A Tejero se le ve el plumero: Necesita vender algo en Madrid que perdone su torpeza política y se agarra a extraños e interesados premios de transparencia que dan argentinos y catalanes

Si algo está quedando claro en Pozuelo de Alarcón es que la transparencia para Tejero se ha convertido en un producto de autoayuda institucional ante el PP de Madrid. No importa lo que se haga sino cómo se vende. La alcaldesa gobierna tan oscuro como boca de lobo pero necesita de estos premios chundaratas de transparencia para que el todo poderoso Alfonso Serrano pueda decirle a la presidenta Isabel Díaz Ayuso que ELLA es una política remilk, que diría Maca…
Pobretica. Al final, terminará dando pena que es lo peor que le puede pasar a un político.
Y al premio “AUDAZ” de transparencia que le otorgaron unos argentinos autodenominados Red Académica de Gobierno Abierto (RAGA), hace poco más de una semana, que recogía la concejala Delfina Lafuente en pijama y que Tejero vendió profusamente, se une ahora otro premio de transparencia llamado “Sello Infoparticipa 2024”, que otorgan los catalanes de la Universidad Autónoma de Barcelona. Estos ya nos dieron otro hace unos años.
Y si el Premio AUDAZ lo dieron en la sede de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), la entrega de este último tuvo lugar este martes en Galapagar. Y allí estuvo también la concejala de Administración Digital Delfina Lafuente, ya sin pijama, para recoger el premio. Parece que ese es su quehacer diario en el Ayuntamiento de Pozuelo. Presentarse a estos extraños premios, certificar que se cumple con todo lo que exigen e ir a recoger los premios.
A tiro hecho.
Se ve claramente que el Gobierno Tejero se apunta a un bombardeo, pagando -claro- como en el chiste del catalán, para ganar una credibilidad que tiene por los suelos…
Otros tratan de enderezar plátanos o morder picaportes… Hay para todos.
No hay una auditoría independiente, alcaldesa. No se comprueba si los datos están actualizados, si son útiles o si cumplen realmente con la legalidad en materia de acceso a la información. Se apunta a ellos y se paga. Y casi siempre hay premio. Eso sí, el premio sirve para vender a los que no tienen nada que vender.
Es una forma de gobernar agarrándose a un clavo ardiendo.
Porque la realidad, y los vecinos lo saben gracias a El Correo de Pozuelo, es bien distinta.
¿Qué transparencia es esta cuando no se publican contratos menores clave, cuando se volatiliza el acta de un concurso público sospechoso, o cuando se censura la opinión política en una revista municipal?
¿Qué apertura institucional hay cuando la oposición no recibe respuestas claras a sus preguntas, cuando se manipulan vídeos del Pleno para borrar protestas vecinales o se venden inmuebles públicos sin informar adecuadamente para qué se quiere el dinero?
Lo dijo la propia alcaldesa, Paloma Tejero, en una declaración que merece ser enmarcada en mármol: “seguiremos trabajando para que nuestros vecinos tengan acceso claro, directo y veraz a toda la información pública”. Madre del Amor Hermoso.
Y mientras tanto, Pozuelo sigue sin publicar la liquidación del presupuesto de 2024 a estas alturas de junio y ni una palabra sobre el escándalo de la Nochevieja más irregular del municipio.
Y eso por no hablar de los reconocimientos extrajudiciales de crédito —facturas impagadas de años anteriores— que se llevan al Pleno sin pasar por la Junta de Gobierno Local.
O de las convocatorias fantasma de la propia Junta, que se cancelan o modifican sin más explicación que el capricho político.
El problema no es recibir premios. El problema es recibirlos mintiendo.
Porque si algo define a este Gobierno es la capacidad de disfrazar la opacidad de virtud, de adornar el desdén institucional hacia los ciudadanos con frases de manual de marketing político.
Podríamos aplaudir este nuevo reconocimiento si viniera de una auditoría independiente, si se basara en hechos palpables o si no contrastara con una gestión que roza la parodia. Pero no. Aquí seguimos premiando coreografías vacías. Y mientras tanto, los pozueleros siguen esperando respuestas que no llegan porque las ventanas están cerradas a cal y canto.
En resumen, otro premio. Otra foto. Otra mentira.
Y mientras los premios de transparencia seguirán cayendo, en Pozuelo esos premios se escribirán en la arena de una playa que el mar lo borra con la marea…
Es más, no pienso que se los crean en Madrid.
Juan Manuel Sánchez






