El cambio de recorrido de La Cabalgata de Reyes como síntoma del problema político de los Mil Pozuelos y la improvisación y falta de comunicación de un Gobierno de ignorantes

Hace ya más de diez años que El Correo de Pozuelo viene denunciando (sin ningún éxito) el gran problema político de Pozuelo de Alarcón y ahora, otra vez, con este cambio de recorrido de la tradicional Cabalgata de Reyes Magos de Pozuelo que ha llevado a cabo la alcaldesa Tejero, se nos ha vuelto a dar la razón…
Como era de esperar, ese cambio de recorrido ha sublevado a unos cuantos nostálgicos vecinos de los centros urbanos de la ciudad. Aunque me ha llamado la atención que ninguna de las peñas festeras o esas Asociaciones de Pozuelo Pueblo (que se creen poseedores de las esencias pozueleras recibidas directamente de Gaspar de Alarcón) hayan levantado la voz.
Es posible que la razón sea crematística. Si protestaban corrían el riesgo de quedarse sin las subvenciones que les concede el Gobierno y estamos hablando de mucha pasta… No se entiende de otra manera su silencio.
Curiosamente y por el contrario, el nuevo recorrido tampoco ha provocado ninguna manifestación de alegría en ningún otro barrio (o zona, que se llama ahora) de Pozuelo.
¿Qué ha pasado para que un cambio tan importante en el recorrido en uno de los dos actos (El otro es el Día del Niño) que, teóricamente, crean ciudad no haya causado mayoritaria desazón o euforia en los vecinos de Pozuelo?
No ha pasado nada. Y no ha pasado nada porque esta ciudad arrastra un grave problema desde su desarrollo primigenio con Martín Crespo y que solo Sepúlveda intentó solucionarlo.
Los demás alcaldes (Aguado, Adrados y Quislant) ni lo intentaron ya que lo suyo era pasar por Pozuelo de la manera menos problemática y no sé si Tejero lo ha entendido. No lo sé aunque este cambio en el recorrido de la Cabalgata de Reyes podría significar un brote verde.
Y la cuestión es que Pozuelo de Alarcón no es una ciudad convencional. Es, simple y llanamente, una Federación de Urbanizaciones. Y ese es un grandísimo problema que nadie ha querido abordar políticamente en los últimos 14 años…
Pozuelo es una federación de urbanizaciones sin cohesión entre ellas. Y hablo de urbanizaciones grandes y pequeñas. Son Mil Pozuelos sin nada que los una. Sin sentimiento de pertenencia al grupo. Sin ninguna emoción por lo común. Y referencia de esta realidad es lo que ocurre, y solo como ejemplo, con las fiestas que se celebran a lo largo del año.
Salvo en los propios barrios en que se celebra, esas fiestas no se sienten como fiestas de la ciudad en sí. Es más, Pozuelo de Alarcón es una ciudad sin fiestas. Solo con fiestas de barrio. Y esa desconexión hace necesario trabajar todo lo posible para resolver ese problema si, políticamente, se quiere convertir a Pozuelo de Alarcón en una ciudad en el más amplio de su definición.
Pozuelo de Alarcón solo es un lugar donde vive mucha gente pero no es una ciudad desde el punto de vista clásico.
Sus habitantes hemos olvidado que nadie ama a su ciudad porque sea la más grande, la más rica, la más avanzada o la más tradicional, sino porque es, simplemente, la suya. En la ciudad de Pozuelo de Alarcón se reside pero sus residentes no la sienten como suya.
Y ese sentido de pertenencia es el que falla en Pozuelo de Alarcón. Un sentido que no se mide en la calidad de vida, como se hizo hace casi 20 años para constituirlo, sino en la integración de los ciudadanos en su entorno, la reducción de sus desplazamientos, la participación en las tareas políticas y sociales o la distribución ponderada de dotaciones a su servicio.
Extrañamente, el vecino de Pozuelo nunca ha participado en las tareas políticas y sociales de la ciudad. Nunca se ha sentido partícipe de ellas. Protagonista. Se ha acostumbrado a que todo se lo den hecho. Paga sus impuestos pero no participa de las decisiones que se toman y en las que se usa su dinero.
En necesario que el contribuyente vea que sus impuestos están bien empleados en esa idea común de hacer ciudad e, insisto, que se sienta participe de ello.
Como decía y ya lo apunté hace unos días, el cambio de recorrido de la Cabalgata de Reyes Magos solo ha tenido el problema de su mala venta y su imagen de precipitación, casi improvisación, cuando había que haber creado la necesidad del cambio. Y eso se hace con tiempo y cuando se tiene una idea política de lo que se quiere hacer de esta abandonada ciudad…
Posiblemente, el Gobierno de ignorantes políticos de lo que es esta ciudad no sepa de lo que estoy hablando… A fin de cuentas, los que han venido de fuera no saben nada y los “enriquitos” nunca han querido saber.
En cualquier caso, no se hacen las cosas así en comunicación política. Con esta decisión a las bravas solo se ha conseguido cabrear a unos cuantos vecinos y que el resto siga indiferente.
La única explicación política que hay para este desatino (porque estoy seguro de que ni siquiera saben qué filosofía tendrá la cabalgata), es la difícil situación política que está sufriendo la alcaldesa presupuestariamente por no haber cogido el toro por los cuernos y que cada palo aguantase su vela…
Por otra parte, lo entiendo cuando se tiene tanto que agradecer a quien la nombró…
Pero nunca pensé que el partido estuviese por encima del pueblo…
Amén.
El Capitán Possuelo






