Observando a aquellos que se pasean por Prado de Somosaguas, por ejemplo, una llega a la conclusión de que no es preciso ser una reputada anatomista para concluir que semejantes bigardos cuentan con una mayor antigüedad en este mundo.
A pesar de ello se les mantiene en una confortable residencia perfectamente climatizada donde reciben cinco comidas al día. Cuando se desplazan a jugar al fútbol al campito situado detrás de Televisión Española lo hacen vestidos con ropa impecable y de las mejores marcas. Las camisetas de Adidas y las zapatillas de Nike están a la orden del día. Yo nunca pude ofrecer a mis hijos semejante nivel de equipación. Debe ser que el municipio más pijo de España debe tener MENAs pijos.
Cada MENA nos cuesta a todos más de 5.000 € al mes, lo que no deja de ser sorprendente, teniendo en cuenta el aspecto tan saludable que presentan. Mientras tanto, según Chat GPT, el precio medio de contratación de una plaza en una residencia para mayores financiada parcialmente por la Comunidad de Madrid es de 2.249,21 € al mes (IVA incluido). A esto debemos añadir que los propios residentes deben aportar una cantidad que oscila entre un mínimo de 950 € y un máximo de 1.911,83 € mensuales, dependiendo de su capacidad económica.
Por este precio, los operadores sociosanitarios están obligados a ofrecer alojamiento, climatización, alimentación con menús adaptados a la situación clínica de cada anciano, vigilancia médica y de enfermería, tratamientos rehabilitadores y actividades ocupacionales.
Una no se explica que mantener a estos mozalbetes tan rebosantes de salud cueste el doble que un centro asistencial para personas frágiles.
Una tampoco se explica que a los pozueleros se les haga pagar por ser atendidos y además se les haga pagar para que los ajenos vivan confortablemente.
Cada año, se destina en España en torno a 1.500 millones para financiar a las ONG que atienden a estos colectivos de inmigrante ilegales.
Pero lo peor es cuando estos MENAS cumplen los dieciocho años. Entonces son abandonados a su suerte. Cómo descubren que han cumplido la edad es todo un misterio, pues ni lo pueden acreditar documentalmente ni se les hace prueba médica alguna. De hecho, hay casos en los que no se les toma muestra ni siquiera de sus huellas dactilares.
En cualquier caso, una vez en la calle, estarán condenados a vivir en la clandestinidad de por vida, pues al no disponer de documentación no podrán acceder jamás a un empleo, ni disponer de cartilla de la seguridad social, ni casarse, ni estudiar, ni ejercer derecho alguno.
Serán explotados por gente sin escrúpulos en la economía sumergida, dependerán de la mendicidad o se convertirán en delincuentes permanentes. Bueno, delincuentes lo son de entrada, pues, hasta donde yo entiendo, entrar ilegalmente en un país es un delito.
Así, tenemos ya en España un millón de inmigrantes ilegales que tenemos que mantener todos con nuestros impuestos, con nuestras limosnas o con el patrimonio familiar en el caso de los que padecen la lacra de la ocupación con K.
Lo más humanitario, creo yo, sería enviar a estos supuestos niños a su casa, pero claro, por alguna extraña razón, el Partido Popular no puede decir semejante cosa. De este modo, nuestra forastera alcaldesa, víctima de su incontinencia verbal y su adicción al postureo, se ha apresurado a procurarse su minuto de gloria en un periódico afín para decir cualquier sandez menos lo que hay que decir, algo parecido a lo del Otro:
- Es la una y todavía no he comido
- Yo estoy bien
- Si quieren ayuda que la pidan
- Han traído MENAs a Pozuelo sin habérmelo comunicado antes a mí.
Mis amigas y yo estamos desoladas. Mientras el Partido Popular nos siga trayendo estas barbies forasteras el imaginario popular seguirá perpetuando el estigma de la rubia tonta.
Así es imposible avanzar en la igualdad de los sexos. Las mujeres siempre tendremos que trabajar el doble para demostrar nuestra valía.
En fin, esto es lo que hay.
Juana Pozuelo






