Exploración y descubrimiento de las Regiones Australes del Océano Pacífico por Pedro Fdez. de Quirós, un portugués al servicio de España que se inventó en nombre de Australia

A finales de diciembre de 1605 zarpaba una nueva expedición de exploración del Océano Pacífico. La componían tres buques, dos naves y una más pequeña tipo zambra (tipo de barco). Buques ligeramente armados, con 300 personas de mar y de guerra y con bastimento de todo tipo para un año de navegación.
Como apoyo espiritual contaban con seis frailes de la orden de San Francisco, además de cuatro hermanos de San Juan de Dios como enfermeros.
Las dirigía Pedro Fernández de Quirós, un portugués al servicio de España. Quirós era un navegante con experiencia en la exploración del océano, ya, en 1596, había participado como piloto mayor en la segunda expedición de Álvaro de Mendaña a las islas Marquesas.
Fue el piloto que guio hasta Manila a la viuda de Álvaro, Isabel Barreto, después de la muerte de su marido y de sus hermanos (aventura que contamos en el correspondiente capítulo de esta serie).
A su regreso a Perú, en 1597, propuso al virrey Luis de Velasco una nueva expedición en búsqueda de “Terra Australis incógnita” en cuya existencia creía firmemente.
Al no recibir aprobación del virrey para llevarla a cabo, decidió regresar a la Península en 1600.
Preparó unas cartas al rey Felipe III y, con la recomendación del Papa Clemente VIII, consiguió que el Rey aprobara por medio de una cédula real su proyectada expedición.
Volvió a Perú, presento los documentos aprobados por el Rey al virrey Conde de Monterrey, quien le ayudó a preparar la expedición.
Navegaron rumbo oeste-sudoeste hasta alcanzar los paralelos 13º a 15º de latitud Sur en búsqueda da la isla de Santa Cruz en el archipiélago de las Marquesas. No las localizaron como tampoco lo hicieron con las islas Salomón.
Subieron y bajaron de latitud y sobre los 24 º 40´ S, a finales de enero, descubrieron la isla a la que pusieron por nombre Luna Puesta (Ducie). A esta primera le siguieron otras islas desconocidas en los actuales archipiélagos Pitcairn, Tuamotu-Gambier, las San Telmo (Marutea Sur) entre otros a los que fueron bautizando con nombres diversos. Casi todas ellas desiertas y las menos poco pobladas, pero sin puertos adecuados en los que recalar.
Durante el trayecto Quirós fabricó unos alambiques para destilar agua de mar y así, poder disponer de una fuente de agua dulce.
Esto último, junto a la presencia de los cuatro enfermeros, contribuyó a mantener una buena salud en la tripulación.
Después de tres meses de navegación y sin encontrar las islas Marquesas, la tripulación de la capitana se alteró incitada por el piloto mayor. Para abortarlo, reunió el consejo de capitanes de las naves, destituyó al piloto mayor y lo encarceló en la nave almiranta. Se consiguió abortar el motín, pero no el descontento de la tripulación por no haber localizado los archipiélagos conocidos de las Marquesas ni las Salomón y seguir navegando en busca de la desconocida Tierra austral.
Siguieron descubriendo nuevas islas pobladas, más o menos grandes, hasta que el día 30 de abril, sobre las tres de la tarde descubrieron una tierra tan grande que “no se ponían los ojos en parte que no fuese todo tierras”, con sierras y ríos lo que suponía un descubrimiento de importancia.
Quirós la nombró Cardona en homenaje a embajador de España en Roma que tanto lo ayudó en su visita a la ciudad, Antonio Fernández de Córdoba y Cardona, duque de Sessa. Días más tarde, el 3 de mayo, fondearon los tres navíos en la bahía que llamó San Felipe y Santiago y en un buen puerto que llamó Veracruz.
Quirós tomó posesión de la tierra descubierta el 14 de mayo de 1606, día de Pentecostés y ese día, en el acta de toma de posesión, cambió el nombre de la isla descubierta por el de Australia del Espíritu Santo en honor al rey de España Felipe III de Austria.
Creó la Orden del Espíritu Santo y nombrando caballeros de la orden en recompensa por el descubrimiento.
Fundó la primera ciudad, Jerusalén, en las proximidades de un río que llamó Jordán y procedió al nombramiento de autoridades de la nueva ciudad.
Las relaciones con los nativos se fueron tensando lo que dio lugar a algunas muertes.
