Hoy se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente y Pozuelo de Alarcón es puro Medio Ambiente, pero la alcaldesa Tejero lo celebrará en un juego infantil con mariposas. Sin perdón

Hoy es el Día Mundial del Medio Ambiente establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 1974 pero al Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón (la ciudad franquicia de lo medioambiental en la Comunidad de Madrid) lo va a celebrar de aquella manera. Bueno, como siempre. Improvisando y saliéndose por la tangente. Tejero vive al día y, de pronto, se ha dado cuenta de que había que celebrarlo…
Qué desgracia más grande. Y mira que era muy fácil proponer algo importante. En Pozuelo es muy fácil celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente. Esta ciudad lo tiene todo. Todo menos conciencia política medioambiental.
Y la ciudad, en términos relativos, con más parques urbanos de la Comunidad de Madrid, más árboles por metro cuadrado de España, rodeada de tres grandes masas forestales (El Parque Adolfo Suárez, el Monte de Pozuelo y Montegancedo), 50 parques interiores y considerada la Ciudad del Agua porque la atraviesan 32 arroyos y presume de 20 fuentes, si se enterará.
A finales del XIX y principios del XX, los médicos madrileños recomendaban que las personas delicadas de salud vinieran a este pequeño pueblo entonces porque era más fresco que Madrid y porque el agua de sus fuentes proporcionaba salud.
Y, amigo, el Siglo XXI es el Siglo del Agua.
Pozuelo debería ser la Ciudad del Agua. La tiene. No hay que inventársela. Ciudad del Agua (en acertada definición de la Asociación Pozuelo Prestigio) como idea política base medioambiental. Pero ha dado igual. Nadie quiere saber nada. Es difícil celebrar lo que tendría que ser cosa natural por pertenecer a su idiosincrasia.
Habría que celebrarlo como se celebran las Fiestas de Nuestra Señora de la Consolación. Y lo siento si alguien se siente ofendido. Me refiero solo a las Fiestas.
Abro paréntesis. Y ya que estoy en ello, esa Fiesta del Medio Ambiente es la que tendría que instaurarse para toda la ciudad y que La Consolación quedase para el Centro del Pueblo como El Carmen queda para el Barrio de la Estación. Y, además, tiene su recinto ferial en la burrada de aparcamiento que hizo Quislant en el Parque Forestal Adolfo Suárez que no se va a tocar. Cierro paréntesis.
El Día Mundial del Medio Ambiente tendría que ser el Día Grande de Pozuelo de Alarcón. Es lo que toca. Se acabarían los problemas que emanan de los Mil Pozuelos.
Y Tejero lo tenía a huevo pero va a celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente jugando con las mariposas en eso nuevo y de nombre tan rimbombante “Oasis de Mariposas” del Aula de Educación Ambiental.
Allí, un grupo de alumnos del colegio San José Obrero participara lanzando bombas de semillas sobre la superficie de terreno que ocupa dicho oasis.
Fantástico.
En lugar de consolidar Pozuelo como referencia medioambiental, ha reducido el Día Mundial del Medio Ambiente a una actividad escolar decorativa.
Lo que debería haber sido una celebración institucional con peso político, participación ciudadana, jornadas divulgativas y una agenda ambiental ambiciosa, ha sido rebajado a un simple lanzamiento simbólico de “bombas de semillas”, que también cabría. Como cabría jugar con las mariposas.
Pero reducir el Día Mundial del Medio Ambiente a una sola actividad de aula es otra oportunidad perdida y una muestra de desconexión con lo que realmente importa. Es disfrazar de acto simbólico una falta de visión política.
El medio ambiente no es un espectáculo infantil, es un compromiso político estratégico de largo plazo. Y Pozuelo, esa ciudad sin alma, merece algo más que una foto con mariposas.
No se le ocurre a nadie, y es otro ejemplo, convertir la ciudad en un vivero y en el que cada esquina, en cada rotonda, en cada rincón se organizase una fiesta que la transformase en algo maravilloso de lo que sentirse orgulloso… Y que alguien regalase plantas y flores… Y que hubiese música y danza y poesía y arte… No sé… Algo. Algo más.
El Gran Pozuelo de Alarcón es grande, entre otras cosas, por ser la envidia medioambiental de la Comunidad de Madrid…
Y potenciarlo sí sería transformar esta ciudad.
Amén.
El Capitán Possuelo






