Los errores de la alcaldesa Tejero: Cuando vio que el Ayto de Pozuelo era una ruina, no supo cambiar sobre la marcha la idea política prometida y actuar con arreglo a la realidad

La alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero anda perdida. Grogui. Como un boxeador tocado. Tambaleante. Sin saber qué hacer. Vino con toda la ilusión del mundo a esta ciudad en la que ya estuvo aunque no debió enterarse de su realidad. De hecho, cuando volvió siguió creyendo que aquí los perros se ataban con longanizas. Pozuelo es rico. Pozuelo no tiene problemas…
Incluso, sobrada, aceptó que Enrique Ruiz Escudero la engañase colocándole a toda la morralla política que tenía de palmeros y que no servían para nada. Los llamados “enriquitos”…
Hasta aceptó a tres desechos de tienta quislantiana (Luis ‘Mejode’ Magide, Eva ‘La Llorona’ Cabello y Almudena ‘La Infantita’ Ruiz Escudero) y a un tipo con más cara que espalda llamado Eduardo ‘El Tenazas de O’Grove’ Oria porque le deba igual… Ella podía con todo.
Todo daba igual entonces porque Tejero se sentía poderosa y apoyada. Le bastaba con su fiel Miriam Picazo (a la que no querían en Aranjuez), la gran Lucía Molares (a la que no quería en Génova) y Macarena Lora (a la que no aguantaban en la Real Casa de Correos) para salvar todos los escollos tanto políticos como económicos o culturales de la ciudad… Macarena, incluso, presumía de que hablaba cinco idiomas, qué tía… Nadie debió decirle que, extrañamente, los habla siempre buscando al ‘Meteorito’ que un día nos caerá encima…
Se equivocó. Además de esos errores, no tuvo el valor de entrar con un lanzallamas en el Ayuntamiento de Pozuelo y cesar, de entrada y sin ninguna explicación, a Menchu Miralles… A galeras con ella… Por colaboracionista.
Y los errores se pagan… Y ya el 27 de julio de 2023 se dio cuenta de su gran error cuando tuvo que convocar un Pleno extraordinario y urgente para aprobar una Modificación de Crédito por 9.814.123,25 de euros y un Reconocimiento Extrajudicial de Deuda (el primero) por 277.253,40 euros…
Luego vendrían muchos más…
En aquel momento, precisamente en aquel final de julio, Paloma Tejero cometió el segundo error de su mandato (y el primero político) al no darse cuenta de que en el Gran Pozuelo de Alarcón los perros no se ataban con longanizas… Más bien al contrario… Que la habían mandado a un campo de minas que le estallarían en plena cara…
Ante una situación así, Tejero, aquel 27 de julio, debió tomar dos decisiones:
Una: Denunciar la situación económico-presupuestaria que le había dejado la ínclita y caprichosa Susana Pérez Quislant ante la dirección del PP de Madrid (aunque ellos ya lo sabían) y pedir autorización para contarlo. Y, si no se lo permitían, filtrarlo a la prensa… A ser posible, a la de Madrid. Esta vez era, políticamente, muy interesante hacerlo así para que se enterasen en Génova y en la Real Casa de Correos y que, luego, si queríamos la repicaríamos en Pozuelo…
No como ha hecho después con sus grandes iniciativa con lo que, al publicarlas en Madrid trataba de decirles que ella podía con todo… Otro error porque los liberaba de responsabilidades…
Y dos: Cambiar la idea política prevista y que prometió en la campaña electoral por otra adecuada a las circunstancias. A la situación real. Tenía que haber hecho lo que hizo Mariano Rajoy cuando se encontró con la ruina que le había dejado José Luis Rodríguez Zapatero…
Pero no lo hizo… No hizo nada.
Y en lugar de seguir buscando la transformación de la ciudad a través de las grandes inversiones, dedicarse a mejorar lo que había a base de imaginación… No pasaba nada. Se justificaría el cambio con sinceridad y todo el mundo lo entendería. Todo el mundo. Pero siguió adelante con aquellas promesas que contaba con medias verdades y tapaba con chuminadas…
Pozuelo tiene muchas cosas abandonadas tras ocho años de dislates de una indigente política y cultural y era tiempo de atenderlas y mejorarlas mientras se esperaba la recuperación económica…
Pero ella, irreflexiva, se lanzó cuesta abajo… Incluso, de error en error, decidió vender patrimonio de todos los vecinos para conseguir dinero y volverse a tapar frente a Madrid en lugar de anunciarles que pediría créditos si querían que cumpliese su programa…
Huyó hacia adelante buscando salvarse pero en esa huida se fue dejando “auctoritas”(ese poder moral, basado en el reconocimiento o prestigio) para quedarse ya a tres centímetros de la “potestas” (ese poder que no se cuestiona) y, lo que es peor, haber iniciado el camino del “Imperium” (ese poder absoluto) para imponer sus ideas. O caprichos.… Como gobernaba Quislant… Ordeno y mando. Yo, solo yo, siempre yo…
Y esa mala actuación política acabará con ella.
El otro día contamos que ya ha perdido año y medio… Y, políticamente, ha perdido pie… Debe rectificar. Y pronto. La administración es lenta y cuatro años no son nada… De hecho solo le quedan dos y medio…
De lo contrario Pozuelo habrá perdido una nueva legislatura… Y ella habrá cerrado su trayectoria política.
Amén.
El Capitán Possuelo