Hay opiniones diversas sobre la ubicación de la bahía. Generalmente se piensa, como más probable, que las islas descubiertas eran las Nuevas Hébridas (el nombre con el que se conocían las islas Vanuatu durante la época colonial y donde hay una isla llamada Espíritu Santo. Están situadas al este de Australia a 16º 38´ S más coherente con la latitud que indicó Quirós de la tierra descubierta y con la población indígena).
También se cree que el lugar de fondeo de la flota fue Nueva Guinea (segunda mayor isla del mundo, al norte de Australia y separada de esta última por el estrecho de Torres), pero algún escritor opina asimismo que, por las descripciones de Quirós, su desembarco lo realizó en la bahía de Port Gladstone en la costa de Queensland, en el oeste australiano.
Durante todo el mes de mayo estuvieron explorando la bahía y su entorno, enviando pequeños grupos armados a inspeccionar la tierra, búsqueda de alimentos y tratando de establecer contacto con los naturales, incluso se procedió, en una parcela adecuada, a plantar maíz, garbanzos, habas, otros tipos legumbres y semillas e, incluso, algodón.
El 8 de junio las tres naves abandonaron la bahía para explorar las islas cercanas y la costa. Una vez en el mar, la noche del día 11, un fuerte viento dispersó a las tres naves y Quirós ordenó la vuelta al fondeadero del Espíritu Santo, pero solo lo lograron la almiranta y la nave más pequeña, la capitana, con Quirós al mando no pudo, o no quiso, regresar a la bahía por lo que navegó de vuelta a Nueva España.
Quirós justificó el abandono de los dos buques de varias formas más o menos creíbles, pero la verdad fue que la tripulación se amotinó e impuso su vuelta a Perú. Quirós era un excelente marino, pero no tenía el carácter necesario para gobernar una flota donde los hombres que aceptaban embarcarse con grandes riesgos eran unos hombres aventureros, duros de carácter y no fáciles de mandar ni el mar ni en la tierra.
En su navegación de vuelta subió hasta los 38º N para, después de algunas borrascas, avistar el cabo San Lucas (extremo sur de la península de baja California) y arribar al puerto de Navidad (costa mejicana de pacífico) el 21 de octubre de 1606.
Después de esperar quince días el regreso de la capitana, Luis Váez de Torres tomó el mando de lo que quedaba de la expedición, reunió a sus oficiales y acordaron seguir las instrucciones del Virrey de Perú.
Torres escribe en su famosa carta dirigida al rey Felipe III, escrita en Manila en julio de1607, lo siguiente: “…y finalmente salí de esta bahía (San Felipe y Santiago) en cumplimiento de la orden del Virrey. Por el rumbo dl Sudueste no hallé por ella señal de tierra; de allí (20º 30´S) me volví al Nurueste hasta los 11º 30´S; aquí di con el principio de Nueva Guinea”.
Torres no llegó a ver Australia, se encontró con la Gran Barrera de Coral, el gran arrecife que recorre la costa este de Australia, estado de Queensland, con una longitud de 2.300 km. Navegaron las costas de Nueva Guinea, isla poblada por gentes de tez oscura. Visitaron puertos, levantaron planos y hallaron mercaderes musulmanes que les informaron de lo que ocurría en las islas Molucas (archipiélago situado al noroeste de Nueva Guinea).
Recorrió el estrecho que lleva su nombre que separa Australia de Nueva Guinea y arribó a la isla de Ternate. El gobernador de las islas era Juan de Esquivel. Como los nativos estaban en rebelión luchando con los españoles, Torres dejó en la isla la zambra con 20 hombre como refuerzo.
Él continuo su viaje rumbo a Manila donde arribó en mayo de 1607.
Joaquín de la Santa Cinta, autor de «50 héroes españoles olvidados» y «135 Presidentes del Ejecutivo español en la Decadencia española (1788 -1905)»
Para saber más:
- Diccionario Biográfico. Real Academia de la Historia.
- Fernández Duro, Cesáreo. Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. VII, Expediciones a Ultramar. Instituto de Historia y Cultura Naval
- Fernández de Quirós. Pedro. Historia del descubrimiento de las regiones Australes. Publicado por Justo Zaragoza.
- Váez de Torres, Luis; Prado y Tovar, Diego de. Explorateurs de la Nouvelle-Guinée (1606-1607). Étude Geographique et ethnographique
- Giménez Ayensa, W. O.S.B. Torres jefe de la expedición de la Nuevas Hébridas a Manila (1606). Revista General de Marina. Año 1956, tomo 150, enero.
- Pedro Fernández de Quíros. Australia for everyone.






