La presidenta Ayuso debería poner atención a la labor de la alcaldesa Tejero y a esa facultad tan suya de cabrear a los votantes del PP en apenas año y medio de gobierno del desatino pozuelero

La gestión política de Paloma Tejero en Pozuelo está marcando un récord difícil de superar: Su habilidad para alienar y enfurecer a los votantes que, paradójicamente, llevaron al Partido Popular y a ella misma al poder en el municipio es increíble. Sus decisiones, marcadas por la improvisación, el desprecio hacia los intereses ciudadanos y una desconexión absoluta con la realidad, han convertido su mandato en un desastre de proporciones históricas.
Empezó, sin explicación política alguna, cargándose toda la actividad político-festiva del Centro de Pozuelo. Y no digo que no fuese necesario hacer algo para frenar ese absurdo acaparamiento de la ciudad que había en esa zona pero las cosas no se hacen a las bravas. Y hablo de la Cabalgata de Reyes, por ejemplo.
La Plaza de Toros de Pozuelo no fue más que otro ejemplo de mala gestión ya que se sacó el proyecto de la manga de golpe y porrazo. Un proyecto que debería haberse consensuado para convertirlo en un espacio emblemático para el municipio pero que terminó siendo una burla a los vecinos, cuyas protestas la obligaron a retirar dicho proyecto.
Más tarde se empeñó en la construcción de un fastuoso Palacio de Congresos y un hotel anejo, con un coste de 50 millones de euros, que Pozuelo no necesita. La ciudad no quiere ni necesita hacerle la competencia a IFEMA y está demostrado que los hoteles fracasan en Pozuelo, salvo los dedicados a empresarios (y solo de lunes a viernes) entre otras cosas porque Pozuelo está muy cerca de Madrid y los posibles huéspedes prefieren ocupar los hoteles de la capital ya que allí tienen todo un mundo a sus pies y en esta ciudad no.
Creo que no se construirán nunca. Es imposible que nadie avance 50 millones de euros para perderlos. Y en esta ciudad hay varios ejemplos de empresa en perdidas parecidos. Todo quedará en un sueño húmedo de una alcaldesa que solo quiere usar el Gran Pozuelo de Alarcón para medrar políticamente.
Pero hay más, el Ayuntamiento de Pozuelo está en la ruina por la mala cabeza de otra alcaldesa del PP, una tal Susana Pérez Quislant que también uso esta ciudad para medrar y ahí la tienen en la Asamblea de Madrid como premio.
Y digo que está en la ruina porque no hay más que sumar las cantidades que ha habido que pagar en Reconocimientos Extrajudiciales de Crédito.
¿18 millones en facturas impagadas?
No sé. Pero sí sé que si hay algo que los votantes del PP no toleran y es que su propio partido se convierta en el autor de políticas que atacan directamente su bolsillo. Y la imposición de la Tasa de Basuras es un ejemplo descarado de cómo la administración Tejero ha decidido cargar sobre los vecinos su propia incapacidad de gestionar eficientemente los servicios municipales.
Este impuesto no solo ha sido una bofetada al contribuyente, sino que contradice frontalmente los principios del Partido Popular de aliviar la presión fiscal.
¿Qué clase de gestión pretende imponer medidas impopulares sin ni siquiera un intento de justificarlo de manera convincente?
Ni un solo gesto político hizo para justificar dicho latrocinio. Hay quien dice que puso la Tasa de Basuras porque tenía miedo de no tener dinero para pagar las nóminas.
Y luego, La Macrofiesta de Nochevieja. Eso fue el golpe final a la paciencia de los vecinos peperos de Pozuelo. Lo que debía ser una celebración se convirtió en un auténtico circo: Falta de previsión, problemas logísticos y una organización que dejó mucho que desear. En lugar de unir a la comunidad, el evento se percibió como un espectáculo publicitario mal planeado, diseñado más para intentar salvar la imagen de la alcaldesa que para servir a los ciudadanos.
Es más, ya veremos si alguien no termina en los tribunales.
El caso es que Paloma Tejero ha conseguido algo extraordinario: enfurecer a los votantes más leales del Partido Popular. Su mandato es una combinación letal de decisiones desastrosas, incompetencia y un desprecio evidente por las necesidades y expectativas de los ciudadanos.
Si Tejero no es capaz de cambiar de rumbo (algo que, a estas alturas, parece imposible), su legado será recordado como uno de los peores en la historia reciente de Pozuelo. Y lo peor para el PP es que esta cadena de errores podría costarle no solo la alcaldía, sino también la confianza de un electorado que, hasta ahora, siempre había sido fiel.
Por eso, si la presidenta Ayuso no pone atención a esa facultad de la alcaldesa Tejero de cabrear a los votantes del PP de Pozuelo, se puede encontrar son sorpresas muy desagradables para el partido.
Yo mismo me pensaré mi próximo voto.
Pepero Pozuelero





