El Gobierno de Pozuelo, extrañamente, también se muestra a favor de la amnistía pero, eso sí, sólo de los suyos y sus grandes barbaridades administrativas durante la pasada legislatura

El Pleno del pasado 30 de noviembre hizo pasar auténtica vergüenza a los vecinos de nuestro municipio.
(He tardado en comentarlo pero hasta el pasado viernes no se había publicado el Diario de Sesiones que contiene la transcripción oficial de lo que se dice en el Pleno y quería conocer su literalidad)
Y es que se trataron varios reconocimientos extrajudiciales de crédito que, para oídos profanos, son facturas que no se habían pagado en su momento, algunas nada menos que de 2021.
Es muy vergonzoso que se tenga sin cobrar a personas y empresas que han hecho su trabajo durante tanto tiempo y, lógicamente, el Ayuntamiento actual no tiene otro camino que reconocer esas deudas y saldarlas.
Pero lo más escandaloso es que la argumentación del gobierno haya sido echar balones fuera y culpar a los funcionarios y a la Oposición de este desastre de la legislatura anterior, exculpando al anterior Equipo de Gobierno.
Primero, la Sra. Molares dice que si estos reconocimientos no se ejecutan a tiempo será porque el Secretario General del Pleno no habrá sido lo suficientemente diligente para publicarlo en el boletín en fecha.
Luego, la Sra. Picazo argumenta que la gestión económica del Ayuntamiento no recae solo en los políticos, que los tramites los tienen que cumplir y tramitar los funcionarios y, a veces, son muy complicados, o sea que, además de vagos, los funcionarios son obtusos.
Además, responsabiliza a la Oposición de que tendría que haber hecho un ejercicio de fiscalización. Así pues la culpa no es de los que gobernaban sino de los que les tenían que vigilar… Que también, pero yo mismo, siendo Concejal (y perdonen el ejemplo), solicité conocer el estado de los pagos de facturas, que se contabilizan en un programa informático de fácil acceso…
La respuesta de aquel Gobierno fue mandarme al departamento de tesorería a buscar en dos armarios llenos de facturas en papel. Les aseguro que no es fácil la labor de fiscalización del gobierno.
Y después, para rematar, la Sra. Tejero, como Alcaldesa, intervino para reiterar la responsabilidad de la Oposición y, en un nuevo giro de los argumentos, plantear que todos los problemas vienen de una inadaptación de los funcionarios ante la llegada de un nuevo interventor (interventora), que viene con nuevos procedimientos y distinta forma de trabajar y, agárrense, no todos los funcionarios son igual de propensos y proclives a adaptarse a nuevas formas de funcionamiento… Y eso ocasiona problemas que en ningún caso tienen como último responsable a un político.
La alcaldesa Tejero olvida que la labor del empleado público se tiene que adaptar a las normas, no a los gestores. Su trabajo se hace bien o se hace mal pero no se tiene que realizar adaptándose a los modos, caprichosos o arbitrarios, de los políticos o de otros empleados públicos de mayor nivel, ni se puede modificar ni mejorar con tratos abusivos o despóticos.
El Gobierno de Pozuelo no quiere recordar que los funcionarios son la garantía de que la administración no sea arbitraria ni dependa de los cambios de partido en el gobierno. Los trabajadores públicos tramitan los procedimientos que tienen que tramitar, pero son los políticos los que deciden si esos procedimientos se llevan a cabo con su firma.
En fin, no sé cómo no se les cae la cara de vergüenza.
Así que todo se hizo mal por culpa de los funcionarios, pero ahora lo arreglan ellos, los políticos.
Los funcionarios no han cambiado desde la última legislatura, así que si ahora lo pueden arreglar los políticos es que los políticos que había antes no supieron o no quisieron arreglarlo.
Eso es una mala gestión y sí, el responsable último es el político porque, si un funcionario no hace su trabajo conforme a las normas se le expedienta y se le sanciona y tiene que asumir su responsabilidad, pero cuando ese político hace un trabajo nefasto como ha ocurrido aquí, no pasa nada, se va y “el que venga detrás que arree”.
Lo más sangrante es que ustedes, los que tienen que arrear, no depuran las responsabilidades correspondientes. Y para más “INRI” aquellos que hicieron una administración desastrosa de los recursos de los vecinos de Pozuelo son premiados con nuevos puestos a veces incluso de mayor importancia y con mejores sueldos.
Pocos vecinos leerán estas líneas, de eso se aprovecha este Gobierno, porque si esto se conociera estoy seguro de que los resultados electorales serían otros.
La conclusión es que la culpa siempre es del que no se puede defender y el realmente culpable no sólo goza de la amnistía por sus actos sino que además es premiado.
Vamos que el Gobierno de Pozuelo, extrañamente, también se muestra a favor de la amnistía pero, eso sí, sólo de los suyos.
Supongo que a todo el mundo le suena esta historia que también se da en gobiernos de mucho mayor calado.
José Antonio Rueda
Presidente de Vecinos por Pozuelo





